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B C LUNES n DE SEPTIEMBRE DE ice Después, cuando el público, indignado repulsa seca y desabrida. Porque los emsin razón ni motivo contra ¡a Sociedad de presarios de Apolo tienen la formalidad Autores, pedía á gritos mi cabeza en las por norma, una formalidad exagerada á salas de espectáculos; cuando casi todos veces, pero que es la base del crédito del los intelectuales de España se alzaron teatro, no superado por otro alguno. airados en contra mía; cuando empezó á- -Vengo desde Bilbao- -les dije- -á rodearme la atmósfera envenenada de la pedir á ustedes un favor. calumnia, me he preguntado muchas ve- -Si es el que me figuro- -me interrumces por qué Dios me inspiraría aquéllo... pió Arregui, -no siga usted hablando. La p r a verdad. La empresa había anuncia- empresa ha dicho ya que cierra el 3o, y do oficialmente la conclusión de la el 3o cierra sin remedio. Ya nos conoce temporada, lina enfermedad repentina usted. de la señorita Pino ocasionó aquella reMiré á Aruej para buscar apoyo. Pero solución que ponía en peligro tantos y Aruej estaba impávido, imperturbable, tan grandes intereses. decidido sin duda á no hablar una palabra Suspendido el estreno el mismo día en en toda la noche. Comprendí por su ac que ísti ha n F- -ia -i mi letras rojas, y titud que tendría que habérmelas con don Í- AU, ó dio tei reno, porque de sobra sabia yo que no le había importado un pito jamás. -Los perderá ó los ganará, ¡quién sabe! Pero aunque los pierda, ¿qué importa? (Asombro mudo de Aruej ante aquel desatino. ¡Sí! ¿qué importa? De que la empresa de Apolo tire á la calle un puñado de billetes dependa ahora la suerte del teatro en Espa- 3. Estamos en lo más duro del corvóte; Jas compañías de provincias no podrán funcionar en muchos meses si la cuestión de los archivos no se resuelve pronto; el pan de centenares, de miles de personas depende de lo que se decida aquí esta noche... ¡Y no es eso sólo! Con nuestra victoria vendrá el aumento de producción, la extensión inca! íj 5? J fe. 1. MADRID. ASPECTO DE UNO DE LOS COLEGIOS ELECTORALES DEL DISTRITO DE LA INCLUSA EN LA MAÑANA DE AYER en vista de que el médico no respondía de la brevedad de la dolencia, Arniches se marchó desesperado al Escorial, anunciando que sin la señorita Pino no consentiría la representación de su obra, y la empresa, para evitarse perjuicios, acordó anticipar el descanso veraniego. En cuanto entré en el escenario me rodeó la tropa menuda, que iba á perder, por lo menos, un mes de sueldo, y atropelladamente, entre lamentaciones y quejas, dióme cuenta de la situación. No había que perder el tiempo; al día siguiente les darían e! pasaporte y á casa. Hice llamar en seguida á D. Enrique Arregui y á D. Luis Aruej, cosa que no me había atrevido á hacer jamás, y me encerré con ellos. Ambos estaban serios y graves, adivinando que tendrían que darme una Enrique sólo y... abrí el corazón á la esperanza. Porque Arregui tiene un carácter violento, al parecer; es rápido en las decisiones y tenaz y enérgico para cumplirlas; pero el corazón no Je cabe en el pecho, y al corazón iba yo á dirigirme en línea recta. -Pues ese favor- -continué después de una pausa- -es el que pido precisamente. -Es inútil. Hablemos de otra cosa. -No; hablemos de ésta. Es preciso que el teatro de Apolo continúe abierto todo el mes de Julio... y aun el de Agosto si se puede. ¡Claro! y que la empresa pierda seis mil duros. En cuanto D. Enrique sacó á colación el dinero como argumento de fuerza, per- culable del mercado, el enorme crecimiento de la recaudación de los. aütores... ¡No son seis mil duros, Sres. Arregui y Aruej, son muchos millones los que se juegan! Levantóse Arregui del asiento, húmedos los ojos y rojas por la emoción las mejillas, y, dando un vigoroso puñetazo sobre la mesa, dijo: ¡Tiene usted razón! (un taco redondo) La empresa de Apolo se vuelve atrás por primera y última vez en su vida. No treinta mil pesetas (otro taco) pongo sobre el tapete mi fortuna entera, en un caso como el presente! Don Luis, sin emocionarse tanto, asentía en silencio... Oero quedaba una cuestión difícil de resolver. Arniches había retirado la obra hasta Septiembre, y aunque yo co-