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l ANO TRES. NUMERO NICA 2 35. SéMADRID, DE SEPTIEMBRE DE i9o5. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS, cierta y eficaz en Andalucía; actividad y buen propósito en las ponencias de la Asamblea ferrocarrilera; noble afán de informarse siquiera y de Instruir á los agricultores acerca de la gestión cooperativa é iniciarla con generosa decisión donde fuese dable. ¿Qué se ha hecho? ¿Qué se hace en esas transcendentalescuestiones? Merced á datos é informes intencionadamente equivocados, en Andalucía hay poblaciones donde la miseria es mayor que nunca, y otras que hasta han recogido buena cosecha y que se encuentran muy favorecidas. ¡Y eso que se ha tomado toda suerte de precauciones contra los errores posibles! De la Asamblea ferrocarrilera quedan pocas esperanzas de solución provechosa, porque las intransigencias de unos y de otros son más extremadas que jamás lo fueron. Y por último, según todas s noticias, para ¡a cooperación agrícola se tropieza en los pueblos con unos recelos tan arraigados y tan duros y con unas desconfianzas mutuas tan venenosas, que el pensamiento generador queda sofocado bajo la fuerza de esas plantas parásitas de bravial. ¡La acción oficial, la gestión del go- bernante en la lucha con los egoísmos, la j apatía y la ignorancia está vencida sin la ayuda de la acción social! ¡El triunfo es un verdadero milagro! aparece, apoyándose ligeramente en su bastón. Su aspecto es grave; se detiene un momento 2 nte nuestro grupo y estrecha en silencio las manos de aquellos á quienes conoce; Rosen ie sigue, y á Rosen Nabokoff. No se ha pronunciado ni una palabra; hay algo emocionante en esta salida. Con muy breve intervalo llegan al depósito de la Marina rusos y japoneses. CRÓ- UNIVER- SAL ILUSTRADA. Menester confianza muy intensa en las propias energías para que un gobernante se decida aquí á tomar iniciativas, á ejecutar algo, á emprender algo fuera de lo común y corriente. Hechos hechos se oye decir por todas partes; actos, actos se demanda de los ministros; pero el individuo, el ciudadano no se cree obligado á cosa alguna. Todo se quiere alcanzar á fuerza de conjuros y de círculos en e! aire, cual si dentro de cada uno de nosotros fuese un nigromante del siglo xin; nadie pone, aun en lo que desea, en lo que exige, ¡a menor partícula de su esfuerzo personal. Y la sociedad moderna es cosa muy compleja y de mucho peso para ser movida por la varita de un mago. Los ejemplos están á la vista y son de abrumadora elocuencia. Aquí tenemos al conde de Romanones con avidez de hacer cosas, de llevar á cabo empresas que marquen su huella en el Gobierno y le distingan de la generalidad de nuestros políticos. En el tiempo que lleva en el ministerio ha procurado remediar, en lo que se halla á sus alcances, las deprimentes circunstancias económicas por que nuestro país atraviesa. N o ha escatimado resolución, ni voluntad, ni responsabilidades, ni personales molestias y fatigas. El hambre de las poblaciones andaluzas se presentaba como pavoroso problema social. Venciendo resistencias en e mismo Consejo de ministros, arrostrando una temperatura senegaliense, el Conde fue allá, contando con recursos, á obs rvar por sí mismo el estado de cosas. La carestía de las subsistencias, Ja crisis de las relaciones comerciales reclamaba reforma en la facilidad de los transportes. El ministro de Agricultura convocó la Asamblea ferrocarrilera, en la cual los representantes de las Compañías ferroviarias, en unión de los de aquellas entidades sociales más interesadas en el asunto, trabajarían por una modificación de tarifas conducente al anhelado objeto. La penosa situación de nuestra agricultura no consíenre que las condiciones en que se halla colocada continúen inalterables. El conde de Romanones apela al recurso de la cooperación agrícola, apela al Banco de España para producir un cambio en aquéllas beneficioso y practicable. En dichos asuntos, el consejero dé la Corona había puesto de su parte So que podía poner. ¿Qué restaba de esa labor á la masa social? Contribuir con e! esfuerzo directo de sus indiv: duos capacitados á íaJ fin. informes sinceros y vigilancia es D E LO QUE DEBEMOS CONVENCERNOS Cesión suprema. Cuando los rusos penetraron en la sala, ya estaban allí los japoneses. Witte y Komura se saludan sin pronunciar palabra; Rosen y Takahira cambian algunas ¿rases en inglés; los secretarios se estrechan la mano. W tte toma asiento ante la mesa grande, Komura ocupa su puesto enfrente de él; Rosen, Takahira y los secretarios se instalan á su vez, dejando dos sillones vacíos entre ellos. Los secretarios someten á la firma de los plenipotenciarios el protocolo de la sesión anterior. Cumplido este requisito, expone Wítte que Rusia repite que no le es posible, en modo alguno, pagar indemnización al Japón, pero que consiente en cederle una parte de la isla Sakhalin, y que esto es el ultimátum. Mientras Nabokoff traduce estas palabras en francés á Adachi, que se las repite en japonés á Komura, Witte enciende un cigarrillo y espera la respuesta. Komura, sin mirar á Witte, contesta en japonés, y da á conocer la opinión de su Gobierno sobre la situación actual. Witte escucha con algo de impaciencia; ¡uego, Komura formula Ja declaración sensacional de que influido por los sentimientos de huMANUEL TROYANO manidad, ei Mikado le autoriza á aceptar el acuerdo. Nabokoff, al traducir estas palabras, descubre la emoción completamente inesperada que le producen. Witte escucha sonriente y satisfecho y suplica que le repitan las anteriores manifestaciones. Ninguno dé los rusos oculta su emoción, Tpl 29 de Agosto de ¡905, día en que los en tanto que los japoneses continúan con su as plenipotenciarios rusos y japoneses, repecto de esfinges, aun al ver la satisfacción de unidos en Portsmouth, acordaron la paz entre los rusos. sus respectivas naciones, es una fecha memoraXVitíe contesta á Komura dándole gracias ble, una jornada histórica, cuyos detalles revisten excepcional interés. Creyendo servir á por tan prudente decisión, y propone el armisticio, que Komura acepta someter á Tokio, denuestros lectores, reproducimos á cominuación el relato más detallado que se ha escrito de di- jando entender que será aprobado. En seguida se levanta la sesión para continuarla á las tres. cho día, el extenso telegrama que transmitió á Los rusos salen de Ja Conferencia y dan Le IHatin su enviado especial en Portsmouth. rienda suelta á su inmensa satisfacción y á su IQreliminares. asombro. Witte y Rosen se marchan al hotel y El día amaneció espléndido; el sol lucía los japoneses se quedan, sin pronunciar una radioso en un cielo de azul puro y profundo. sola palabra ante los rusos. Poco después de ias nueve de la mañana se detuvo un automóvii á la entrada deí íiotel. í a nota oficial. Komura, vestido con un largo gabán y cubier A mediodía se Jcomu- nica á la Prensa la to con un sombrero hongo negro, baja la essiguiente nota: calera del hotel acompañado de Takahira y de En la sesión de 2 C) de Agosto la Conferencia Sato; atraviesan rápidamente el vestíbulo, con- ha llegado á un acuerdo completo en iodos los testando con un ligero ademán al saludo de los puntos. periodistas, que formábamos un grupo sileniiSe ha decidido comenzar la elaboración del cioso. Tratado de Paz. El rostro de Komura está impasible; nada Queda aplazada la sesión hasta las tres de la traduce la menor emoción en aquella cara de larde. esfinge. Sube lentamente al carruaje; Takahira Fue un verdadero efecto teatral, Los miemle sigue, impasible como él; únicamente Sato, bios de la misión rusa que habían permanecido contestando á nuestro saludo, deja advertir en en el hotel, Potiloff, Chipoff, Yermoloff, no su rostro una sonrisa algo triste. El automóvil podían creerlo, y sólo al ver el Boletín se conecha á andar... vencieron y no trataron de disimular su sorpresa ni su delirante alegría. Pocos instantes después llega otro vehículo y se detiene ante e! anejo del hotel en que se- -Es la primera victoria que alcanzamos- -aioian los rusos. Esperamos su salida. Witte dice w. o de ellos- -y esta victoria es mayor UNA JORNADA