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Á B C. LUNES 11 DE SEPTIEMBRE BE i 9 o5. PAG: ELECCIONES SANGRIENTAS Tp rastornos electorales. Ai eos de h Frontera, 11, 8 m. Al terminar el escrutinio se formaron grandes grupos frente á los colegios electorales y penetrando en ellos rompieron las mesas y destrozaron tres urnas. La guardia civi! recorrió las calles disolviendo los grupos, pero estos se rehicieron pretendiendo asaltar el Ayuntamiento. Después de grandes esfuerzos se restableció el orden y á media noche se pudo saber el resultado del escrutinio, que fue favorable para el duque de Almodóvar, el marqués de Mochales y el Sr. La Ríva, y desfavorable para el republicano Saiz Bustamante. En Trelenjena ocurrieron incidentes más graves, amotinándose e! pueblo en las puertas de los colegios por negarse los presidentes á firmar las actas. Estos reclamaron el auxilio de la benemérita, que apuró todos los medios persuasivos para hacer cesar en su adtitud á los revoltosos. Al fin hizo algunos disparos, promoviéndose un LAS ELECCIO EN MADRID 1 a nota del día. La nota característica de las elecciones verificadas ayer en Madrid la constituyó la ausencia completa de entusiasmo para acudir á los comicios. Habían sido tantos y tan pesimistas los pronósticos que de una y otra parte se habían hecho, se había difundido el temor de tal manera en los bandos enemigos, que la lucha quedó únicamente reducida á los muñidores de oficio, á los electoreros y á aquellas personas que por razones de cargo ó de amistad estaban personal y directamente relacionadas con los candídatos, retrayéndose, en cambio, los verdaderos electores. Llamó mucho la atención el desusado lujo de precauciones que las autoridades habían adoptado en todos los distritos; más que de un pugilato de opiniones y de ideas, representadas por los respectivos sufragios, parecía que de lo que se trataba era de un verdadero combate con armas y bélicos pertrechos de todo linaje. 1 as secciones. Constituyéronse á la hora acostumbrada y casi todas ellas funcionaron en medio de la mayor normalidad, que en algunas de ellas llegó á una placidez verdaderamente soporífera. El presidente de uno de los Colegios del distrito del Centro, no solamente no quiso dar posesión á dos interventores republicanos, sino que les hizo conducir detenidos á la delegagación. La oportuna llegada del Sr. Salmerón y del gobernador, Sr. Ruiz Jiménez, sirvió para deshacer el desafuero, poniendo en libertad á los detenidos y obligando al presidente á que les diera posesión de sus cargos. En la Guindalera se produjo una falsa alarma por decirse que en una colisión habida entre varios, habían resultado algunos heridos. El capitán de Seguridad, Sr. Echenique, acudió inmediatamente á dicho lugar, y comprobó que la noticia carecía en absoluto de fundamento. Corrió también el rumor de que en el distrito de ¡a Inclusa había habido otro tumulto grave, resultando muertos y heridos; pero nada de esto se confirmó, afortunadamente. En los Colegios situados en los barrios extremos, el lujo de precauciones fue aún mayor que en los del centro. En casi todas las seccionas acudieron a votor muy pocos electores. t a s palabras del Sr. Víncenti produjeron el gran tumulto. La Guardia civil fue apedreada, I ar v un guardia herido en h cabezi. La fuerza efecto apetecido, y jos grumos. d: 3 f H! Jl on entonces hizo fuego sobtfe la multitud, resul- por las calles afluentes. La comisión fue designada, y, compuesta tando muerto un anciano de 6o años llamado Diego López y herida una mujer. El Juzgado de 1 o individuos, subió al despacho del alcalde, formulando las reclamaciones. entiende en el asunto. El Sr. Vincenti prometió obrar en justicia si la denuncia resultaba cierta. Los manifestantes volvieron á reunirse en la plaza de la Villa, donde los comisionados dieron cuenta de su entrevista con el alcalde. SAN SEBASTIAN, J I 2 T Como no se disolvieran inmediatamente, Iai ü 1 Rey y el ministro. guardia montada los disolvió, oyéndose ¡vivas! A las doce ha subido á Mira mar el se- á la república y un disparo de arma de fuego ñor Mellado para dar cuenta á S. M de los en la calle de Luzón. telegramas recibidos acerca de las elecciones. Poco después los guardias detuvieron al El Rey estuvo estudiando con el ministro el autor del disparo, conduciéndole á la dekga- mapa electoral de España. ción del distrito de Palacio. También en la calle de Santa Teresa, dos P a s e o de S. M S. M el Rey acompañado del príncipe sujetos llamados Remigio Serna y Enrique BaFernando de Baviera y del coronel Sr. Ripo- llesteros dispararon desde un carruaje dos tiros llés, ha hecho una excursión por los alrede- de revólver sobre dos caballeros que transitadores en el automóvil de 45 caballos. Ha re- ban por la calle. Los sujetos fueron conducidos gresado á las doce por la carretera de Atego- á la delegación. En la calle de San Juan, dos electores llarrieta. -Cruz, mados Manuel Prior y Victoriano Burillo, que habían votado la candidatura monárquica, fueron agredidos por cuatro republicanos, los cuales la emprendieron á tiros con ellos. Después de hacer los disparos, los agresores se refugiaron en una frutería, penetrando Los republicanos se mostraban satisfechos hasta una alcoba, donde se hallaba enferma y, por considerar que alcanzaban gran ventaja en la cama la esposa del frutero, que experi- mentó el susto consiguiente. sobre los monárquicos. Los fugitivos fueron capturados, ocupándoA utoridades y candidatos. El gobernador civil, el alcalde Sr. Vin- les cuatro revólvers. Durante todo el día practicáronse numero- centi, los tenientes de alcalde y los capitanes delegados visitaron desde las primeras horas sos cacheos, incautándose la policía de gran 1 cantidad de armas de todos géneros y tamaños, de la mañana los Colegios. También lo hicieron los candidatos, muchos ¡I escrutinio. de los cuales animaban á los electores repar Las secciones animáronse algo por la tiendo entre ellos cigarros puros y haciéndoles tarde, especialmente poco antes de verificarse todo género de promesas... para después del el escrutinio. triunfo. Hasta dicha hora los monárquicos estaban En un Colegio de la Latina se presentó á muy esperanzados en los distritos del Convotar una mujer en nombre de su marido. greso, Centro, Palacio y Universidad, y los Tuvo un éxito de irisa. republicanos en los de Buenavista, Hospital, Inclusa, Chamberí y Hospicio. C n la calle de Pontejos. AI llegar la hora del recuento de votos pro En la sección 7. a situada en la calle de Pontejos, enfrente del Círculo republicano, dujéronse ligeros altercados que no pasaron á negóse el presidente á firmar el acta é intentó mayores. Un presidente de mesa del distrito de la Insalir del local llevándosela. clusa intentó fugarse con las actas, pero fue Avisado de lo que sucedía el Sr. Salmerón, que se encontraba en el Círculo, bajó, acom- detenido por los guardias; otro de Buenavista, pañado del Sr. Moróte y de un grupo de re- el de uno de los Colegios de ¡a Guindalera; publicanos que guardaron la puerta, para evi- arrojó del local á los interventores republicanos, y por razones análogas se formularon tar que saliera el presidente. protestas en diversos Colegios. Este, después de larga discusión con el jefe A! terminar la votación á las cuatro de la de la Unión republicana, consintió en firmar a el documento, lográndose así que no surgiera tarde en la sección 3. del distrito de Chamun conflicto grave, pues la calle estaba llena de berí, situada en la calle de la Palma, 3o, el republicanos á causa de la proximidad del presidente, D Migue! Lanzas, dijo que la Círculo. En la acera, frente al colegio, había Mesa iba á votar. Según los interventores re- más de veinte guardias al mando de un te- publícanos, metió en aquel momento un puñado de cadidaturas; trató de hacer otro tanto niente. uno de los interventores, se opuso el presidenna Jp plaza de la Villa. te, y aquél, entonces, de un puñetazo rompió Un grupo, compuesto de unas 200 per- ¡a urna. sonas, se presentó á las seis en la plaza de la Se produjo el alboroto consiguiente, calmaVilla, dando gritos frente á los balcones y pro- do el cua! fue llamado un notario, levantó acta testando, según decían, de que dos presiden- de lo ocurrido y la urna fue llevada á la teñen- tes de mesa de! distrito de la Inclusa se habían cía de alcaldía del distrito. fugado con las actas. Los más exaltados querían entrar á viva ¡n el Casino republicano. fuerza en el Ayuntamiento, mientras otros da Durante toda la tarde se vio concumclí- ban ¡vivas! á la república. simo el Casino republicano de la calle de PonFuerza de Orden público, -de á pie y de ca- v tejos; pero en las primeras horas de la nochei ballería, trataron de disolver á los manifestan- aumentó de tal modo fa afluencia de gente, tes, produciéndose carreras í que se hacía poco menos que imposible la en- El alcalde se asomó á uno di los balcones, trada en el local. El salón, eí vestíbulo, las es- y dijo á los amotinados que si tenían que ha- caleras y hasta los alrededores de la casa, ha- l cer reclamaciones que nombraran una comi- liábanse literalmente ocupados por una muche sion, que sena recibida por. el; pero siempre umbre que anhelante esperaba la llegada de ¡que depusieran su actitud hostil y se disólvie- l fjo s datosJquejbañ enviando las secciones- leí ran pacificamente. los distjntosfdistritós. i