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5 AÑO TRES. NUMERO 240. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. ra, darán idea sucinta del complejo problema que se plantea al Gobierno. Se cornprínde, pues, la preocupación que ocasiona a) Sr. Montero Ríos y al señor Echegaray, quien, durante su viaje, ha trabajado y trabaja en busca de la solución que la índole de la materia y los exclusivismos inseparables de la raza hacen ardua por demás. Hasta se antoja posible por ese camino la viabilidad de una noticia publicada en uno de nuestros números anteriores. El actual é insigne ministro de Hacienda, que procede de campo muy opuesto al que da origen á las corrientes económicas predominantes hoy día, cuyo inevitable choque v á recibir de lieno, acaso se sienta poco animado á la ruda labor contraria sus gustos y á sus hábitos mentales. La comisión que se ha presentado al jefe del Gabinete es nuncio de que muy pronto la cuestión va á abordarse. 1 ¿MADRID, 7 DE SEPTIEMBRE DE i9o5. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS No había remedio humano para e 1 excelente y querido doctor. Los años pasaban monótonos. El dolor apenas perceptible que él sentía en el lado derecho desde su visita á la casa de Julieta, se fue acentuando terriblemente. No tenía el Dr. Sousa Pinto más consuelo que sus paseos á solas por el Parque Zoológico. Y, precisamente en este sitio ameno el Destino cruel le preparaba una asechanza. Estaba escrito que al buen doctor habían de ocurn rle las cosas más extraordinarias del mundo. Una tarde, no hace muchos días, estando paseando entre los árboles, vio venir hacia él un leopardo... ¡Caramba, doctor! -exclamo yo lleno d asombro. ¿Vio usted venir un leopardo? ¡Sim, sim, un leopardo! -exclama él; ¡Pode crér; juro- lhe! ¿Era un leopardo? -torno á preguntar y o ¡Sim, san! -vuelve él á afirmar: ¡E a pura verdade! Era, en efecto, un leopardo que se había escapado de su jaula. ¿Y qué hizo usted, doctor? -O leopardo approximou- se- -dice el doctor; MANUEL TRO Y ANO- -parou, fixou- me un momento e fugiu a correr. No ocurrió mas; pero ai día siguiente el doctor no pudo levantarse de la cama. Sobre la cabecera, colgado, puesto en un rico marco, había un retrato; el doctor en los largos L B U E N- -Sr. Sousa Pinto, ¿qué días de su dolencia no hacía más que mirarlo. DOCTOR opina usted de las mujeres? Haga usted un viaje- -le dijeron cuando se- -Senbor Jlzorin- -dice el Dr. Sousa Pinto levantó; -vaya usted á un balneario; tome levantando la cabeza del plato y poniéndose usted tantos y cuantos vasos de tales aguas grave; -senhor Jlzorin, as mulberes ludo a quanY el doctor vino á estos parajes. Y él se to se atrever julgam innocente. sorbe todos los días diez ó doce vasos de Y el Dr. Sousa Pinto torna á inclinar la ca- agua; mas su desesperanza íntima, inefable, no beza sobre su rosbif y continúa comiendo. Yo se disipa. sé por qué ha pronunciado estas palabras mis- -Senhor Azorin, e nao fazendo nada que as teriosas. Hay un secreto, hondo, amargo pe- mulheres aprendem a fazer mal. sar en la vida del buen doctor. Fue esto allá Y se aleja pausado. El doctor tiene unos en los tiempos lejanos de su mocedad; estaba ojos chiquitos, microscópicos; unos bigotes él en Verona, y precisamente un día que visita- blancos, de plata, caen lacios por la comisura ba la casa de Giulia Capuietti fue cuando- -por de sus labios; y de sus hombros pende un cadoloroso contraste- -recibió la infausta nueva rrick azul, cortito, que se bambolea suavede su desgracia. Desde entonces, el Dr. Sousa mente cuando el doctor camina. Pinto comenzó í sentir un leve malestar. Era ¿Qué fuerza incomprendida llevamos con el ensueño de toda su vida que se venía con nosotros? H a y hombres sabios, profundos, estrepito á tierra. Cuando tornó á Lisboa, en- elocuentes, que han realizado grandes hazañas, tristecido, amargado, no volvió á ver ni una que merecen nuestra admiración y nuestra grasoia vez á ¡a infiel causante de su infortunio. titud, y que, sin embargo, no nos conmueven; ¡Trunca atáis iornei a vel- a! -exclama él y hay otros hombres insignificantes, vulgares, con profunda amargura. que no han hecho nada, que no han pensado Su vida cambió por completo. No tenía nada nada notable, y que, á pesar de todo, dejan en que hacer; meditaba profundamente diírante nuestro espíritu una huella luminosa, larga, todo el día, de la mañana hasta ¡a noche, painefable... seando por e 1 yíniijo Jardín Zoológico, por el AZORÍN parque dai Laranjetras y por la quinta de Jíguas- Bcas. A veces pensaba que él hubiera sido feliz con su antiguo amor y con el cargo de archivero en un Ministerio. Esta había g n nombre de los Ayuntamientos del valle sido la o t n ilusión de su juventud. Todo esta de Líébana, el alcalde de Potes ha ofreba encaminado y preparado para que él viese cido á S. Al. el Rey los Picos de Europa, cumplida su esperanza; mas ahora, este segun- como cazadero real; de aceptar el ofrecimiento do idea! sin el primero, no le importaba nada. D. Alfonso, aquellos lugares serán convertidos Y sin embargo, una mañana mientras pasea- en vedado de caza y será el único medio de ba por e! Jardín Zoológico ei Dr. Sousa Pin- que no se extingan ¡os rebecos. to; al pasar! a vista d straído per su periódico, El mensaje entregado al Rey dice así: vio con profunda estupefacción que él, José Señor: Los Ayuntamientos de Liébana, dos S ¿nlcs Sousa Pinto, doctor en Derecho deseando perpetuar la memoria, tan grata á civil y canónic por la Universidad de Coimtodos estos pueblos, de la primera visita de bra, había sido nombrado Official aposentado e V. M á los históricos valles, cuyos moradoarchivista do f misterio do l eino. res, por siglos y siglos, sin interrupción, desde la Reconquista cristiana, han rendido fer- -Mquettlo produziu em rmm vmes grande aleviente culto de amor, respeto y sumisión á sus gría- -dice, él; -mais áurou pouco, Depois sentí Monarcas, se hsn reunido, representados por mais tristeza que anles. La numerosa comisión de industriales que visitó anteayer en San Sebastián al Sr. Montero Ríos, hizo presente á este señor que, sí gún se ha podido observar en ia comisión de reforma arancelaria, donde el país ha sido oído, Jas tendencias proteccionistas dominan hoy en el espíritu público con fuerza incontrastable. Esto es verdad; pero esa corriente presenta un carácter general, el cual no consiente que sea particularmente aprovechado, como se aprovecha un salto de agua para producir en utilidad de aiguien una suma de energías. Indudablemente, todas las manifestaciones de Ja actividad nacional están muy necesitadas de protección. El problema consistí en ia disiribución equitativa de la solicitud y ayuda de Estado, para que el auxilio prestado á unas industrias no se realice á costa de las demás. Esto reclama un conocimiento del asunto, bastante á poner á prueba los alcances de un Gobierno. Y exige también un alejamiento de todo prejuicio y una rectitud de intención difíciles aquí en cualquier terreno. Así lo ha reconocido el propio presidente del Consejo, y así lo ha dicho á los comisionados. La revisión arancelaria se ha hecho esta vez con mayor cuidado y superior conciencia que los puentes anteriormente en análoga tarea; pero ia labor no ha sido verdaderamente armónica. La eterna desigualdad, que acompaña siempre las voluntades de nuestro pueblo, se ha manifestado aquí. Y mientras algunas de Jas grandes industrias, cuyos directores y representantes no se descuidan nunca, vigilan siempre y de continuo luchan, han sacado el mayor provecho- otras se encuentran mucho menos favorecidas. jEs esto un ineludible inconveniente de la paciencia, la flojedad ó la desidia! La accióa tutelar del Estado ha de suplir también la mencionada deficiencia. Otra forma de Sa producción nacional, ia agrícola, demanda igualmente ia benéfica tutela, y pide qui ¿á, sin claro conocimiento de causa, que sea sacrificado en sus aras algo ó mucho del interés industrial. N o íoraa en cuenta que los pueblos extranjeros, piedominantemente industriales, que consuman ios frutos de nuestra tierra, bascanios por el gusto privilegiado que d 3 n á éstos nuestro so! y nuestro suelo; mas, aqueüos otros cuya elaboración no progresa y no Jes ofrece superior atractivo, no tendrán, mayor demanda aun á costa de las más radicales franquicias. Estas breires líneas, trazadas á Ja lige- CORRIENTES LASECONOMJCAS MONDARIZ E UN CAZADERO REAL