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A B C MIÉRCOLES 3o DE AGOSTO DE i9o S. PAG. 12 Aquellas personas que se clan cuenta caha) de lo que significa para la ciencia la observación del disco solar en el momento del eclipse, de cuántas verdades podrían permanecer ocultas en el misterio de la ignorancia si un nubarrón indiscreto estorbara las observaciones en el día de hoy, entristecíanse al mirar esta ma ñsna al cielo. Los gastos hechos por las comisiones científicas venidas á España desde puntos muy distantes á estudiar el eclipse; la impaciencia con que los sabios esperan este solemne espectáculo, y los provechosos y útilísimos resultados que de Jas observaciones pueden seguirse, son ciertamente motivos para preocupar aun á los más profanos, para lamentar que todo pudiera ser inútil y baldío. La dirección del viento reinante esta mañana no era tampoco para sentir esperanzas. A las diez y media comenzó á despejar; las nubes desgarráronse, deshiciéronse; dejaron al sol libre y despejado y éste presidió al fin los espacios, inundándolos con oleadas de calor y de luz. Los astrónomos populares fijaron en el astro del día sus magníficos anteojos de Cristal ahumado, sus telescopios de papel, de cartón ó de tubos de- chimeneas. Echáronse) ÁátRÓNOMICO. f t v i MADRID. EN EL OBSERVATORIO D LORENZO MARTÍN OBSERVANDO- LA TEMPERATURA Á LA UNA DE LA TARDE cibido orden de tener dispuestos para zarpar, al primer aviso, dos de los cruceros que manda. El Gobierno declara que las medidas coercitivas contra el Maghzen no tendrán efecto hasta el regreso á Tánger de fa misión francesa. del Sultán. París, 3o, 2 m. Dicen de Tánger que el Maghzen contestó al ultimátum del ministro francés negándose á poner en libertad? argelino preso Bou- Mzia, alegando que! os musulmanes residentes en Marruecos son subditos del Sultán. -Mora. EL ECLIPSE EN MADRID T e s d e las primeras horas de la mañana, en calles, plazas y azoteas multitud de curiosos interrogaban al cielo, que, entoldado de nubes grises, no tenía aspecto tranquilizador. Í V s v t t MADRID. EN EL OBSERVATORIO AS- TRONOMICO PREPARÁNDOSE PARA ESTUDIAR EL ECLIPSE Á LAS ONCE DE LA MAÑANA MADRID. EN EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO EL ASTRÓNOMO SR. SCHMABEL OBSERVANDO LAS RAYAS BE SOMBRA Á i. UNA Y MEDIA DE LA TARDE Fots. Gofii los chiquillos á la calle, salieron los dependientes de comercio, las oficialas de los obradores de planchado, los oficiales de los talleres, los albañiles, las porteras; quedáronse pa rados los transeúntes y enfilaron cristales, ge melos de teatro, gafas, quevedos y toda clase de peregrinas ecuatoriales de tres al cuarto, al sol. El eclipse no había aún comenzado; pero el pueblo se imaginaba ya que el sol estaba un poquito triste, como si se diese cuenta de que muy pronto sus rayos no lucirían en este planeta nuestro. En las calles estrechas, las aceras hallábanse invadidas- de astrónomos ocasionales y astrónomas de las que el sol quisiera para sí; menudeaban las frases, desde las de intención astronómica hasta las de intención política, satírica, picante ó, sencillamente, vulgar y chocarrera. Eran muy pocos los que se las daban de indiferentes y miraban á la tierra como despreciando las maravillas que habían de verse en el cielo. En el Observatorio astronómico las noticias del tiempo en las provincias no eran tampoco ¿ias nueve de! a mañana tan agradables como n m i n r r í i n i i FTmTTntnniinimr iir mi mnrriilíiii