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i AÑO TRES. NUMERO 228. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. Jamás los moderados ni los revolucionarios se apropiaron el apellido de Narváez ni de Prim, aunque militaban bajo su presidencia. Y Prim y Narváez tenían nombre sobrado para sí y para darlo á sus amigos. La misma dignidad de los abanderados se hubiera ofendido si llevaran por bandera la levita del jefe, agarrándose á ella como nuestros partidos de ahora. Se habrían considerado, más que cerebros independientes que piensan al unísono, criados familiares con la librea de la casa y la cifra del amo. Sólo hay ejemplo de esa inexpresiva nomenclatura en las partidas facciosas de las guerras civiles. ¿Es que nuestros partidos se juzgan ya partidas que llevan el nombre del cabecilla? Y remontando más en la historia política se halla otro ejemplo en aquel feudalismo miní fículo de la Edad Media en que los bandos locales se conocían per el escudo de los señores que se disputaban el cacicato de una ciudad ó de una villa: como los Oñez y Gamboas, en Vizcaya; Giles y Negretes, en la Montaña; Bejaranos y Portugaleses, en Badajoz; Girones y Guzmanes, en Andalucía. Pero entonces no había batallas de pensamiento; había luchas de pasiones semibárbaras, de personas ó de linajes. Y cuando las ideas colectivas se obscurecen, salen á sustituirlas los nombres propios. Sólo brillan las estrellas menores cuando el sol se ha puesto. EUGENIO SELLES 1 ¿MADRID, 26 DE AGOSTO DE i 9 o5. NUMERO SUELTO, 5 CENTS. Creador, habría arreglado mucho mejor las cosas siderales, dando otras leyes á los astros para que anduviesen más concertados por el éter. Lo mismo piensa aquí la mayor parte de ¡os legisladores y gobernantes. Si á ellos les hubiesen dado facultades para legislar en el cosmos... Por fortuna para el sistema planetario, no ha sido así. Perdónese al gacetillero la repetición, á guisa de despedida, por unos días. Vamos á ver un espectáculo nuevo, extraordinario, inusitado en España. Vamos á ver cumplirse las leyes... y hasta otro eclipse. ENE ESPAÑA DESDE LEJOS 1 a nomenclatura de nuestros partidos políticos podrá sonar bien en los oídos españoles, sobre todo, de aquellos españoles que son jefes de partido, porque, naturalmente, les lisonjeará el dar advocación á una iglesia. Pero d e s d e lejos esa nomenclatura persona! suena á ruido extraño y además confuso, porque no es fácil distinguir la doctrina sólo por el nombre del pontífice, cuando no se le conoce de cerca. En todos los países, las ideas madres dan título á los partidos; en ellas está su genealogía. En España se les reconoce su genealogía personal, y son bautizados, como los hijos, con el apellido del padre, ó mejor, como la tribu antigua, con el nombre del jefe. Monteristas, moretistas, canalejistas, mauristas, villaverdistas, romeristas y así sucesivamente hasta llegar á los últimos grupos y notas de Ja escala. ¿Qué dicen ó qué quieren decir tales denominaciones insubstanciales? ¿Q ié significan esos apelativos puramente familiares? Pues para el extranjero significan y dicen precisamente eso: que en la política española no hay substancia, ni partidos, sino familias, ligadas por el vínculo de la materia, por los afectos i.i dividuales, por interés del hogar común para el mutuo auxilio y manutención. Las congregaciones políticas son otra cosa: son alto parentesco espiritual, que hace de los partidos una religión donde, tal vez sin conocerse los rostros, se conocen las almas y se comunican en una misroa aspiración ideal. Y las religiones se denominan por el nombre de su Dios, nunca por el de su pontífice. Es, sin embargo, de justicia defender á España, la cual no ha sido así hasta la hora triste de la decadencia de su espíritu. Las banderas tapaban los nombres en los días heroicos de nuestra historia política. Cuando sonaron las primeras explosiones de la opinión política, llamáronse comuneros los de Juan Padilla, agermanados los de Juan Lorenzo. Cuando resurgió definitivamente la vida pública del pueblo español, los partidos beligerantes se llamaron constitucionales y absolutistas en el año ¡812; realistas y liberales en el 23; moderados y progresistas en el 3; demócratas monárquicos, radicales y constitucionales, y republicanos federales ó unitarios en el 68; conservadores j feaonisras en la Restauración. Todos esos- paitidos fuertes, serios, tomaban su nombre de su Dios, de su doctrina: su intitulación expresaba ya su idea; era un programa que no necesitaba de mayores explírorjones ni inquisitorias. LA CUESTIÓN ARANCELARIA E 71 ministro de Hacienda declaró ayer que le ha sorprendido la alarma que en Cataluña han producido sus declaraciones sobre la cuestión arancelaria. El Sr. Echegaray manifestó que sus palabras han sido mal interpretadas. Es partidario de los tratados de comercio, y cree que nadie puede desear una guerra de tarifas, de la que fatalmente saldría España perjudicada. Presentará á ¡as Cortes las bases del Sr. García Alix, que difieren poco de las de la Junta, y que hará suyas. Es preciso armonizar los intereses de la industria y de la agricultura con os del fisco. La alarma es, por lo tanto, infundada. Ca taluña. y principalmente Barcelona, tienen tendencias proteccionistas; el Sr. Echegaray, apartado largo tiempo de la política, ha sido siempre defensor del librecambio. Este es el I verdadero ou gen de los recelos de los catalanes. No tienen fundamento, si se considera que cuanto se diga es prematuro y que estas cuestiones han de discutirse en el Parlamento antes de resolverse. Por ahora, lo de más inmediato interés es lo referente aj tratado con Suiza. Sirve de base á los demás convenios con países que gozan del trato de naciones más favorecidas y termina el 3i del mes actual. Es urgente solucionar la cuestión antes de esa fecha. Las noticias que transmite desde Berna el Sr. Rica sobre este asunto son satisfactorias. Es probable que hoy mismo se apruebe una prórroga del tratado que regirá hasta el 1. de Marzo de 1906. Las bases de la prórroga del tratado con Suiza, propuestas por el Sr. Rica en nombre del Gobierno español y que aceptará probablemente el Consejo federal, son las siguientes: Los vinos españoles de Jerez y Malaga serán objeto de igual trato que los vinos italianos, quedando subsistente lo convenido para los vinos comunes, aplicando por su parte España á los vinos suizos la tarifa más reducida de las que conceda á la nación más favorecida E 1 pago de los derechos de Aauanas se efectuará en moneda española de curso legal, como todas las mercancías no incluidas en la ley de 14 de Febrero de 1902. Se aplicará el derecho de 20 pesetas por 100 kilos, con arreglo á la partida 58 bis, de la tarifa B del tratado, á los objetos de hierro es- HASTA LUEGO j p l gacetillero se despide de sus amigos y lectores por unos cuantos días. Experimenta la necesidad de ver el eclipse y comienza por tomar las cosas con calma. La costumbre de comentar á diario tantos fenómenos sublunares como sobrevienen un día y otro para sorprender nuestra buena fe y perturbar nuestras digestiones, le ha creado en pocos meses la situación de espíritu más propicia á la contemplación de fenómenos astronómicos. Por segunda vez en poco tiempo vamos á presenciar algo extraordinario y formidable: vamos á ver ¡en España! cumplirse las leyes. Verdad es que no han sido esas leyes hechas por españoles, lo cual lo explica todo. Cuando éramos chicos, no nos faltó un bondadoso profesor de Historia que nos enseñase cómo D Alfonso X el Sabio, rey de España, después de haber aprendido, rodeándose de judíos y moros astrólogos, el mentir de las estrellas, y después de haber escuchado la música del mundo ó Ja armonía pitagórica de las esferas, dijo que si él hubiera sido el