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ÜAÑOTRES. NUMERO 245. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. MADRID, 12 DE SEPTIEMBRE DE i9o5. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. nos costó perder todo nuestro imperio núan firmes y en pie los procedimientos colonial. En aquel infeliz tratado de paz y los hombres de los tristes destinos. perdimos más de lo que habíamos perdiEUGENIO SELLES do en acciones de guerra. Ni las islas Filipinas, ni las de Cuba y Puerto Rico estaban totalmente conquistadas por las armas; las conquistó el protocolo; aquel protocolo igualmente vergonzoso para ambas partes contratantes, porque si de la nuestra representaba una humillación, O PICARESCO EN LAS N i n g u n o de la contraria era un latrocinio con abuso ELECCIONES de los parde fuerza. tidos que han luchado en las elecciones El desastre del Transvaal costó á la ha quedado contento del éxito obtenido. heroica raza boer perder su independen- Todos esperaban más. Los liberales, por cia. Bismark, A 4 ac- Kinley y lord Ro- tener el Gobierno; los conservadores, por berts, alemanes, americanos é ingleses, disponer de la gente de dinero é influjo conservaron vivo el dejo de la barbarie y de muchos intactos tinglados; los repugermana y sajona. Ha sido más humani- blicanos, por contar con el entusiasmo y tario el Japón, recién salido de la incul- el empuje, imaginaban para sí triunfo tura nipona. El desastre de Rusia no le mayor que el alcanzado. Así, aunque todavía las noticias no son ha costado ni siquiera lo que le habían conquistado. De la isla Sakhalin, rendida á completas, definitivas, seguras, los indilos japoneses, la mitad vuelve al imperio viduos de cada colectividad acusan á las otras de coacción ó de picardías. ruso. Y por cierto que ese condominio Realmente, dos manifestaciones de la imperfección del tratado, parece como un torpedo dejado en el mar asiático. idiosincrasia nacional, el matonismo y lo Tarde ó temprano tropezarán en él los picaresco, se muestran en estas ocasiones condueños, que es imprudencia temeraria con más relieve que en otras. Organizala de aislar en una misma habitación á da la matonería en forma de jacob nismo dos enemigos que acaban de apuñalarse. barato, suele dar su resultado; porque la En lo demás, Rusia ha perdido sólo blandura social, principalmente en los las ganancias de sus últimas jugadas. La i centros donde las clases adineradas están Manchuria y la propia isla Sakhalin, no muy bien con la vida y procuran que ésta fueron siempre suyas. Su patrimonio his- se deslice con los menores cuidados y tórico permanece intacto en cuanto aJ te- molestias posibles, aconseja, á poco de rritorio. Pero ha perdido mucho que per- riesgo probable, quedarse metido en tenecía á su patrimonio histórico moral. casa, como la tortuga en su concha. En Ha perdido la fe en su poderío militar y tales condiciones, la victoria de los que amenazan se logra con facilidad. la fe en la autocracia. Pero semejante sistema hállase reduciTambién en Rusia perecen las leyendas: acabó la leyenda cosaca. Se ha de- do á pocos, aunque muy importantes cenmostrado que no hay poderes seguros tros de población. En cambio, lo picacuando se fundan en la fuerza bruta ó en resco asoma por todos los ámbitos de la Península. El escamoteo de peatones con el número ciego. No es ningún descubrimíenlo novísi- los documentos de proclamación de inmo, sino confirmación de una vulgaridad terventores; la sustitución de los nombres sólo extraña y desconocida en los pueblos de éstos por los de personas que no exisanticuados, la de que un enanillo inteli- tieron jamás; los difuntos que salen de la gente puede más que cien burros alinea- tumba para dar su voto; las ruedas de seudo- electores que parecen una correa dos en recua. Y es de notar cómo las últimas catás- sin fin, que va desde el cementerio á las trofes de naciones europeas han recaído urnas, los presidentes de Mesa, que deprecisamente en aquellas dos fanáticas jan para el último momento la emisión que por septentrión y mediodía cierran de su personal sufragio, y convierten su y rematan á Europa como puño y conte- manga en una cascada de papeletas, eso, ra de hierro viejo, sacado de espadones con las actas en blanc o y todas las triquiñuelas ya algo anticuadas, está pidiendo y relicarios ant guos. Y es asimismo de advertir que los dos las plumas, que con tanto acierto y donaipueblos vencedores sean los heraldos de re cultivaron el género picaresco cuando la cultura en América y en Asia. El se encontraba en mantillas, siquiera proejemplo y la lección empiezan á aprove- metiese ya mucho; nunca tanto como lo que ha cumplido. char al muado. Porque se puede hacer brava apuesta á La victoria japonesa producirá la civilización del Asia. Ya China instituye el que en ningún otro país, por grande y Parlamento y anula á los bonzos, su ele- desalmado que sea el afán de triunfar en mento clerical. La derrota de Rusia pro- las elecciones, y aun resueltos á pasar por todo, no sacarán de su magín farautes mueve una revolución política. Sólo en la incorregible España conti- y muñidores algo parecido á las artima- DESDE LEJOS as gentes de España se cuidan ahora solamente de sus elecciones. T i e nen los ojos clavados en los distritos, ó más bien en el ministerio de la Gobernación, con el mismo afán con que días antes los clavaron en el gran sol eclipsado por la interposición de la modesta luna: que así en el cielo como en la tierra y así en el sistema planetario como e n el sistema parlamentario los astros mayores suelen ser eclipsados por la interposición de los astros minúsculos y de los satélites subalternos, sobre todo si son satélites de personajes poderosos. Dijérase, á juzgar por la expectación, que se trata de algún problema de alto interés, como lo es para la ciencia el estudio que hayan hecho los astrónomos en el reciente fenómeno celeste. En ese caso sería poca toda atención y preferencia á los negocios de la casa propia. Pero no; nuestro arduo problema queda reducido á saber si por este ó aquel distrito sale diputado este Pérez ó aquel Fernández, como si eso importara algo cuando casi iodos los candidatos son Fernández y Pérez para los efectos de la vulgaridad intelectual. Y mientras nuestros grandiosos políticos, arrogantes cazadores de moscas, se aplican sólo á esas pequeneces sin substancia, ¡os estadistas europeos ponen en Oriente sus oídos regocijados con el silencio de los cañones rusos y japoneses. Saben que las querellas de los Estados fuertes interesan siempre al equilibrio común, y que todo peligro internacional es un peligro nacional aun para los pueblos alejados de él, porque si tienen alianzas han de servirlas, y si no las tiener. viven expuestos á la iracundia de los potentes, que suelen desquitar sus pérdidas á costa de los desamparados. ¿Pero cómo han de enterarse de tales contingencias nuestros miopes políticos si ni alcanzaron á ver peligro tan cercano y cierto como el de la lucha de España con ios Estados unidos? Ello es que ha sonado el ú timo tiro de esa guerra de colosos, que será memorable en la Historia por ¡a grandeza de sus elementos, el valor de sus combatientes, el tesón de sus batallas, la enormidad de sus pérdidas, So mucho que en ella ha muerto y lo mucho que ha empe. zado á vhJr. Ha sido una guerra de fieras con una paz de corderos. N o ha habido proporción entre la saña campal y la blandura diplomática. Contando ios tres últimos desastres de ¡a guerra, el desastre de Francia le costó perder dos hermosas provincias y varios miles de millones de francos. Ei desastre de España CRÓNICA POLÍTICA L