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A B C LUNES 28 DE AGOSTO DE i9o5. PAG. 5 ca consultada, ni se la escucha cuando de deliberar ó decidir de cualquier asunto se trata. Veréis á las jóvenes de caderas fuertes, I I n suelo que se deshace en flores, un de brazos redondos, de moreno y atersol de llamas y una raza hermosa y ciopelado rostro, estar todo el día inclifuerte, mezcla del morisco fatalista y del nadas sobre la requemada tierra arranresignado cristiano, que trabaja cantando cando la madura mies, ó bien de pie soy sufre en silencio, han formado la legen- bre el trillo, recibiendo los rayos de fuedaria Andalucía de Opérela. go de aquel sol africano, con la frente Pero esa región deslumbrante, llorada alta y lanzando sus melancólicos cantares por los árabes, y q u ¡cantó Jord Byron, al viento, mientras los cascos de las sues una pobre tierra esquilmada, un pue- dorosas bestias se hunden en la tostada blo ignorante que sabe ocultar su miseria paja y la hacen saltar en remolinos de bajo las percalinas, y su dolor con el rui- crujientes láminas de oro. do de los cascabeles de payaso. Vista así os parecerá una mujer altiva, A los hijos de Anda ucía no nos ad- llena de frescura, sana y feüz; de tal TRISTEZA ANDALUZA tarra, en los cromos baratos, los paisajes de los abanicos y los cuadros que se pintan para explotar á los extranjeros, siu pensar en el arte español. Ahora esa gente infeliz, fija, á impulso del hambre, la vista en el cortijo repleto de frutos y cereales, en el rebaño bien cebado y en la ciudad, emporio del lujo y bienestar que ellos no conocen. El hambre les habla de rebelión y les torna en un peligro; la horda miserable de mujeres desfallecidas y chiquillos anémicos sigue á los hombres esperando que les arrojen un pedazo de pan, sea del modo que quiera, con el ansia de vivir... y en aquella región hermosa se enseñorea ej hambre, e ¡terror y la tristeza; una tris. PORTSMOUTH. LA CONFERENCIA DE LA PAZ RUSO- J 4 P 0 NESA. SESIÓN DE 1 4- D E AGOSTO ACTUAL n L lliusU- atioii Mr. Adalchi. 2. Mr. Olchini. 3. Barón omura. 4. Mr. Takahira, 5. Mr. Sato (japoneses) 6. Mr, de Plangon: 7. Mr. JVavouco. 8. Mr. Witte. 9. Harón de T osen. 10. Mr. de oroslovelz (rusos) mira su triste estado actual. Hace muchos modo esconde aquel ambiente su miseria, ¡Pobre sol melancólico! ¡Pobre gitana años que pudo preverse: veíamos los orígenes del mal, contemplábamos cómo emi- de las tristes dulzuras! Su juventud de graban los braceros ó vivían miserable- hembra del trabajo es efímera. Al tener mente, gracias á una asombrosa frugalidad el primer hijo se tornará en vieja preque hace pensar en la teoría médica noví- matura. sima del organismo alimentado en gran Costumbres morunas, observadas cuiparte por la luz y el sol. dadosamente, le hacen desechar al caN o hay hembra más desdichada que sarse todo adorno y toda coquetería; la la campesina andaluza. Embrutecida, su- criatura de amor queda convertida en persticiosa, ignorante y ma! alimentada, j instrumento de trabajo; y enflaquecidas, su juventud es la de una bestia hermosa. hambrientas, pálidas, sucias, continúan Desde muy niña Ja veréis apacentar los trabajando siempre, mientras les queda ganados, acarrear el agua para el apero aliento, llevando en sus brazos ó cogidos y dedicarse á las más rudas faenas del á las faldas los chicuelos, que parecen campo; ella se levanta del lecho á media formados de ierracetta, de ojos curiosos, noche para dar el pienso á las bestias, vientres abultados y cabello de lino. mientras el hombre descansa. Asociada Así se desliza la vida miserable de esa á los más rudos trabajos masculinos, so- mujer andaluza que nos muestran siempre porta la peor psrte tis elios y np es nun- con pañolón de Manila, claveles y gui- j reza densa, melancólica, que oprime y no ¡estalla; la tristeza de una tierra que ríe a! sol con carcajadas de flores; la tristeza i de seres que perecen envueltos en una i atmósfera enervante de amor y fecundiI dad. Es una tristeza que no se parece á ninguna otra: la tristeza andaluza. CÁRMKN DE BURGOS SEGUi PROTO- BANQUETE O CUCHIPANDA pTué cuchipanda ó fue banquete? (del proto ya hablaremos. Banquete lo denominamos sus organizadores por la notoriedad envidiable y. por la no discutida importancia del sujeto en cuyo honor se celebraba. Pero es el caso que si nos atenemos, como es natural y justo y razonable y