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A B C SARA DO 26 OF APOSTO DE i 9 o5. PAG. 5 Mediterráneo, para llevar á Hyeres y otros sanatorios de la costa azul los escrofulosos y raquíticos de dicha región. En el próximo Congreso contra la tuberculosis que se celebrará en París en Octubre, la tercera sección consagrará importantes sesiones para discutir las ponencias de Armaingaud y D Espine, y se verá con cifras que las curaciones llegan al noventa y ciento por ciento en la mayoría de los casos. Aquí, en Chipiona, faltos de elementos, pues nuestro proyecto no está más que comenzado, sin poder efectuar intervenciones cruentas indispensables en muchos casos y sólo de éxito seguro á orillas del mar, he observado curaciones sorprendentes que han afirmado mis convicciones médicas respecto á profilaxis de la tuberculosis. Es el mar una gran madre, donde la naturaleza nos brinda con elementos fisioterápicos de inconcebible poder. Es admirable observar de qué modo se regeneran los organismos, se enderezan los huesos, se agotan las pertinaces supuraciones escrófulo- tuberculosas. Una rutina imbécil y una terca ignorancia son los únicos factores que en nuestra patria originan este retraso inexplicable. Pero es más inexplicable aún la indiferencia con que los Gobiernos y las gentes adineradas tratan la vital cuestión. Durante los meses de verano, la vida oficial se concentra en la frontera. Desde el tren se puede ver el Sanatorio de Hendaya. Entre tantos miles de españoles que por allí pasan, ¿cómo no hay media docena siquiera que lo visiten al año? ¿No podrían imitar los ricos, que tantas cosas malas xopian del Extranjero esas instituciones y fundar alguna en memoria de algún ser querido y malogrado? De todas suertes, el Estado tiene que ayudarnos, y yo confío en que la Asociactc dedicada a a fundación de Sanatorios 7. mos en España merecerá los auxiiios a bERLIN. EL COLEGIO Db JARDINERÍA Y HORTICULTURA PARA SEÑORAS EN MARIENFcLD. LAS COLEGIALAS SACANDO LOS PANALES Dh LAS COLMENAS MARE ET MATER Pata el T 1. Coria! y Maná. tuamenre por los frescos y regeneradores vientos del inmenso Océano, llega una bocanada de aire puro de tierra adentro; cosa excepcional, pues de allá sólo se percibe el asfixiador Levante de vez en cuando. Lab sentidas y afectuosas líneas que en A B C me dedica el antiguo y leal amigo acerca de los Sanatorios infantiles, no tienen la sequedad asfixiante de los vientos de fronda que desde San Sebastián y Madrid excitan á los pueblos esquilmados y hambrientos á una lucha política, estéril, y fueron, una vez leídas, á manera de suave y perfumada brisa que hizo palpitar nuestros corazones al unísono. Gracias, amigo y compañero, muchas gracias. Aquí viven unidos pot d autor v 10 cuantos seres: Jos unob, sanos y en cierto modo felices, íos otros, enfermos y desgraciados. Ante este luminoso cielo, ante este mar espléndido, que forman un cuadro de incomparable belleza, sentimos todos una sana alegría, solo turbada por el recuerdo de los infelices que se ven privados de estos beneficios por falta de recursos. Y al pensar que, en medio de la sequedad de alma de tantos poderosos, existen espíritus nobles y buenos interesados por la vida y prosperidad de estas caritativas instituciones, nuestro regocijo es tan inmenso como nuestra gratitud. No desmayamos ni desmayaremos jamas. En movediza arena se hincó la primera piedra de esta pobre casa, alia en 1892. Tristezas y catástrofes nacionales embarazaron su desarrollo; mil cosas pequeñas, hondamente sentidas y rápidamente perdonadas, surgieron un día y otro, á manera de microbios patógenos, poniendo en peligro su vida social, pero la fe es un fran tónico y así como en la lucha contra la tuberculosis hay que en- A estas hermosas playas oreadas perpe- durecer el organismo y fortificarlo, nosotros, sin olvidar la guerra al esputo, levantamos la mirada con entusiasmo arriba, en vez de posarla con terror en el suelo, y esperamos confiadamente en la acción microbicida de la luz del sol. Es verdad. En todos los países civilizados, los sanatorios marítimos tienen una importancia excepcional. Recientemente, en una revista ilustrada, se ha publicado una visía del sleeping de los niños asistidos de París, los cuales, gracias á los cu dados de M r Mesureur, irán á Berck- sur- Mer y á Hendaya en un vagón de diecisiete metros de longitud, capaz para trasnportar cuarenta y seis enfermitos, dos enfermeros, un interno y un vigilante. Es un tren de lujo de la caridad, semejante al que hace años circula por la linea de París- Lyor. f BERLÍN. EL COLEGIO DE JARDINERÍA Y HORTICULTURA PARA SEÑORAS EN MAR 1 ENFELD. LA RECOLECCIÓN DE LOS FRUTOS PotOíraflas Dannenberí