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A B C MIÉRCOLES 3o DE AGOSTO DE i 9 o5. PAG. 4 Eurípides á 1 a fuerza bravia de Esquilo. En el templo de Minerva (el Partenón) donde Fidias colocara buen númeio de sus estatuas inimitables, esperó Pericles á sus amigos para despedirse de ellos. Acompañaba a! excelso orador su amiga Aspasia, que tenía palabras de agrado para poetas y pintores, para músicos y arquitectos, para filósofos y gramáticos. -Llegaron los úStimps los grandes arquitectos Calícrates, Corebo y Mnexicles, que venían de las obras de reconstrucción del Eritreo; entonces Pericles, viéndolos juntos á todos, les habló así: -Sabed, amigos míos, que esta tarde, precisamente á la hora en que me dispongo á partir para la guerra al mando del ejército, el sol dejará de lucir, la tierra se cubrirá de sombras, huirán los a rpos de luz del día, y todos, un momento, nos hallaremos sumergidos en las tinieblas, como si la noche se hubiese adelantado. Lo que os digo fue predicho por el ilustre Anaxágoras, mi maestro, hoy desterrado de la ciudad, y que sabía leer en los astros y en el cielo el porvenir. Tomará el pueblo el fenómeno de que os hablo por un funesto presagio, y deseo que inmediatamente hagáis correr por la ciudad la noticia de que ha de eclipsarse la luz del sol para que la sorpresa no sea tan grande y los atenienses no interpreten el próximo espectáculo como una nueva calamidad que los dioses les envían. Partid, pues, todos, amigos míos, y tú, Polignoto, quédate Se cumplieron las órdenes de Pericles; propagóse por la ciudad la noticia del eclipse. Polignoto y Pericles, camino del puerto, hablaron así: -Prepara- -dijo el orador- -tus pinceles, porque deseo que pintes lo que va á ocurrir, Polignoto, y tengo en poseer el retrato del sol sin luz más empeño todavía que en el que de Aspasia estás haciendo. -Lo haré con gusto; de vuelta de tu expedición tendrás, joh Pericles! lo que deseas. Volvióse á la ciudad el pintor, y el tribuno general subió á su nave. Ya el sol estaba casi cubierto de sombras; legáronse anclas y los navios se pusieron en movimiento. Todos los pilotos, menos el que guiaba la nave de Pericles, estaban ya enterados de lo que había de ocurrir; el gran orador deseaba estudiar el semblante del timonel en el momento en que la lumbre del sol se extinguiera. Llegó el instante supremo: el piloto, que más que á la dirección de la nave miraba al sol mucho tiempo hacía, quedóse absorto; pretendió abandonar la manivela del timón y lanzó un grito de espanto. Pericles, entonces, echándole su clámide sobre la cabeza, dijo así: No hay otra diferencia entre lo que ves ahora y lo que veías, sino la de que algún cuerpo más grande que mi manto produce el eclipse. Si el eclipse hubiera sido total, sí hubiese concidido con la salida de la armada ateniense, y por último, si en lugar de ocurrir el día 3 de Agosto del año 43o, no se hubiese efectuado el año 431 antes de Jesucristo, lo narrado sería absolutamente cierto; pero el eclipse fue cardal, y Tucídides que lo vio, lo narró así, según la versión castellana del gran historiador griego, hecha por Diego Gracián de Alderete (Salamanca) ¡564: En este verano (año 43o) el primer día (el 3) del mes (Agosto) á la renovación de la luna, en cuyo tiempo, según se cree, solamente puede ocurrir eclipse, se obscureció el sol cerca de la mitad, de manera que se vieron muchas estrellas en el cielo y al poco rato volvió á su claridad. ¿Podía ganar algo- con esto Ja nación? Fflo ¿sóficamente pensando, puede afirmarse que el país no ha obtenido ventaja alguna con esta innovación de la corte celestial... de la política. Si los primitivos eran soles viejos y lleno de manchas (también el Sol las tiene) los nuevos satélites tenían, forzosamente, que constituirse con idéntico defecto de origen, y por eso no merecen confianza alguna. Un partido nuevo formado con elementos viejos es un remiendo. No es un concierto porque no se compone de partes homogéneas, Cada uno de sus componentes trae nuevas modalidades, nuevas ambiciones, nuevas maneras de sentir, y como todas ellas van al encuentro de una idea vieja, no serán nunca perfectas, porque no se obedecen á sí propias. Este es el ejemplo que nos ofrece el examen de los últimos acontecimientos parlamentarios. El presidente del Consejo, tratando de explicar las causas déla última crisis, en la cual dimitió un ministro, declaró que había sido engañado en su amistad, en su lealtad, en stt buena fe. Levántase en la tribuna de la alta Cámara el interpelado y responde que el presidente falta á la verdad, y afirma, bajo palabra de honor, que jamás se llevó á Consejo de ministros el contrato de los tabacos y que por eso le aceptaron á él una dimisión que no había presentado. Estas declaraciones produjeron gran sensación; pero ¿cuál no sería el asombro de todos al ver que nuevamente se levantaba de su sitio el presidente del Consejo para replicar, también bajo palabra de honor, que había dado cuenta del contrato de referencia al Consejo de que formaba parte José d Alpoim? Aparte la natural confusión á que esto dio lugar, la situación era verdaderamente cómica. El público que llenaba las tribunas se reía á mandíbula batiente. Se hacía necesario terminar situación tan violenta, y para intentarlo tomó la palabra un ministro de la última situación, pidiendo á los contendientes que se calmasen, en nombre de la dignidad y del prestigio del Parlamento. Y así terminó la memorable sesión del día 24. Después de todo lo sucedido, fa crisis moral se acentúa cada vez más; el contrato de los tabacos es de esos negocios terribles que derriban ministros, destruyen reputaciones y desprestigian sistemas. No se comprende cómo una cosa que se deshace en hume puede dar origen á tantas y tan misteriosas contiendas. Lo positivo es que el Gobierno actual, á pesar del voto de confianza acordado por la mayoría, no logrará sin gran desdoro hacer que se apruebe el contrato de los tabacos. Por lo menos la discusión dará que hablar y entretendrá á la opinión pública durante algunas semanas. AUONS GAYO y. c. Lisboa, 28 áe Agosto 1 A CRJSIS PO- Hay un refrán que tiene L 1 T 1 CA oportunísima aplicación á la actúa! crisis parlamentaria: Riñen las comadres y descubren las verdades En efecto, con ocasión de lo ocurrido en el Parlamento á propósito del contrato de los tabacos, la opinión pública presencia los debates, curiosamente interesada, viendo á sus representantes echar mano de todos los recursos imaginables para defenderse, por la imposibilidad en que se encuentran de justificar sus actos. Conforme dije en mi última crónica, este contrato es un asunto complicado. Como consecuencia suya díscútense y han de discutirse cuestiones heterogéneas, porque el problema, por su trascendencia, no tiene solución categórica ni es fácil que haya quien lo ponga en claro. Por eso el Gobierno anterior, presidido por Hintze Ribeiro, cayó después de varias tentativas de la misteriosa operación. Ahora, bajo la presidencia de José Luciano de Castro, se ha producido ya una modificación en el Gabinete porque uno de los ministros no estaba conforme con el contrato. Pero lo que es más grave, lo que alcanza verdaderas proporciones de escándalo es la circunstancia de que aquel ministro dimisionario declaró que no conocía el contrato, que no lo pudo estudiar porque no le dejaron. Este fue el origen del último incidente parlamentario. Si el Gobierno portugués no está en crisis declarada, si todas estas cuestiones parlamenrias no influyen en el prestigio y en la autoridad efectiva de la presidencia, es porque no se trata sólo de un caso político, sino de una causa moral. La época es de negación y la crisis no se deriva solamente de los últimos acontecimientos, viene de más lejos, viene de un siglo desordenado y caótico y demuestra que nuestros sistemas administrativos son viejos y es necesario algo nuevo que modifique el actual estado de cosas. El sistema cosmogónico de Laplace nos explica la formación de los pequeños núcleos desprendidos del sol. Como los sistemas planetarios, las congestiones políticas, bien que infinitamente mezquinas, como obra ds los hombres, pueden definirse, según la maravillosa invención de Laplace. Un ministro descontento se separa del presidente y procura, aun dentro de su partido, formar otro partido, pero como la vida inicial que le anima proviene del presidente, debe someterse á éste que es dueño del Poder y de toda la influencia necesaria para que la existencia de aquél tenga razón de ser, esto es, para que pueda seguir girando en su órbita. Nada menos que dos pequeños mundos se han formado últimamente con desprendimientos de los dos soles de la vida política portuguesa, dos que no podrán constituir en mucho tiempo un partido... entero. Uno es Juan Franco, separado de Hintze Ribeiro; otro, José d Alpoím, que originó la penúltima crisis ministerial de! Gabinete presidido por José Luciano de Castro. E T p n la calle de San Enrique, inmediaciones de Tetuán, existía un pequeño almacén, de reciente construcción, que se utilizaba para depósito de las decoraciones de! teatro de Parish. Ayer á la una de la tarde, y sin que se sepa exactamente por qué causa, aunque se supone que por haber arrojado descuidadamente una colilla de cigarro alguno de los albañiles que allí habían estado trabajando por la mañana, prodújose en dicho almacén un incendio que en poco tiempo tomó proporciones considerables. Cuando se acudió para atajar el fuego, no había ya posibilidad de dominarlo; el almacén con todo lo que contenía fue pasto de las llamas en muy poco tiempo. Las pérdidas se calculan en 200.000 pesetas. Del lugar del siniestro publicamos en este número una vista fotográfica. m- r m i r m imiiinumimiii iuBun mi m u i miTunírmnnnrinirnii iminTTOiniiriinr