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5 AÑO TRES. NUMERO 23 9 CRÓNICA U NI V E R SAL ILUSTRADA. demás vendrá por añadidura. Todas las noticias concurren hoy á la demostración de que, ni en lo grande, ni en lo pequeño, ni en conjunto, ni en detalle, se hace cosa alguna por mover el cuerpo electoral. ¡Y estamos en vísperas de las elecciones! Con las singulares aptitudes cívicas de la masa y con el racional y patriótico sistema de educación que se emplea, la excelsa función del sufragio, base de la vida política de los pueblos modernos y libres, está, según se puede directamente observar hoy, enaltecida y dignificada de una manera que da gusto. Pero cuando nadie quiere tomarse molestia alguna por labrar los cimientos del edificio, ¿quién podrá quejarse si éste se le cae encima? MANUEL TRO Y ANO II MADRID, 6 DE SEPTIEMBRE DE 1905. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. C s tanta la pereza que los españoles sentimos en todo lo referente á la vida pública, que la mayoría de los ciudadanos investidos con el derecho de sufragio dejan de votar, no tanto por temor al escamoteo probable en las urnas, como por no tomarse el trabajo de averiguar si su nombre está inscrito en e! censo y de saber el colegio adonde ha de depositar su papeleta de elector. En los grandes centros de población, en Madrid sobre todo, la desidia de los buenos vecinos de la villa y corte es la causa principal del triunfo de los vivos, que hacen votar hasta á los muertos. Cuando las listas electorales son expuestas al público en la plaza Mayor, aquel concurrido lugar aparece más solitario que nunca. Por casualidad se ve algún sujeto buscando el nombre de su distrito, de su barrio y el suyo propio. ¿Reclamaciones para ser inscrito ó para que sea eliminado algún difunto? ¡Ni por piensol ¡Gracias á que las haga el comité de algán partido político! Esto constituyó un día la fuerza del partido liberal, y ha contribuido más farde á formar la de los republicanos. Pero ¿individuos con criterio propio é independiente? ¡Ninguno! Es seguro que en su casi totaiidad nuestros intelectuales ignoran si pueden ó no ejercer esa función cívica, por la que tanto han suspirado y suspiran y se afanan otros pueblos. Pero, dado caso que algún ciudadano colocado en semejantes condiciones sepa que puede kgalmente penetrar en un colegio electoral, ¿sabrá también en qué calle y en qué edificio le será dable ejercitar su derecho? Y si no lo sabe, ¿cómo dispondrá de voluntad bastante para averiguarlo? Este circunstancial obstáculo será más que suficiente para inutilizar su buen deseo d e concurrir á los comicios, si por suerte lo sintiera. Por eso los partidos bien organizados y que se consideran con influencia sobre la opinión, han tratado en varias ocasiones de facilitar el camino de las u. nas, enriando á los electores, con quienes contaban ó creían contar, una nota expresiva de ia calle y del número de ¿ata, donde podrá votar. Ya parece que se va desistiendo ha ta de esta previa y previsora labor. ¿Será que no da resultado? Por ¡o vnto, el sistema de construcción que empieza ia casa por el tejado, priva cada vez más. ¡Primero, el ministro de la Qob ¿rnac- cm; iuego, ei Gobernador; después, e ¡AJcatde, y por último, los individuos que han de constituir las Mesas; quizá ios honrados ciudadanos que han de votar por muertos y ausentes, son los que hay que preparar! Lo INTERVIÚ INTERESANTE POR TELÉGRAFO anifestaciones del ministro de Marina. París, 5, 9 m. El corresponsal de L Ectair ha celebrado una entrevista con el ministro español Sr. Villanueva, acerca de los asuntos de Marruecos. Confirmó éste las declaraciones hechas por el Sr. Montero Ríos, según las cuales España tomará parte en la Conferencia en mejores condiciones que Inglaterra, Francia y Alemania, y deseando que los resultados de aquélla sean favorables á los intereses de todos y que se afirme con este motivo la buena inteligencia franco- española. El mejor remedio, dijo, para arreglar las diferencias existentes entre ambas naciones es hoy por hoy la Conferencia. El Sr. Villanueva manifestó que cree indiferente que sea uno ú otro el lugar donde haya de celebrarse la próxima Conferencia, y parece convencido de que el principal objeto de ésta ha de ser ia solución de las diferencias existentes entre Francia y Alemania, en relación á sus pretensiones sobre el Imperio marroquí. Espera el ministro que quedará resuelto muy en breve y á satisfacción de Francia el conflicto originado por la detención deí subdito argdino Bou Mziam- el- Miliani, y que esto se logrará gracias al efecto que ha producido en el Sultán el convencimiento de que para todos los asuntos relacionados con el Mogreb, están completamente de acuerdo las Potencias. Las agresiones de las kábilas contra los subditos españoles, en opinión del ministro, no tienen importancia diplomática alguna- -se refiere, sin duda, á la de que ha sido objeto recientemente un redactor de LaCorrespondencia de España, -y mas que actos arbitrarios del Maghzen son delitos de derecho común imposibles de reprimir, dado el estado de anarquía en que las tribus se encuentran actualmente. Habló también de la campiña que no hace mucho realizó en favor de los españoles residentes en Argelia, y declaró que sus gestiones h oían sido exageradas por la Prensa Francesa, que- -ignora con qué objeto- -le presentó entonces como adversario de Francia. El señor Villanueva protesta enérgicamente de que pueda atribuírsele semejante actitud, y para demostrar su falta de fundamento, expuso el dato di que su familia, por parte de su mujer, es medio francesa. El, por su parte, es gran admirador de la obra colonial de Francia y sincero amigo de esta nación. Las medidas restrictivas y naturales de todo período de colonización parecen hoy superfluas, dijo, y perjudiciales á los intereses comunes. Lo que es de desear es que sean tratados en Argelia los españoles del mismo modo que lo son en París y en el resto de Francia y con iguales consideraciones que se trata en España á los franceses. Esto, que para nosotros es una cuestión vital, añadió, pone en juego no sólo nuestro presente en Argelia, sino nuestro porvenir en Marruecos. Dejo á los diplomáticos discutir ¡as ventajas territoriales que podemos pretender en la Conferencia. Nuestras esperanzas y nuestros derechos serán defendidos hasta el último límite. Personalmente me interesa más en esta cuestión el aspecto económico social que el político. Si mañana se convierte Marruecos en otra Argelia, es necesario que España no vea. cerrado el mercado natural de su producción, y sus energías. -P. MADRILEÑOS íadr ¡d es una de las ciudades donde los vendedores ambulantes lanzan al aire, con toda la fuerza de sus pulmones, los más varios pregones de sus mercancías. Hay pregones d e por la mañana, de á mediodía y de por la tarde; los hay que van marcando el paso de las estaciones, y otros que se ajustan al estado del tiempo. El primero que sale á fa calle es el trapero que lleva al hombro el saco vacío, y que con la esperanza de llenarlo, va por todas partes anunciando con ronca voz que está dispuesto á comprar cuanta ropa y trastos viejos quieran venderle. Le sigue de cerca la compradora de botellas y sifones, y ya entrado el día aturden los que ofrecen las frutas y verduras de la estación. El primer pregón que anuncia la llegada de la primavera, es el del ¡Buen rs quesón de Mirañores de la Sierra! y cuando se despeja por completo el cielo y han terminado las heladas, las célebres ¡Lilas de la Casa de Campo! la fresa y los espárragos de Aran juez. El pregón de las a ¡JHoras, montas, moras! es de riguroso verano, y heraldo del otoño son las ¡Acerolas! que ahora comienzan á venderse. Y á las acerolas siguen los pepinillos y las cebollitas para el vinagre, anunciando que es tiempo de ir preparando los aperitivos que han de acompañar á las suculentas comidas del invierno. Pronto vendrán ya los castañeros y nueceros, que llegan con las pobres y des-