Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. SÁBADO 2 DE SEPTIEMBRE DE 190 S. PAG. 5 canciones, quedando con una gota de sangre en el pico. Escribía con el seudónimo de Ichiro, que significa Hoja única y la más célebre de sus novelas, Jusctnya, es tan interesante y bien hecha que ninguno de los grandes escritores europeos desdeñaría el firmarla. Pero así como Ichiro representa la imaginación, entre los japoneses contemporáneos se puede decir que la baronesa Naksjimo reprenta el feminismo militannueva, instruida y de ideas libres como una americana. Entre sus trabajos ha dejado dos traducciones excelentes de los poemas de Tennyson y de la obra maestra de M r Burnett, el Lord Pauntleroy. S. M la Emperatriz ha dispensado á una mujer el favor, raro en aquel país, de leer sus obras. La agraciada con esta distinción es Tetsura Miyake, que ha escrito hermosas crónicas de viaje. Es hija del notable escritor Taichi Tanabe, y esposa de Xaho Tanate, el pensador que mejor C e cree generalmente que la vida de las mujeres japonesas transcurre sin conocer los placeres intelectuales; la alegre y fútil Mad. Crisantema es para nuestros europeos el tipo de la mujer nipona; pero nada más lejos de la verdad que este concepto. En a U rra que acaba de terminar, BURGOS. LOS G L O B O S DE LOS I N G E N I E R O S M I L I T A R E S J Ú P I T E R M A R T E DESDE LOS QUE SE HICIERON IMPORTANTES OBSERVACIONES DEL ECLIPSE Y URANO todos han reconocido sus maravillosas cualidades de enfermeras; las mujeres japonesas de la clase acomodada del Japón, poseen gran cultura, se interesan en los asuntos intelectuales y algunas escriben de un modo muy notable. El periódico de Nueva- York The Critic trae detalles curiosos de las escritoras japonesas. En la época feudal del japón, las mujeres que escribían eran ya numerosas, quedando el nombre de Seisho Nagon rodeado de gloria. Puede considerarse á esta escritora de raza amarilla como una pequeña Gorge Sand; murió muy joven, y sus biógrafos la comparan ai coucou japonés que muere después de haber cantado ocho mil ocho te; ni la literatura ni la política le son extraños. A la edad de veinte años dio una conferencia delante de la Emperatriz, esforzándose por mejorar la condición de las mujeres. Varias veces ha estado después presa por sus ideas subversivas, y cuando acompañó á su marido Nobuyuki Nakajimo á Italia, donde había sido nombrado ministro del Japón, la buena sociedad italiana le dispensó un cariñoso recibimiento. Kashi Iwamoto es considerada por los americanos como la mujer más inteligente y más culta del Japón; su marido es el fundador del colegio de señoritas Meijo Jagakko, del que ella fue directora. Toda la juventud avanzada adora á esta mujer ha tratado en el Japón las cuestiones sociales y políticas. Ttsurai Jyajila es la musa popular que escribe bellas leyendas, el Edgard Póe del Extremo Oriente. Se cita además á las notables poetisas Ohuka y Kimikp Kaganei, entre más dd cien aficionadas que no han llegado aún á la celebridad. La poesía de las japonesas tiene un bello sabor oriental; he leído unos versos, traducidos al inglés, de la primera de las poetisas citadas, y no puede darse nada más dulce ni que revele una imaginación más viva. Ella entiende el canto de las ramas de pino, escucha las historias que murmura el agua que hierve para