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A B C LUNES 21 DE AGOSTO DE i 9 o5. PAG. 4 de la calle hasta la lejana galería de cristales; á un lado y á otro se abren las puertas de! a estancia; el piso encerado, rebrilla; y una tira de linoleum ensilencia nuestras pisadas. Cuando yo me levanto, doy unos golpes, al pasar, en la puerta del poeta, Ramón va á levantarse también. -Ramón- -le digo yo después, ¿cuáles son hoy las imaginaciones de su acalorada fantasía? -Ningunas- -dice él sonriendo. Doña Luisa sonríe también un poco y trae una ancha bandeja con tazas que deja encima de la mesa. -Ramón- -vuelvo yo á decirle al poeta- -es preciso que pongamos locuras en nuestros versos. Yo soy de los que creen- -ha dicho el maestro Montaigne- -que la poesía no brilla nunca tanto como cuando tiene un asunto loco y desordenado. Un loro dice: coá- coá; un gato negro y silencioso se ha puesto sobre la mesa y me mira con sus ojos de oro. Desde el comedor, á través de los cristales anchos de la galería, se divisa una fila de techumbres rojizas, y luego, allá á lo lejos, las laderas verdes, suaves, de una montaña, con sus prados, con sus maizales, con sus manzanos, con sus robles. Acaso pasa una hora, dos ó tres en charla amena, entrecortada con lecturas y comentarios de bellos libros... -Azorín, ¿no vamos á los Alamos? -Marchemos á los Alamos- -contesto yo. Los Alamos es un viejo paseo; dos largas filas de estos finos, esbeltos, sutiles árboles lo bordean. A un lado se extienden unos sombríos jardines. Seis, ocho, diez paseantes marchan lentamente, en silencio: uno de ellos avanza hacia nosotros. -Querido Melquíades, ¿qué pasa en la ciudad? -Nada- -dice sonriendo el gran orador, que viene todos los días á esta alameda. Y continuamos paseando. En Oviedo no ocurre nada: todo está en una calma grata y profunda. Sobre las viejas casas de la ciudad pesa una historia gloriosa y milenaria. Los muros vetustos, de negras piedras, con negros escudos, reposan en un ambiente de paz y de vaga melancolía. Una gasa imperceptible empaña el aire y esfuma el lejano paisaje verde que aparece al volver una esquina. Y al paso, en esta callejuela, en tal café ó en el otro paseo, creemos recordar una página del maestro... -Azorín, ¿nos vamos á la catedral? -Vamos á la catedral- -contesto yo. Es la hora en que los canónigos cantan sus rezos, después del yantar cuotidiano. ¿Recordáis las páginas de La J egenla? Dado lo alto de la torre de la catedral, una tarde, el magistral De Paz contempló voluptuosamente, con su catalejo, la ciudad, que él quería conquistar. Desde lo alto de la torre se columbra, abajo, una planicie de tejados grises, rojizos, amarillos, con sus chimeneas y sus lucanas; luego, á la derecha, una montaña, con las laderas divididas en cuadros verdes; después, á la izquierda, otro monte azul, negruzco, coronado de niebla. Y enfrente, la arboleda tupida, sombría, del Campo de San Francisco. Llegan de la ciudad gritos, cacareos lejanos, golpazos, canciones; una campanita toca en una iglesia distante, y la gran campana de la catedral, junto á nosotros, lanza de pronto unas vibraciones recias, solemnes. Las horas han ido transcurriendo. Cuando llega el crepúsculo, es preciso retornar á los Alamos. Aquí encontramos á Victoria, á Josefina, á María, á Luisa, á Pacita y á Carmen. Todas son bellas, discretas y afables: ya hablaré de ellas con espacio otro día. En Oviedo hay una preocupación por las cosas espirituales que es raro encontrar en otras ciudades españolas. Parece que durante largos años, en torno al maestro Clarín, se ha ido formando un círculo invisible, bienhechor, que ha abarcado poco á poco gentes y más gentes, y ha acabado por cubrir con sus radiaciones la ciudad toda. Esta mañana, en casa de) poeta, buscábamos la más antigua de las novelas del maestro y una criada ha dicho: Yo también tengo La T egenta. 9 Nuestro paseo en los Alamos termina. -Azorín, ¿nos marchamos á cenar? -Marchemos. El loro está durmiendo en su alcándara; el gato salta sobre la mesa y nos mira con sus pupilas dilatadas. -Hasta mañana- -dice doña Luisa, cuando hemos acabado la cena. A poco la casa queda sumida en el silencio. Y el poeta lee en voz alta algunos viejos versos de un vate primitivo... AZORÍN Según la nota oficiosa deí earte! Vito hibía de banderillear sus toros, y ei joven espa da, cuando vio que su primero desarmaba, dijo que nones; pero no tuvo más remedio que poner dos pares por exigírselo el público. Para otra vez debe añadir á la nota, ...siempre que los toros reúnan condiciones para lucirse sin tener que demostrar inteligencia, habilidad y valor ó sea las tres cosas que le faltan á este torero. De los subalternos, el simpático Grabiel, que á lo menos nunca se mete en nada. DON SIL VERI O POR TELÉGRAFO T p n San Sebastián. San Sebastián, 20, 9 n. Primer toro, de Miura, como todos los restantes. Sin nada de particular en los dos primeros tercios, pasamos al último, en el que Lagartijo toreó valiente para una atravesada. -Segundo, Hormiguero, negro. Cámara y Puf J o hubo Bolsa, en Madrid y en París, ni taiero pusieron cuatro buenos pares. Macha- el lunes ni el martes y tal ha sido la inac- quito dio dos pinchazos y media buena. Tercero, Calderero, berrendo- en negro. J etividad del mercado después de este descanso, que durante los demás días de la semana no calcao sobresalió en banderillas. Lagartijo pinchó una vez en el pescuezo, dejó media delanha habido oscilaciones. El miércoles, el jueves, el viernes y el sába- tera y terminó con un bajonazo. Cuarto, negro zaino. Machaquito hizo la do han valido invariablemente: el Interior á plazo, 78,70; laa acciones del Banco, 421,50 faena en los mismos pitones para un gran voy las acciones de la Compañía Arrendataria de lapié. (Ovación. Quinto. Lagartijo toreó cerca para dejar Tabacos, 394. El Amortizable ha bajado algo: valía el sábado 98,45, en vez de 98,60; los media buena. (Palmas. francos se han movido entre 3 2 i 5 y 3 1,95, Sexto, Barquillero, negro. Paiaterilto y Caquedando á 3 a, o5, con tendencia á la baja; ntará cumplieron bien, y Machaquito, después pero esas variaciones insignificantes se han de una faena valiente, dio una buena estocada. conseguido con partidas pequeñas y nada in- Cruz. dican. i p n Bilbao. El mercado de las acciones del Banco, pa Bilbao, 20, 10 n. Lidiaron reses de Conralizado ahora, puede recobrar algo de activi- cha y Sierra Quinito, Fuentes y Bombita. dad y orientarse a alza cuando los tenedores Primero. Cumplió en varas dando ocasión á vean en el reciente programa del Gobierno, que se lucieran los maestros. J olo y Megía publicado en la Gaceta, una prueba de que el banderillearon como Dios les dio á entender, Sr. Echegaray, lejos de adoptar las tendencias y Quinito, después de pasarse una vez sin hedel Sr. Urzáiz, tenderá siempre á armonizar rir, dio una buena, por lo que oyó palmas. los intereses del Tesoro con los del Banco. Segundo, negro. El primer tercio se comEn el extranjero siguen siendo factores do- puso de cinco varas por dos caballos. Americaminantes la abundancia de dinero y el interés no y Moyano parearon mal. Fuentes hizo tina que tienen los establecimientos de crédito en buena faena para un pinchazo y una estocada impedir, contra viento y marea, la baja de los caída. valores del Estado. En estas condiciones, es poTercero, colorado. Acosándole, se le pusiesible que una ruptura de las negociaciones de ron tres puyazos, con lo que se libró del fuePortsmouth no produzca gran efecto en los go. Barquero y Moreniío cumplieron pronto y mercados. bien, y Bombita, tras un trasteo inteligente, En París el exterior vale 91,40; los Nor- dejó una buena estocada. Palmas. tes, 156, y los Zaragozas, 284: casi no han osCuarto, cárdeno. Con poder y bravura cilado durante los cuatro días de contratación. tomó ocho varas, dio ocho caídas y dejó para El Ruso, 4 por 100, ha perdido medio entero, el arrastre seis pencos. Quinito, después de dos y queda á 88,20. El Ríotinto, también en baja, cambios sin clavar, puso un par al cuarteo. queda á 1.689; e s u n movimiento que no debe Con la muleta y el estoque, toreó valiente y extrañar después del alza reciente; lo produ- terminó con media estocada delantera. cen las realizaciones de beneficio. Quinto, cárdeno. El primer tercio se compuso de siete varas y cinco caídas por tres caballos muertos. Fuentes puso tres buenos pares. Luego hizo una buena faena para una esl p n Madrid. tocada en lo alto. Tres caracoles de Veragua y tres de 1 baSexto, colorado. Bombita banderilleó dos rra lidiaron ayer farde las cuadrillas de Bom- buenos pares. Antolín cerró el tercio con otro. bita 111, 7 elampaguito y Vito. Los seis resulBombita hizo una bonita faena, dio tres pin taron bravitos y nobles. chazos y terminó de media estocada tendida. Bombita toreó de capa y muleta con maneras, banderilleó con equidad y aseo, y al matar, si ogidas á granel. los estoques no quedaron en lo alto, en cam- Sevilla, 20, 9 n. Enia corrida organizabio siempre que entró lo hizo cuarteando y da por el semanario Don Cecilio, el banderillero Fernando Peralta fue cogido por el cuarto con ventajas y vayase lo uno por lo otro. T elampaguito fue de los tres el que mejor toro, que le hirió en la región pubiana. También resultaron heridos eJ espada Torquedó, como matador ¿eh? Toreando estuvo valiente y se le aplaudió por su voluntad. Al mento, con un fuerte varetazo en el vientre, y entrar á matar la primera vez en el segundo otro matador, apodado el Granizo con un pun- novillo, fue volteado, sufriendo una pequeña tazo en una ingle. -Mir. herida en la cabeza al caer. C n Toledo. Vito continúa como el día del debut. Esto Toledo, ao, 9 Los toros de Biencinto es, toreando muy encorvado y movido, entran- cumplieron. do á matar desde largo y con alivios. Ni como Montes y Cocherito de Bilbao fueron muy torero ni como matador lució su trabajo ayer. aplaudidos toreando y matando. -Corresponsal. LA SEMANA EN LA BOLSA TOROS ranina ransnri trm ii nmrim- nrilll iJminiinnffifflimFmilinlinr