Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
TRES. NU; FTI i. DE CROUNIVER, L- O SEPTIEMBRE DE i9o5. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. tocrático, de los rótulos castizos. ¿No os dice nada la calle de las Bariílas? ¿Y la de la Revilla? ¿Y la de la Cazalería? ¿Y la de los Cardiles? ¿Y la de la Plegaria? ¿Y la del Conde de Luna? Sobre las tiendecillas y los portales campean rótulos en que leéis apellidos que no os dicen nada y que os sugieren un mundo de cosas imprecisas y remotas. Obrador de sombrerería de Isidoro Pirla, dice en esta parte. Confitería de Tomás Rodríguez, dice en la otra; y más lejos, ei grandes letras negras sobre un grisáceo fondo, J. Temía, procurador. ¿Qué ideales, qué dolores, qué fugitivas alegrías, qué horas lentas, monótonas, representarán todas estas vidas opacas que nos indican estos letreros? ¿Qué mundo de sensaciones tan hondas, tan grandes como las de un héroe ó de un poeta simbolizarán estos nombres desconocidos, obscuros, metidos en sus tiendas pequeñas y en sus estudios? Nuestro paseo continúa. De cuando en cuando, al volver de una esquina, aparecen, en el fondo, por encima de los tejados negruzcos, sobre el cielo azul y diáfano, las dos torres agudas, esbeltas, de la catedral. Acaso en un balcón, una muchacha que cose silenciosa, levanta la cabeza y fija los ojos en nosotros. ¿Se llamará Constanza, Blanca, Lucinda ó Leonor? Nos detenemos un momento atraídos por una fuerza desconocida; luego proseguimos nuestra marcha un poco entristecidos no sabemos ponqué. Y ya nos hallamos en una ancha plazuela solitaria. Yo no he experimentado jamás una sensación tan intensa de soledad y de sosiego como ahora. Entre los guijos menudos que forman el piso de la plaza, crece ia hierba clara; unas acacias pálidas cercan el ancho ámbito y destacan su follaje sobre los viejos muros; las ventanas aparecen cerradas, y de rato en rato unas palomas vienen lentas, caminan un instante sobre las piedras y tornan á marcharse pausadas. Y hay por la plaza solitaria, esparcidos, papeles rotos, esos papeles que el viento lleva de una parte á otra, que son como el símbolo del abandono y de la desolación, y en que encontramos frases truncadas que tienen la elocuencia de lo íncomprendido y de lo absurdo. Yo he recogido de estos papeles en la plazuela del Conde de la vieja ciudad; entre ellos ha venido á mis manos- -traída por el sabio azar que concierta las cosas- -una tarjeta extraña. No podía ir á otras manos sino á las de un observador que se desentiende de los grandes fenómenos y se aplica á los pormenores triviales. Esta blanca cartulina es de una monja. rLa abadesa y comunidad de religiosas concepcionistas franciscas de León rezan ¡os caracteres impresos; y á coniinuac ón, con letrita sutil y clara de mujer: Mi amadísimo D Paco: le mando el libro, enmendadas las erratas; lo que reste hasta igualar, puede quitarlo usted de los alcoholes y comercio, sobre todo de! de D. Cipriano Puente; y puede quuar usted también algo de yino. -Sabe le ama en Cristo su afectísima y s. s. Sor Gabriela de la Purificación... El ensueño está en marcha. ¿Quién no habiera echado á volar su fantasía ante esta tarjeta, encontrada en ¡a desierta y vieja plazuela leonesa del Conde? Sor Gabriela es la abadesa de un convento; sor Gabriela tendrá las manos blancas, de color de cera, transparentes; sus ojos mirarán con una serenidad dulce; en sus labios vagará una sonrisa de melancolía y resignación. Sor Gabriela andará despacio, en silencio. El claustro que conduzca á su celda CA SAL ILUSTRADA. te electoral é infundió en el ánimo popular la confianza en la existencia de otro poder que mermaba en ese campo el arbitrio casi absoluto del Poder ejecutivo. A LEY Y LA Parece que el GoExperiencia tan palpable y halagüeña COSTUMBRE faierno se decide á debió en lo sucesivo servir de estímulo y suspender las elecciones en ¡a provincia acicate para ir ganando terreno en aquede Badajoz. Los abusos cometidos con ei lla dirección higiénica y bienhechora. censo electoral habían llegado allí á los Con ia actividad de! órgano, la función últimos límites del escándalo. La Comi- habría ido afirmándose y perfeccionándosión central del Censo había intervenido se. Mas no convenía á liberales y demóen el asunto, y el Ministerio no ha podi- cratas cuando les correspondió el turno do hacerse el distraído ni el equivocado. en el mando, y por tener mayoría en la Ese organismo de la Junta Central, Junta pudieron condenarla á una inactivique al implantarse la ley del Sufragio uni- dad que la ha cubierto de herrumbre. versal de 1890 despertó tantas esperanHoy su esfuerzo parece una resurreczas tocante al saneamiento del voto, ac- ción. D. Nicolás Salmerón, que ha contúa vigorosamente por rareza. Es una de servado algo del espíritu primitivo, ha las pruebas más evidentes é incontesta- hecho el milagro. Para éste han sido, sin bles de que el precepto legal, por acer- embargo, precisos el desahogo y la rutado y recto que sea, si no tiene el punto deza de los caciques de Badajoz. de apoyo en las costumbres, pierde pronPero todo ello mueve el ánimo al conto su eficacia y acaba por enmohecerse. vencimiento de que un paso adelante en En los primeros momentos presentó la costumbre es superior en solidez al caracteres de embrión de un cuarto po- progreso que representa é impone uña der. Limitada su función á la materia ley. Y la ley se hace costumbre sólo electoral, la necesidad de aquélla y la euando! a sostiene la voluntad l calidad de los elementos políticos que MANUEL TROYANO habían de formarla, anunciábanla con h. aureola de un gran prestigio, incontrastable fuerza en la opinión. Comprendiéndolo así la Prensa liberal y democrática, C O R GABRIELA ¿Dónde vivirá sor Gaque aún tomaba estas cosas por lo serio, briela? ¿Qué patío silencioso, plantado de cipreses y laureles se verá desde las ventanas la prestó todo su apoyo. Era el primer ensayo de la gestión de de su celda? León es una ciudad vetusta y gloriosa. Otras dicha Junta. Como quiera que la ley orciudades seculares- -como Toledo, como Videna constituirla con los expresidentes llanueva de los Infantes- -ofrecen la impresión del Congreso y con los que han sido vi- de un Museo, frío, desierto; las callejuelas cepresidentes primeros de la misma Cá- han dejado de vivir hace siglos; los nobles é mara, según su antigüedad, en ella entra- inmensos caserones están cerrados; acaso sólo ban Sagasta, Vega de Armijo, Castelar, de tarde en tarde, un recio portón gira sobre Salmerón y otras importantes personali- sus goznes enmohecidos y una vieja silenciosa dades del período revolucionario. El pri- aparece en la monumental portalada; no cruza mero de los mencionados señores la pre- nadie por las plazas; quizás un estrepitoso paDiputación sidía. En calidad de expresidente conser- lacio de ladrillos rojizos- -la la harmoníaprovincial ó un Banco- -rompe del vador no había en ella más que uno: don conjunto y pone hálitos de frivolidad moderna Alejandro Pidal. entre las viejas piedras; no alienta, en fin, la A la cabeza del Gabinete estaba don ciudad; su espíritu ha pasado hace ya muchos Antonio Cánovas, quien traía almacena- años; solo los palacios, las torres, los tejadidos en su ánimo todos los enojos é inten- llos, ¡as veletas, los escudos, los anchos aleros, ciones cuya germinación y preparación las rejas y los balcones soledizos, los ábsides, habían tenido de espacio cinco felices perduran en un ambiente que no es el suyo... Pero en León no sucede nada de esto: no años de Gobierno liberal, ej restablecimiento completo de la legalidad demo- os encantan en la vieja ciudad sus monumenlas calles crática, la desesperación de sus amigos y tos; los palacios son raros; pobres; si están formadas por casas sencillas, se exceplas silbas. ¡No hay para qué decir las túa la catedral, nada hay aquí que no enconelecciones que se preparaban! tremos en cualquier diminuto y arcaico pueblo Mas la Junta Central del Censo, vigi- de las Castillas. Mas el espíritu de la antigua lando por el sufragio con celo infatiga- España- -y esto es el todo- -se respira en estas ble, teniendo á raya a! Gobierno con el callejas, en estos zaguanes sórdidos, en estas auxilio de! a opinión pública, reprimien- tiendecillas de abaceros y regatones, en estos do y aun multando á algunos gobernado- obradores de alfayates y boneteros, en este ir toda la mañana de nobles y res, y amenazando, á pesar de los des- y venir durante castellanos, llenos, serenos, y varoniles rostros plantes del Gobierno, con un conflicto de caras femeninas pálidas, con anchos y luque habría sido de gravedad suma, pero minosos ojos que traducen ensueños. Yo he que D. Antonio Cánovas se guardó muy caminado absorto por estas calles. bien de afrontar, evitó en gran parte los Las calles tienen su alma en sus títulos; y abusos que ya se dibujaban en el horizon- las de León poseen el privilegio, rancio y aris- EN LEÓN