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A B C MIÉRCOLES 6 DE SEPTIEMBRE DE 190 S. PAG. 6 PEÑA VIEJA. LA EXCURSIÓN REGIA Á LOS PICOS DE EUROPA. ASCENSIÓN DE LOS EXCURSIONISTAS ENTRE LOS RISCOS hercúleas, amaba apasionadamente á una señorita de la misma ciudad. Todo parecía destinado á terminar en boda, como en las comedias, cuando un tercero en discordia vino á turbar la buena armonía de 1 N TORNEO SIN- Se trata de un sim- los amantes. GULAR pie suceso, pero es Este tercero, un joven neoyorquino no metan típicamente norteamericano, que merece nos hercúleo que el primero, vio á la mucha a pena de narrarse. cha y empezó á cortejarla, con tal éxito, que Un joven de Chicago dotado de fuerzas ECOS DEL MUNDO V- PICOS DE EUROPA. GRUPO DE OJEADORES CON EL REBECO VIVO QUE S. M. DISPUSO SE ENVIARA Á MADRID fotogs. Muíioz de liaena hizo rabiar de celos al de Chicago; éste, á su vez, hizo saber á su rival que eí clima de dicha ciudad no era el más á propósito para su salud. Comprendió el mancebo la indirecta y sin hacerse repetir el consejo, r gresó á Nueva York, á cuyo punto fue seguido pocos días después por la joven. Como era natural, el enamorado número uno no tardó, á su vez, en trasladarse á Nueva York; pero allí se enteró con dolorosa sorpresa de que su antigua novia sostenía relaciones con el neoyorquino. Y aquí del conflicto. ¿Qué decidieron hacer los dos rivales? Pues sencillamente un desafío á cachetes y á puñetazos; pero no de una manera violenta y brutal, como pueden hacerlo dos mozos de cordel después de una discusión acalorada, sino un fight en toda regla, con trajes ad hoc y con guanteletes; en una palabra, un torneo, en el sentido más cortés que pueda tener una lucha semejante. Hasta aquí no existe daño ninguno en el asunto; no puede obligarse á las personas correctas y educadas como lo son los americanos del Norte, á darse de puñaladas en la calle por una mujer, y tampoco hay para qué acudir, en un país libre como América, á esa reminiscencia de las costumbres medioevales que se llama duelo. Nada de eso; los dos atléticos rivales, hombres expertos en las lides gimnásticas y esportivas, acordaron dirimir su querella de un modo que, además de estar revestido de cierto lucimiento, pudiera reportar alguna utilidad. Y así fue; decidióse celebrar un pugilato de boxe en uno de los bars más céntricos de la capital, permitiendo la entrada en el local á las personas que quisieran pagar una cuota de entrada convenida, con derecho, desde luego,