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A B C DOMINGO 3 DE SEPTIEMBRE DE 190 a. PAG. 4 bien general, se nace difícil decir adonde llegaremos por esa pendiente. Los defensores del segundo se muestran á cada paso más encogidos y medrosos; los de las primeras, más seguros de su empuje. Así, cuando hay un ministro que se atreve á atacar uno de esos abusos que van tomando aspecto de privilegio, su resolución parece temeridad. Sin embargo, el único miembro del Gabinete que da actualmente asuntos á la atención pública, temas á la discusión, el conde de Romanones con su decreto sobre incompatibilidades de los ingenieros civiles, ha demostrado una vez más sus bríos. La cuestión abordada en ese decreto ha motivado en muchas ocasiones las protestas de la opinión. En el preámbulo se dice con claridad que no puede permitirse lícitamente y con la anuencia del Estado el pase inmediato, sin solución alguna, desde el servicio público, con autoridad ó inspección sobre una empresa, al de ésta, ni viceversa; porque así cabe que, el funcionario pueda ser impugnador ó afirmador de sus propias medidas y resoluciones. Por ello prescribe que los ingenieros civiles que soliciten pasar al servicio de empresas particulares, para quienes se establece incompatibilidad, no podrán conseguirlo sino mediante la separación definitiva, y en todo caso habrán de pasar cinco años para recuperar el carácter de funcionarios del Estado. La barrera levantada al paso frecuente y nada edificante es alta, según se ve. Ahora hay que esperar á conocer el efecto que causa en los que tienen que saltar y en la opinión que clamaba por ello. aciertan en la crítica económico- social de las Vascongadas. En las Provincias- -exclaman- -hierro, dinero, indianos poderosos. No es eso, no. En Cantabria como en Andalucía y en Tierra de Barros y en el Priorato y en el Alto Aragón, trabajo y pobreza para los más y buena vida para los menos. Podrán algunos individuos ser ricos; la colectividad, la masa social es pobre hoy en España. La riqueza de los españoles está, como la de todos los pueblos, en su espíritu y no en los medios de que ese espíritu se vale para producirla. El que diga y los que crean que la riqueza de Cantabria está en sus industrias, si de veras lo piensa, de veras se engaña; porque todo eso es precario. Los vascos tienen su riqueza principal en lo que menos vale allí, aparentemente, en la tierra, como el pueblo andaluz tiene la causa de su pobreza en lo que más vale allí, en la tierra. La tierra que produce palmitos desde Sierra Morena hasta Algeciras, y heléchos desde Orduña hasta el Cantábrico, y en Andalucía difunde por las venas de sus habitantes pereza y enciende su imaginación, mientras que en las Provincias arrecia el cuerpo y fortalece el espíritu de los vascos, preparándolos á la lucha con la naturaleza madrastra. das en cortante proa de trenzados mimbres y con los cuales los vascos caminan por lugares accesibles sólo á las ágiles bestias. Riqueza son también en Cantabria los ríos de estrecho cauce y fondo somero, alimentados con la nieve de las montañas, los ríos de aguas frescas, criaderos de truchas preciadas, de suaves anguilas y de suculentos salmones. Y símbolo, en fin, de Cantabria y de su riqueza, de su espíritu fuerte y tenaz, es la laya bidentada de trabajosísimo manejo, con la cual se abren los senos de la tierra arcillosa y apelmazada. V G. Y C. VALORES LOSGUERRA PÚBLICOS Y LA Durante la lucha sostenida en las llanuras de la Manchuria y en los mares del ExtremoOriente por los rusos y los japoneses, los mercados de valores no han perdido, como otras veces en casos análogos, la calma; las emisiones rusas y japonesas, las primeras, principalmente, han bajado algunos enteros, pero ha sido relativamente pequeña la baja, no ocasionando ruinas financieras el conflicto. Quien recuerde las bajas producidas durante la guerra franco- alemana, durante ¡a guerra ruso- turca y durante nuestro conflicto con los Estados Unidos, por no citar más ejemplos, comprenderá que si las mismas causas no han producido los mismos efectos, es porque exis ten hoy nuevos factores que han variado el medio ambiente. Se ha notado que después de una guerra viene siempre un período de aetivfdad comercial é industrial muy intenso. En Francia, después de 1872, creáronse nuevas fábricas, dióse enorme impulso á la producción; en España, después de la guerra con los Estados Unidos fundáronse numerosos Bancos, Sociedades mineras nuevas, y desde entonces vamos camino de una capitalización de nuestro crédito nunca soñada por los más optimistas. Nuestro Interior, al cambio de 79, ya no produce más que 4,o5 por 100 y el Tesoro podrá encontrar muy pronto dinero al 3 y medio. Los mercados tienen mayor sangre fría que antes, y los motivos de esta variación en su temperamento son de distinta índole. Lo que ha sucedido con nuestros valores, cuando estalló y terminó la guerra con Norte América, ha servido de enseñanza; perdieron nuestro Interior y nuestro Exterior más de 40 enteros y los recuperaron en poco tiempo. Quien se dejó impresionar, perdió el dinero; quien tuvo sangre fría para comprar en el momento de mayor pánico, dobló su fortuna. Esta es una causa moral, lo acontecido con nuestros valo res es tan reciente, que la especulación, aleccio nada, no se ha dejado arrastrar ahora. Causas económicas: la abundancia de dinero y la fuerza cada día mayor de los grandes establecimientos de crédito. No en balde trabaja la humanidad como nunca ha trabajado; no en balde se arraigan las costumbres de ahorro; hay dinero para cuantos empi- éstitos se emitan, por importantes quesean; si se produce una baja, también afluye el dinero á comprar el valor despreciado. No en balde vienen del Transvaal cantidades enormes de oro aumentando constantemente las disponibilidades. Es tan cierta la abundancia de dinero que el Japón y Rusia, para rehacerse ahora, encontrarán cuanto numerario quieran, y saldrán de Francia, de Inglaterra, de los Estados Unidos y de Alemania miles de millones en busca de una colocación imposible de encontrar en la industria, desde que la competencia industrial, la actividad febril de nuestra época de lucha en el terreno económico ha ido rebajando poco á poco el interés del dinero. El andaluz sospecha que en ninguna parte la tierra es tan fecunda como en su país, y que si él en su patria no hace producir al suelo lo necesario, menos lo conseguirá en otra región cualquiera. EJ andaluz no espera más de la tierra ni confía en sí mismo; no emigra, pues, no busca ventura, pone su esperanza de enriquecerse en la casualidad, en la lotería, en una herencia, en un matrimonio económicamente venturoso, en un hallazgo, y cuando comprende que la casualidad no le favorece y su miseria se perpetúa, no tiene más política que la de la desesperación, ni otro credo que el anarquista. De los vascos, aquellos que son pobres están bien seguros de. que nadie les dará nada si ellos no se procuran sus medios de vida; los MANUEL TROYANO cerca un mar bravio y una tierra que, sólo á fuerza de trabajo, es fecunda, y, una de dos, ó entablan con el mar ó con el suelo una batalla, ó emigran en demanda de un territorio más propicio á su esfuerzo y á su trabajo. Esta es la verdad. La riqueza de las Provincias Vascongadas está en su suelo multidividi do, en sus tierras comunales, en sus premios á A LA DIPUTACIONES VASCONGADAS I A RIQUEZA D E Ahora que en las pro- la laboriosidad y al trabajo; pues basta señalar C A N T A B R I A vincias meridionales un árbol para que de cosa nullius, pase á ser surge entre ruinas, cosechas perdidas y jor- propiedad particular. La riqueza de Cantabria naleros sin trabajo, el fantasma siniestro y hu- se encuentra en la sucesión de las dos típicas mano del pauperismo, parece contrastar el es- estaciones, que enseña á sus habitantes á resertado misérrimo de esa castigada región y de var las llosas para cuando as nieves invernales la perdurable pobreza castellana con la relativa echen á los rebaños de las alias. prosperidad de las provincias vascongadas. Esa riqueza se halla en el sistema de renteCualquiera pensará, y los separatistas vas- rías de los vascos, que es verdaderamente pacos los primeros, que el movimiento industrial triarcal, y en el de los pastos comunales y en y mercantil de su región libra á las provincias el de haber, desde tiempo inmemorial, aplicáhermanas de la miseria y qus el secreto del es- dose allí á la tierra el cultivo intensivo. tado económico social del antiguo Señorío es Camabría es rica por sus árboles centenadebido á las industrias minera y fabril. No rios, que hoy bárbaramente van desapareciencomprenden muchos que esa prosperidad es do, los cuales proveen á los vascos de maderas transitoria, que para alcanzarla concurren va- para sus casas y utensilios; es rica por sus arrias causas y que no es perdurable, sino, al bustos de hoja caduca que, manipulada convecontrario, fugitiva y caduca. nientemente, conviértese en fecundo estiércol; Algunos informadores impresionistas han está esa riqueza en las cálidas boyerizas progeneralizado la opinión á fuerza de soplar en ductoras de bíblicos ríos de leche; en las colla trompa sonora del encomio que Cantabria menas que destilan áspera miel; en los chones es rica por sus máquinas y por sus minas. A criados á mano con los desperdicios caseros y estas conclusiones falsas conduce el poético y tal cual puñado de borona ó carpancho de cascómodo afán de las síntesis y la buena fe de tañas. La prosperidad de las Provincias está en sus los lectores, que engullen sin reflexionar estas pildoras criticas, doradas por fuera y vacías ferias mensuales, en sus yeguas criadas, como por dentro. Así juzgamos siempre y nunca cabras, con las callosidades córneas de sus caslograremos enterarnos de lo que verdadera- cos crecidas; en sus carros de ruedas sin radios, de estrechísima yanta y de ejes faltos de mente somos. Nos dicen; en Sevilla es todo alegre, riente, sebo, que produce un monótono chirrido hay los que conocen Sevilla saben que en aquella lagador de las orejas de Jas tardas vacas; leal cibdad respirase idea! tristeza. Lo mismo aquellos cavos, semejantes á lanchas termina- PSICOLOGÍA NACIONAL i! rnn rrl urrilis lliranmBia