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A B C VIERNES i. DE SEPTIEMBRE DE 1905. PÁG. 7 Vieja, de dos mi! seiscientos treinta metros de altura, y en la última ia instalación de tiendas de campaña para una cacería. A FAMILIA REAL S. M el Rey, EN BURGOS su augusta madre, las infantas reales María Teresa y doña Jsabel y el Príncipe viudo presenciaron el eclipse de Sol en las alturas del Castillo de Burgos. Acompañaban á la Real familia el Ayuntamiento, la Diputación provincial, el general Zappino y las autoridades. Nuestra fotografía está tomada en el momento de hallarse las Reales personas observando el grandioso é interesante fenómeno celeste. LA INVENCIÓN DE LA POLÍTICA 1 os diablos osados, ios malignos y hasta los pobres diablos se miraron aterrados al oir la enorme bocina que daba los tres puntos de atención. jPor vida de los cuernos de Satanás! ¡Una reunión magna nada menos! ¿Qué ocurrirá? Cierto que hacía bascante tiempo noJaban en su majestad el Demonio señales de ira inmensa. Bufidos, coraginas, ttastazos y malas respuestas nc habían faltado por aquellos tiempos. Hasta muestras de preocupación grandísima se apreciaban en el señor de los infiernos, como lo eran el pasarse grandes ratos haciendo sobre papeles inmensas cifras y más cifras con el rabo que, mojado en hiél humana, era la única pluma que gastaba á diario. Pero, de esto á que sonasen los tres puntos de atención, había gran diferencia; pues de sobra sabía aquella legión de dos mil demonios, que sólo ocurría semejante acontecimiento en ocasiones terribles y cuando la cólera del amo llegaba á un punto tal que le hacía cometer mil enormidades. ¿Qué pasaría? Todos ios diablos de mayor y menor cuantía se reunieron precipitadamente alrededor del trono de sapos y culebras. Nadie osó rechistar. -Quisiera yo saber- -gruñó Satanás- -por qué mis calderas están inactivas casi y por qué los que en ellas caen son gente de poco más ó menos. ¿Se va á despoblar el infierno? ¿Es que en el mundo no hay más que santos? ¿Es que mí poder declina? ¿Es que son deficientes mis enviados en la tierra? Pensad en esto, buscad el remedio. Mañana nos volveremos á reunir, y es necesario que hayáis encontrado el remedio de esta situación que me pone rabioso. ¡No admito objeciones ni holganzas! ¡A cavilar todos! Yo, aunque viejo, también me ocuparé del asunto en vista de la gravedad y urgencia del caso; y ¡por vida de mis mejores servidores! que yo he de conseguir, ó poco valgo, que mis dominios estén más concurridos... Cumpliendo esta orden enérgica, dada sin dejar lugar á rebeldías, al día siguiente estaban reunidos de nuevo Jos demonios de ambos sexos delante del diablo mayor, el cual daba unos resoplidos poco tranquilizadores. tf Í F K r 1; i i V í íJ- v LOS PICOS Dfe EUROPA. JLA PEÑA VIEJA DE 2 6 3 o METROS DE ALTURA ¡Vengan proyectos! -gritó Satanás con voz estentórea. Y aque los pobres diablos fueron exponiendo con cierta timidez el fruto de sus cavi aciones. Cuál propuso aumentar el número de los pecados capitales; cuál enviar al mundo una partida de diablesas de las de mejor trapío; quién opinó que se repartiese á los humanos un millón por cabeza; quien apunto la oportunidad de enviar á la tierra mayor número de fragmentos invisibles de! diablo envidioso para que en todo corazón hubiese una semilla de tan fructífero sentimiento. Planes y planes salían de las bocas infernales; pero Satanás acentuaba más y más su irónica sonrisa y se rascaba los cuernos, señal de explosión de rabia, según sabían los que le conocían bien. Enmudecieron. ¡Mil rayos! ¿Y es eso todo lo que se os ha ocurrido? -rugió el demonio. ¡Lucidos tendría yo mis dominios si mis ideas corriesen parejas con las vuestras! Después de un desbordamiento de insultos, gritos y atrocidades, continuó: -Voy á comunicaros mi plan, para que reconozcáis y acatéis mi diabólica superioridad. Para convertir el mundo en un infierno, y el infierno en un mundo poblado de gente de viso, he inventado... la política. ¡Truenos y centellas! ¿Abrís la boca estupefactos? No puedo daros más detalles porque mi proyecto estí aún en embrión, pero obedecedme todos é irá tomando cuerpo la idea. Vosotras, diablas presumidas, sacad de los rincones donde los tengáis guardados los trajes y adornos de colorines que en el fhundo os hicieron adquirir méritos para venir aquí. Partidlos en varios pedazos y entregádselos á los diablillos pequeños, á fin de que ellos se encarguen de distribuirlos entre los hombres. Cada uno de esos pedazos representará una opinión con-