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A B C. MARTES 22 DE AGOSTO DE i 9 o5. PAG. 6 CRÓNICAS prendidas deciden jugarse el todo por el todo. Si el marido perdona una vez, es hombre perdido, puesto que volverá á ser engañado. El noventa y nueve por ciento TViesbaden, Jlgosto de los maridos perdonan. Lo demuestra MFARELLO. B 0 NC 1. Aquí, donde no el hecho de que, á pesar de ser muchas LA KUPFER hay cosa mejor las mujeres que lengáñahj Son muy pocas en qué matar el tiempo, la murmuración las castigadas. hace el gasto; y como predomina el eleMaría Brown exclamó en el colmo del mento femenino, pues dicho se está que impudor, desafiando á su marido: los asuntos políticos no tienen interés. -Tengo seis amantes... ¡Tú haces el Y nos aburríamos... Oh! ¡cómo nos séptimo! aburríamos! Pero miren ustedes por dónEs natural que á Cifarello se le escapade I tilia ss ha encardado de servirnos dos ran los cuatro tiros del revólver que ra los Gobiernos para dar cesantías... A mí me quitan el comedero ¡por inepto! ¡Mira tú que el pretexto, ¿A qué marido se le ocurre matar por celos? Y más cuando no tienen fundamento serio, pues no hay más prueba que la declaración de la mujer, diciendo que su marido hace el número séptimo. ¡Pobre mamá de teatro, que se queda ahora tan desvalida! Ella, que estaría tan satisfecha de la resistencia de una hija como María Brówn, que había resuelto el problema de tener tantos amantes como pe cados capitales... W 1 ESBADEN (ALEMANIA) EL GRAN EDIFICIO DEL SALÓN DE CONCIERTOS sucesos fresquitos. La tragedia de Cifarello, el famoso escultor italiano, y la fuga de Bonci con una joven aristócrata. Cifarello es muy conocido en Alemania, así como lo era también su desventurada víctima María Brown, coupletista de tarjeta postal y caja de cerillas, que rodó por casi todos los music- halh de Europa comenzando idilios y buscando la tragedia. Y al conocerse los detalles del crimen, hemos sacado en consecuencia, que fue María Brown la que, con sus descocadas palabras de desafío, provocó la catástrofe. Este es un fenómeno que ya, por lo mif ho que se repite, va dejando de ser fenómeno. Casi todas las mujeres que engañan á sus maridos, cuando se ven sor- llevaba. ¿A quién no se le escapan? Pero lo cómico- -todas las tragedias de esta naturaleza suelen tener su lado cómico- -es la actitud de la madre de María Brown al saber la noticia. Sin duda es una mamá de género ínfimo, de esas que viven en un mundo aparte guardando dinero en una media y cogiendo cada noche una cogorza. La desventurada señora dicen que exclamó: ¡Ah! ¡Canalla! Ese bandido se salió con la suya y ha asesinado á mi pobrecita hija... ¿Y por qué, vamos á ver? ¡Por celos! Es como aquel empleado á quien dejaron cesante de Real orden por inepto, y luego decía á su amigos: -Ya veis que palabrillas inventan aho- Entre esta colonia de bañistas donde predominan ahora las cocottes... cojas, Cifarello es el hombre á la moda. Todas admiran al asesino, sin compadecer á la víctima y sin pensar que están mentando la soga... Es que, sin duda, se alegran de que desaparezca una competidora... f on Cifarello comparte los honores de la actualidad el rubicundo tenor Alejandro Bonci. En Madrid, Bonci es conocidísimo. Todos le hemos visto luciendo su redonda panza por los pasillos del teatro Real, defendiendo la preciosa voce de las corrientes de aire de la dracena del escenario y perseguido á todas horas por su esposa, que como un espectro le seguía desde el camerino hasta la primera caja, y allí le esperaba para recogerle al