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A B C. SÁBADO 2 DE SEPTIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 7 Y otro día pasáis por ía calle... y ni rastro quecia de ía ca. v. -ionde tuvisteis una mujer amada, un buen amigo, donde tal vez nacisteis y os criasteis vosotros mismos... Algo parece que se os ha muerto. ...Y como todo esto no quiere decir que los derribos no sean cosa convenientísima y necesaria para la renovación de las poblaciones... sirvan estas líneas no más de epitafio sentimental á ¡as pobres casas que desaparecen. Uno de los pocos autores populares, cuyo nombre no se ha borrado ni se borrará de la memoria de los españoles, es el desdichado bardo de quien voy á ocuparme. tor de la música, cantaba con entusiasmo las vibrantes y profundas estrofas de su himno, aquellos espectadores aplaudían con frenesí la obra del poeta, del cantante y del patriota. Un año después fue á Vizcaya y con el humilde traje del versolari vasco y la guitarra del modesto artista, recorrió los pueblos cantando el Guernicako y siendo objeto de la admiración de sus paisanos. Tal entusiasmo despertó su canción, que el poeta fue desterrado, temiendo que se alterara el orden público. Y el pobre bardo marchó á América... El año ¡864, cuando SÍ discutía la cuestión foral, D. Pedro de Egaña, político eminente, hizo la apología del Guernicako y de su autor, demostrando que éste, solamente con su sentido canto, arrebataba á las muchedumbres y les comunicaba la mezcla de virilidad y ternura que su alma sentía. Cuando Iparraguirre volvió á España, sufrió, durante cuatro años penalidades sin cuento, hasta que, por gestión de Becerro de Bengoa, Campión, Herrán, Manterola y otros distinguidos escritores vascos, las Diputaciones forales le otorgaron una pensión que sólo disfrutó unos meses por haberle alcanzado la muerte en el caserío dé Sosabarro el año 1881. Los cantos de Iparraguirré, que todo vascongado conoce y entona, son sumamente sencillos, sin metáforas exageradas ni efectismos fascinadores. Entre ellos se hallan, además del Guernicako, Guitarra sarchudabel. qise. zs el primero que compuso; Onore aundianquiti, Heltzerana, Adió euskalerrari, compuesto al partir para América: Jamgoicoá eta. arbola y Oroiiza, escritos en el destierro, y otros muchos. Jparraguirre, como todos los artistas, era desprendido, á pesar de su pobreza, y jamás guardó rencor á sus enemigos. FEDERICO ROMERO osé María Iparraguirre nació en Viillarreal de Urrecha (Guipúzcoa) el i 2 de Agosto de I 8 Í O Hijo de unos pobres aldeanos, pasó los primeros días de su vida entre las míseras paredes de un caserío vasco. Fue á la escuela di su aldea natal, y á la edad de trece años, MANUEL MACHADO una mañana en que salió de su casa para asistir á clase, huyó al campo donde ardía la guerra civil entre liberales y carlistas. Sentó plaza de soldado en las filas de D. Carlos, y poco después fue destinado á la guardia de alabarderos creada por Zumalacarregui. Terminada la guerra, marchó á Francia, I PARRAGUIRRE. Todos los pueblos tie neu sus poetas y literatos. Todas las litera- donde aprendió el idioma de Moliere: y enaturas encierran estilos diversos. Todos los es- morado de una cantante, según dicen, recibió critores tienen público, aunque sus pensamien- de ella algunas lecciones de música. Halagado tos é ideas se diferencien entre sí. Y dentro d; por los elogios que de su voz hacían, comenzó á dar conciertos vocales, acompañándose él esa diversidad de estilos, escritores y públicos, resalta sobremanera la poesía popular. No apli- mismo con una guitarra. De esta manera reco este calificativo á la poesía, que es de domi- corrió muchas ciudades europeas y en todas ellas mereció y obtuvo entusiastas aplausos. nio público ó. admirada especialmente por el Cuando la vida de bohemio errante llegó á pueblo, sino á aquella cuyos creadores pertenecen á esa clase social que generalmente es hastiarle, regresó á su patria, y el año 1 853, al conocer lo que el árbol de Guernica es para conocida con el nombre de vulgo. La poesía popular es, sin disputa, el género los vasconga los, compuso el himno del mismo más simpático de los que constituyen la litera- título, Guernicako arbola, que es considerado tura española, porque es fruto espontáneo de como la obra maestra del bardo eúskaro. El antiguo café de San Luis, sito en la calle corazones imparciales y libres de pasiones políticas y sociales, que tienden solamente á com- de la Montera, de Madrid, era en aquella époc: el lugar de reunión de la colonia vasbatir y defender ideas. ¿No habéis oído los cantos que entonan los congada. Al anuncio de que Iparraguirre hanaturales de las diferentes regiones de Espa- bía compuesto un nuevo zortzico y de que lo ña? ¿No percibisteis, en ellos una sencillez que estrenaría en el citado establecimiento, acudió encanta y una sublimidad que conmueve? Pues á él una nutrida representación de los hijos de Eiskaria, en número tan considerable que lleesos cantos no los compuso, indudablemente, naron el local. Y cuando Iparraguirre, acomningún afamado poeta, sino la musa ignorada pañado al piano por D. Juan José Altuna, aude rualcmíer trovador desconocido. LA POESÍA POPULAR iWINEMUNDE. LA ESCUADRA INGLESA. EL BUQUE ALMIRANTE fcXMOUTJlB Fot. Cari. JJelh. s