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A B C MIÉRCOLES 3o DE AGOSTO DE 190 PAG. i3 fueran de desear, pues dijeron que en ei Norte estaba el cielo nublado, en algunos sitios completamente cubierto, y sólo desde Daroca á las Baleares, por Levante, estaba despejado y limpio. Tales noticias producían, como es natural, gran consternación entre las personas inteligentísimas que se hallan al frente del Observatono de Madrid. De Burgos nos telefonearon en las primeras horas de ia mañana que había amanecido el día con un so! magnífico. Con impaciencia extraordinaria esperamos telegramas de provincias. A continuación informamos á nuestros lectores de las observaciones que hemos hecho del eclipse y de los observadores de! eclipse en Madrid. A paratos populares. Para observar el eclipse ha empleado la gente diferentes clases de aparatos de confección propia. El más usual fue el cristal ahumado, sin ninguna cíase de perfeccionamientos y con peligro de herirse en la cara al más pequeño movimiento de la mano que sostuviera la primitiva tente, colocada ante la vista. Otras personas más ingeniosas emplearon el cristal ahumado, colocándolo entre cartones y dejando sólo dos orificios separados á la distancia de los ojos, para observar mejor y evitar el reflejo de los bordes. También se aplicó el cristal ahumado puesto en tubos de cartón ó de hojadelata, utilizables para un solo ojo. Los quevedos y anteojos de vista natural de tono azu! también se emplearon ahumándolos por la parte convexa. Por el sistema de refracción sólo hemos visto utilizar en algunas terrazas y azoteas, recipientes llenos de agua jabonosa, por cuya superficie se observaba el luminar de! día. En algunas calles, y de las más importantes, se han simulado grandes telescopios, formándolos con una escalera de las llamadas de tijera, en cuya parte superior colocaban tubos de chimeneas ó tubos hechas de cartón, cerrando el extremo de éstos, que correspondía á Ja parte alta, con un cristal ahumado. No han faltado fíeseos que, por dejar mirar el sol por estos aparatos durante unos segundos, llevaran diez céntimos, y lo más extraño es que tampoco faltaron almas sencillas que dieran c! dinero. Varias personas formaron sus aparatos de observación con cristales rojos unidos á cristales de un azul muy obscuro, y lograaon as! fedrr seguir rnás fácilmente los detalles del eclipse. La industria popular, aprovechándose del síiceso astronómico, ha puesto á ¡a venta antepíos ahumados, tubitos de meta! con lentes de tolores fuertes y cristales dobles ahumados en su parte ir. terior y recubiertos de papel obscuro, dejando dos orificios para la visual. Estos aparaluos se han vendido, según su clase y confección, desde diez céntimos á una peseta. T rabajos del Observatorio. La circunstancia de no estar comprendido Madrid en la zona de la totalidad del eclipse, ha hecho que las observaciones recogidas en dicho Cejitro se reduzcan exclusivamente á la apreciación de los contactos, á la observación de las bandas de sombra y á los cambios barométricosdurante el fenómeno. De estas observaciones han estado encargados el director interino, D Carlos Puente, el astrónomo D Miguel Aguilar y los señores E. Max Tchnabel, Martín y Carrasco, los cuales tuvieron para con nosotros todo género de atenciones, facilitándonos cuantos datos é indicaciones hubimos de pedirles. En la gran columnata que da al Mediodía estaban colocadas dos ecuatoriales y un anteojo, y cerca de dichos aparatos un lienzo blanco de considerable tamaño, con objeto de observar las fajas de sombra. También se utilizó la gran ecuatorial Merz, situada en la torre, con objeto de estudiar el fenómeno por refracción; la temperatura se tomó en el facistorio ordinario, y algunos ayudantes hicieron varias fotografías de! sol en los momentos de la mayor parcialidad. Entre las personas que presenciaron el eclipse desde el Observatorio, figuran el subsecretario de Instrucción Pública, Sr. Rosales; el gobernador civil, Sr. Ruiz Jiménez; el catedrático de la escuela de Arquitectura, Sr. Velázquez y el decano de la Facultad de Ciencias de Granada, Sr. Tercedor. Por cierto que este Sr. Tercedor ha sido uno de los infinitos viajeros que no han podido tomar el tren de Sigúenza, á pesar de tener el billete en el bolsillo. El gobernador manifestó que el Sr. García Prieto había prometido acompañarle, pero que luego optó por subir á la torre de Gobernación. M a temperatura. Según las observaciones recogidas en ef facistorio, la temperatura experimentó las stguientes variaciones: Durante el primer contacto el termómetro marcaba: á la sombra, 20 g ados y 2 décimas, y al sol, 26 grados y 5 décimas; durante ia fase de mayor parcialidad, la temperatura descendió en ambos termómetros á 19 grados. Esta diferencia de siete grados fue sensiblemente apreciada por todos los circunstantes; í r o s trabajos. Además de los indicados, el personal del Observatorio ha realizado otros estudios y trabajos, relacionados todos ellos con el eclipse de hoy. Desde el día 1. de este mes ha estado funcionando una estación telegráfica directa en comunicación con un péndulo eléctrico automático, que tiene por objeto enviar desde Madrid á los observatorios de h s comisione? nacionales y extranjeras diseminadas por provincias, las horas siderales y las indicaciones oportunas para facilitar la exactitud de las observaciones. Por medio de dicho aparato se supo hoy en Madrid que el cielo estaba muy nublado en Burgos y en la parte Norte, y en cambio, que desde Daroca á Baleares, ó sea por Levante, se hallaba totalmente despejado. Q o r el centro. EN EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO IZTn lo alrededores. Destín n iy temprano adoptáronlas autoridades grandes precauciones rn los alrededores Je! Observatoiio. Furrias del cuerpe de S gur; Jit á pie y á caballo lustodiaban I e traJí, no permitiendo en e! recinlo r. -as qu? á las personas que iban piovistjs de un permiso espeeial, á las toríJ deí y á los periodútdS. A ¡as diez y media tomc- mí í afluir un innifriío gentío, pero vUndo les curiosos que no podían entrar en ei Observatorio, tomaban posiciones en los cerros inmediatos, formando animados y pintorescos grupos. Los temores que tenían las gentes ávidas de asistir á un espectáculo barate al ver ama- ¡necer el día nublado, se desvanecieron una dora antes de comenzar ei eclipse. Madrid presenta el aspecto de un día de fiesta. x Todo el vecindario está dedicado á la observación del astro rey; en la calle, en los balcones, en las azoteas, en las tiendas, en los paseos, se ve á todos provistos de gemelos, anteojos, gafas ó cristales ahumados. i os contactos. En la calle de Tudescos, delante de la calle A las once horas, cuarenta y ocho minutos y ocho segundos se apreció el primer con- del Perro, había instalada una observadora coro tipo de extranjera, la cual, provista de un enortacto. El horizonte estaba completamente despeja- me catalejo, miraba al sol desde lo más alto de do; las nubes, que desde muy t mprano apare- una escalera de mano. Y á fuer de previsora, cieron en e! cielo, amenazando á los madrile- tenía pendiente de la cintura una robusta bota ños con privarles del espectáculo celeste, se de vino. Mirada de cerca la observadora, era no más disiparon por completo. La luna iba cubriendo al sol lentamente, y que un modesto pelele. Por la Puerta del Sol, calles de Alcalá, todos los circunstantes presenciábamos, en medio de un religioso silencio, las observaciones Príncipe, Peligros, Preciados, Carmen, y en de los astrónomos, los cuales se sirvieron, ade- general, por todas, asaltaban al transeúnte los más de los aparatos mencionados, de la ecuato- chicos y aun los grandes. rial Grubb, con objeto de apreciar con mayor- ¿Hace usté el favor de una cerilla para precisión la hora exacta de los contactos. ver el eclise? El consumo ha debido de ser enorme. La A Ja una, nueve minutos y veintidós segundos, llegó la fase de mayor parcialidad para Arrendataria debe desear la repetición. En las aceras, en los porta es, en las casas Madrid. El cielo se quedó sombrío, una luz crepus- en construcción, todo el mundo estaba ocupado cular, vaga y siniestra se extendió por el espa- en ahumar trozos de cristal apresuradamente. También ha sido grande la demanda de cio, y aquellos momentos en que con mayor grandiosidad se ofrecía la Naturaleza, fueron crstal. aprovechados con avidez por los observadores, Hemos visto á varios muchachos escarbar en tanto para obtener fotografías de la cromos- la carretilla de un barrendero en busca de vifera soiar, como para comprobar la dirección y drios para ahumar. la longitud de las bandas de sombra. Mucha gente pasaba en dirección á la BomD ¿éstas viéronse cuatro sobre el lienzo, to- billa por la calle de Preciados, llevando medas ellas en dirección Nordeste, Sudeste y rienda, sin duda para no ver de vacío el ecbpse. Han abundado las comisiones de observadocon ía misma longitud que el Meridiano de Madrid, ó sea, caminando paralelamente á él; res indígenas. Vimos una compuesta de tres en cuanto á su contextura. Ja sombra proyec- sabios, uno de ellos muy melenudo, que para 1 tada ¿n e! fondo blanco del lienzo se asemeja- sus estudios disponía de una enorme ecuatorial ba á ia tenue y ügerísima del humo del tabaco. de cartón barnizado montada en un trípode; Pocos minutos antes de la fase de mayor si situó en la Puerta del Sol, delante del hotel parcialidad, aparció en el cielo Venus, que bri- ds la Paix; junto á esta comisión se instalaron lló en el firmamento hasta que la luz solar re- otras dos con ecuatoriales hechas de tubo de chimenea y otras de cartón cea papeles de cobró su intensidad ordinaria. El último contacto, ó sea el de la termina- colores. La primera comisión cambió de sitio y se ción de la tangencia del sol con la luna fue á las dos horas, treinta minutos y veintinueve colocó delante del café del Correo, hasta que vinieron los guardias retrógrados, que no en- segundos. 1 Dichas horas eran las que estaban indicadas tienden de observaciones, y les hicieroa lévate tar la instalación. de antemano por los astrónomos.