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A B C JUEVES 7 DE SEPTIEMBRE DE oo5. PAG. 9 el público haya deisclo de favorecerles con su predilección. Con eJ fin de realizar este propósito, organizan para el miércoles una función, cuyos ingresos se destinarán íntzgros en todas tas secciones de tarde y noche al socorro de las familias necesitadas. La cantidad recaudada se distribuirá en bonos de carne, pan y arroz, cuyos bonos serán satisfechos en el mismo coliseo. El distinguido artista Sr. Echaide se propone dar en el teatro de Verano, de Ciudad Rea) los días 6, y y 8 del corriente, tres funciones. Las obras que han de representarse son: Don Alvaro ó la fuerza de! sino, Jl fuerza de arrastrarse y otra que aún no se ha decidido cuál será. El día a 5 del actual debutará en el teatro San Fernando, de Sevilla, la compañía que dirige el Sr. Tallaví, poniendo en escena í adversario. Sin romper el silencio se saludaron los cuatro diplomáticos y tomaron asiento. Luego, Plancon, Nabokoff, Korostovetz y Yermoloff se sentaron al lado de los rusos y Sato, Yamara, Adachi y Ateichi al lado de sus compatriotas los japoneses. Plancon colocó ante Witte y Rosen las copias inglesas del tratado. Adachi puso ante Komura las copias redactadas en francés. Witte, dirigiéndose á los secretarios y á los Sres. Pierce, capitán Winsloe, almirante Mead y gobernador Melaw, únicos espectadores del solemne acto, les dice: Os ruego que toméis asiento Hubo un breve silencio. Witte miró á Komura, como preguntándole si estaba dispuesto para comenzar la sesión. Luego cogió una pluma, y Komura, Takahira y Rossen hicieron otro tanto. Los cuatro escriben con pluma de ganso y los cuatro firman al mismo tiempo los ejemplares del tratado de paz. El momento fue solemnísimo. Trazada la primera firma, fueron pasándose uno á otro los ejemplares del documento hasta que quedaron todos firmados. En los ejemplares redactados en francés van en primer lugar las firmas de los rusos; en las copias en inglés firman en primer término los japoneses. Prodúcese un silencio casi absoluto; sólo se oía el rasguear de las plumas. Todas las miradas estaban fijas en Witte y en Komura. Witte termina el primero. El último que firma es Takahira. Witte se levanta, diríjese á Komura y le coge la mano, que éste le tiende. Estréchanse las manos ambos diplomáticos largamente y en silencio, mirándose fijamente. Todos los que presencian la escena están muy emocionados, y todos en pie. En aquel preciso instante suena el primer cañonazo de las salvas con que las baterías de Portsmouth festejan el solemne acto de la firma de la paz, y se oye el alegre sonido de todas las campanas de Portsmouth echadas á vuelo. Eran exactamente las tres y cuarenta y siete minutos. Rosen dice á Komura: En nombre del primer plenipotenciario ruso y en el mío deseo manifestaros cuan felices somos, cuánto es nuestro júbilo por haber llegado á firmar este documento, que representa para vosotros y para nosotros el fin de una guerra que tanto ha hecho sufrir á nuestros pueblos y al mundo entero. Rusos y japoneses se estrechan las manos. Komura responde en inglés: Agradezco sinceramente las palabras que acabáis de pronunciar. Como vos, soy feliz por haber firmado hoy la paz entre nuestras naciones Nuevamente se estrechan las manos japoneses y rusos. Plancon y Adachi sellaron los cuatro documentos recogiendo cada uno de ellos una copia en francés y otra en inglés, y guardándolas en sus carteras. Witte, Komura, Rosen y Takahira, retíranse solos al saloncito de conversación, donde permanecen diez minutos mientras los rusos, los japoneses y los norteamericanos que permanecen en el salón, conversan animadamente. Cuando los diplomáticos vuelven al salón, Witte pregunta á Komura: ¿Cuándo marcháis al Japón? Komura contesta: A fines de mes. Antes iré al Canadá Después pasan todos al buffet á tomar Champagne. Reinaba entre unos y otros gran cordialidad. A las cuatro y cuarenta y cinco minutos, después de nuevos apretones de manos, Witte y Rosen marchan en su automóvil á la iglesia rusa, donde ofició el arcipreste de Nueva York. A la salida del Depósito, los periodistas saludaron y aclamaron á los plenipotenciarios rusos. Poco después salieron los japoneses. Las campanas siguen volteando; el sol rompe las nubes y luce brillante. -A, nterviú con M r Portsmouth, 6, 2 f. Uno de los corres 1 ponsales extranjeros ha lebrada una extensa conferencia con M r Martens. Ocupándose del tratado, manifestó que el contenido de éste demuestra de una manera inconcusa ¡que Rusia ha renunciado por ahora á toda política de gran expansión en el Extre- 1 mo Oriente. Abriga la convicción personalísima de q w Rusia acepta esta situación sin pena y sin realizar ninguna clase de sacrificios y que aprovechará este paréntesis de sosiego con objeto de concentrar sus fuerzas para una nueva lucha, que no será la que se reaiiza en los campos de batalla, sino en las esferas más tranquilas y más beneficiosas del trabajo material y del progreso político- social, ontra la paz. Tokio 6, y t. Se ha verificado una numerosa manifestación, para protestar de la paz, últimamente concertada. j Los manifestantes recorrieron las principales calles de la capital, apedreando algunos centros oficiales. La policía practicó muchas detenciones; han resultado bastantes heridos. y, La opinión está agitadísima. psperando á Witte. Yiena, 6, 8 n. Prepárase vm entusiasta recibimiento al plenipotenciario M r Witte, á su paso por esta capital. Qalida de los plenipotenciarios. Portsmouth, 6, 9 n. Los delegados japo- N neses salieron de esta ciudad con dirección i v Boston. Los rusos han salido esta mañana para Nueva York. v Las dos misiones visitarán seperadamente al presidente Roosevelt. A lianza ruso- japonesa? Londres 6, 11 n. Telegrafían al Daily Chronicle que tan pronto como llegue M r Wit te á Rusia preconizará una alianza con el Japón, asegurando, además, que apoyarán este pro- yecto Francia é Inglaterra. DESPUÉS DE LA PAZ POR TELÉGRAFO I a firma del tratado. Portsmouth, 6, i i m. Comunico á continuación detallada noticia de la sesión solemne de la conferencia en que ha sido firmado el tratado de paz entre Rusia y el Japón. A las tres menos cinco formó á la puerta del Depósito de Marina la guardia de honor de los plenipotenciarios, constituida por marineros norte- americanos. Inmediatamente después de éstos se colocaron los periodistas que desde el principio de la conferencia hacen información aquí. Los rusos Sres. Witte, Rosen y Plancon, que actuaba como secretario y llevaba una gran cartera amarilla, llegaron en un automóvil. La música les saludó. Esperábanles á la e n t r a d a del Depósito M r Pierce y el almirante Mead, que los acompañaron hasta la salita destinada á los rusos, en la cual entraron seguidamente. Witte fumaba en silencio; M r Plancon fue en busca de Adachi, secretario de la comisión japonesa. Casi inmediatamente después de la llegada de los rusos, á las tres y dieciocho minutos, llegaron, también en automóvil, los Sres. Komura, Takahira, Dennison y Yamara; este último, en funciones de secretario, llevaba en su cartera dos copias del tratado de paz, redactadas en inglés. Los japoneses fueron recibidos con la misma ceremonia que los rusos, y á su vez subieron al salón que les está reservado, de donde, al poco rato, salieron los secretarios al mismo tiempo que salían de sus habitaciones los de la Comisión rusa, para reunirse con aquéllos en una salita situada frente al salón donde han venido celebrándose las sesiones de la Conferencia. Komura y Takahira permanecieron en la habitación donde habían penetrado á su llegada, en tanto que los secretarios confrontaban las copias que llevaban preparadas para la firma. Para realizar la confrontación Plancon leyó el texto francés, y Adachi lo compulsó sobre el texto inglés, y luego Adachi leyó el texto inglés, que fue confrontado con el texto francés por el mismo Plancon. Terminó esta operación á las tres y cuarenta y tres minutos, y acto continuo todos los secretarios se trasladaron al salón de conferencias. Se avisó á los plenipotenciarios que todo estaba preparado; aparecieron simultáneamente en las puertas de sus respectivas habitaciones Wjtte y Komura, seguidos por Rosen el primero y por Takah. r d segundo. BOLSAS DEL DJA 6 MADRID. Cierre. Interior, 79,80. Amor- tizable, 98,75. Banco, 430,i S. Tabacos, 3 5,5o. Francos, 31,60. Libras, 33,10. ¡PARJS. Cierre de las tres. Exterior, 93,27. i Renta francesa, 100,3i. Ruso, 4 por 100, 95,60. Turco, 91,91. Nortes, 164. Zaragozas, 297. Ríotinto, 1.678. Goldfield, 173. En ambas Bolsas prodúcese tii a pequeña reacción, debida á realizaciones. Los francos siguen bajando é influyen en la gran firmeza de las acciones ferroviarias españolas. FALSEDAD EN PUBLICO DOCUMENTO Ayer se descubrió casualmente un delito de falsedad en documento público, delito cometido en los nombramientos de interventores para las elecciones de diputados á Cortes que han de celebrarse el próximo domingo en el distrito de Chinchón. Aspiran á la elección por dicho distrito el Sr. Martínez Fresneda, adicto, y el señor Freiré, independiente. La Junta provincial del Censo concedió dos interventores por co- legio á cada uno de ellos, y según resulta de las investigaciones realizadas, los nombramientos de los cuatro interventores para algunos pueblos aparecían hechos á favor de cuatro amigos del Sr. Freiré, con perjuicio del seño Fresneda. Aparecen responsables de la falsedad, que está comprobada, los empleados de la Diputación D F C. y D T C que con el atesta- r do de la delegación del distrito pasaron ái disposición del juez de guardia, x