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A B C. SÁBADO 2 DE SEPTIEMBRE DE J 9 O 5 PAG. 6 S, W NcMUNDE. EL ALMIRANTE iNGLEb WI SON DESPUÉS DE SU DEbfcMBARCO hacer el te, y los rayos de luna, ai acariciar su frente mientras duerme, le revelan en sus ensueños dulces sscretos. Son obras de verdadero mérito las que el Jmpeno del Sol Levante debe á la literatura femenina. CARMFN DF BUKGOS SEGUÍ ECOS DhL MUNDO ¡UODERNOS MOS- Ocho obreios, ca QUETEROS jistas los unos, imptesoies los ottos, jóvenes todos y lectoies asiduos de las obras de Alejandro Dumas, padre, se habían divertido en grande, días pasados, recorriendo varias tabernas del barrio de Saint- Lambeit, en París. Decimos que deben ser lectores de Dumas y no nos desmentira nadie cuando se sepa lo que han hecho. Muy alegres y llegando la juerga a su apogeo, algunas palabras malsonantes fueron proferidas. Tumulto, provocaciones, retos caballerescos, fueron el resultado de los insultos cambiados. De común acuerdo se acordó que eia preciso acudir al terreno del honor; pero no con cuchillos, navajas ó levólvers, eso es bueno para gente baja, para los apaches asesinos, que tanto abundan en Pans. El combate había de verificarse de modo mas caballeresco. Buscaron floretes, hicieton saltar los botones, afilaron ias puntas, y en plena calle de Viroflay, los cuerpos desnudos hasta la cmtuia, empezaron á esgrimir la invicta espada Se colocaron cuatro contra cuatro: d Artagian, Athos, Porthos y Aramis, contra los urd as del caidena! Richelieu. Ante quinienj tas personas, reunidos para presenciar tan musitado espeUiculo batieion el hierro con ent tsiasmo y ya empezaba a correr la sangre cuando intei vino la policía, llevándose a la prevención a todos los contendientes. Protestó el publico y coi azon: eso de dar un salto atrás hacia una época separada de nosotios por cerca de tre- siglos, presenciando una lucha épica, musitada en nuestra época prosaica, tiene su encanto Pudo mas la autoridad que el romantii- ismo. t Que lastima LA TOILETTE DE LA CIUDAD C O N S T R U C C I O N E S Madrid, como to Y D E R R I B O S das las grandes capitales, aptovecha el verano para hacerse la toilette Y este año mas que otios. Vamos a recibir visitas de cump ido. Y dondequiera son revocos, e n s o l a d o s blanqueos y toda clase de remiendos y calafateados. Andamiajes por acá, barricadas de adoquines por allá, cañeuas al descubierto, montones de escombro, balsas de mezcla, tarugos amotinados, hornos de asfalto en libertad. Y toda suerte, en fin, de inconvenientes para la circulación, desde el clasico hombre de la soga, cuyo cuerpo sirve de poste ó marmolillo para demarcar el sitio por donde no se puede pasar, hasta el atento y cortés Cuidado con la pintura, que usted ve siempre después de ponerse perdido de almazarrón o de alba alde... Es también la época de las construcciones y de los derribos. He aquí dos cosas bien serias, aunque vulgares. He aquí, sobre todo, dos cosas interesantes. Porque ¿qué reflexiones no sugiere desde luego la construcción de una de estas casas madrileñas? Aquella empalizada q le empieza a elevarse sobre los cimientos, y cuyos huecos van llenándose rápidamente de ladrillos puestos de canto, para que no desn. ientan con su espesor e! dicho de que lai pai edes oyen. Hasta que uno de esos calíllelos se convierte en un habitáculo humano- -inhumano, tal vez, -el esqueleto de Ja gran colmena esta ahí para hacerlos reflexionar sobie la vida moderna y sobre el alma de nuestias grandes ciudades Un denibo es, sin embaígo mucho mas sugestivo. Casa que estuvo habitada es ya un s ¿i animado y palpitante con cueipo y con alma La piqueta demoledora pone sus entrañas al descubierto y viola un agrado misterio: el de la vida. Cuando de noche veis un balcón abierto y en la sala una escena de familia... tal vez de amor, un encanto os sorprende, y quisierais saber lo que se dice y se siente y se piensa entie aquellas cuatro paredes Pues bien, aquellas cuatro paredes saben eso que os interesa Están presentes a la intimidad y se ímpiegnan en ella. Por eso ahora, al verlas caer á piqueta zos, yo pienso en los secretos que guardaban, en el ambiente de miradas, de alientos, de voces, de risas en que se bañaron... Veo alia ei ledondel de humo que ha causado lí lampara, el sitio de los letratos de familia, de las mesas de trabajo, de las cosas de todos los días... Si, ei aquellas habitaciones, hoy desmantelada h- n tianscurrido ias escenas que todos sabemos... y algunas más. Allí estaba, hasta hoy, e espíritu del interior, del home, del hogar inviolable. Como rápidos cuadros disolventes guantas intimidades pasaron 1 ¡Oh, inefable encanto de lo secreto, de lo indecible. H un cuat hto los dos, veneno que tu me dietas, veneno tomaba yo. n TI rnijr