Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C SÁBADO 19 DE AGOSTO DE J 9 O5. PAG. 5 AL REY SEÑOR: En Julio de 1903 tuve Ja honra de dirigirme á V M diciéndole respetuosamente: Grande fue el regocijo con que España, enferma y abatida, pero no moribunda, vio á V M subir al Trono. Más que lisonjeras esperanzas, vislumbramos los buenos españoles felices realidades al contemplaros joven y animoso, aleccionado por vuestra augusta madre, á quien Dios ha ceñido, para su mayor gloria, la doble corona de la virtud y el que abruman al niño, toda vez que habéis tenido ocasión de visitar diversas instituciones benéficas, cuya contemplación y examen inundan el corazón de suavísimas y tiernas sensaciones, producto de ese inagotable manantial de amor que nace de la caridad cristiana. Pero á pesar de esto, existen, Señor, en esta fecunda y generosa tierra española muchos desventurados faltos de positiva protección; centenares de infelices que no muriendo prematuramente, como tantos millones de hermanos suyos, en los primeros años de su vida (y esta mortandad mente las gracias más rendidas los amigos de la infancia. Durante todo el año transcurrido, vuestros consejeros responsables no han cumplido esa Ley, haciéndola infructuosa en absoluto. Cuantos respetuosos requerimientos se han realizado cerca de ellos, no han sido atendidos. Entre tanto, señor, mueren los pobres niños á centenares, y si esa muerte es implacable para aquellos que cuentan con todos los más asiduos cuidados, pensad con cuánta crueldad se cebará en los infelices privados de todo auxilio. iiíj MURCIA. CORRECCIÓN DE TORRENTES EN LOS VIVEROS DE LA HUERTA DE ESPUÑA dolor. Es éste gran maestro de la vida, é indudablemente todos hemos recibido de el viriles enseñanzas. Mayor alegría, si cabe, que la de veros responder sonriente y dichoso á las aclamaciones de las ciudades engalanadas, hemos sentido a contemplaros después en medio del pueblo, cogiendo en vuestros brazos y acariciando con amor ó tendiendo la mano protectora á muchos niños que, ignorantes de toda etiqueta, atrepellaban á todos para contemplaros de cerca con el ansia bulliciosa de la infancia, á quien atrae todo lo grande y luminoso. Habéis repetido muchas veces la tierna frase del Salvador, llena de bondad y protección hacia el niño; no en balde simboliza éste la humanidad entera, el hogar feliz, la patria futura. En tan grato conjunto de cosas bellas, quizá habéis adivinado, entre sombras, aJ ¿unas de las muchas tristezas y agobjos es verdaderamente aterradora) arrastran más tarde una existencia precaria y amarguísima, toda vez que las instituciones benéficas actuales son impotentes para atajar el mal y ponerle eficaz remedio. A remediar estas desdichas tienden las fundaciones encaminadas á reconstituir organismos débiles, las cuales desgraciadamente se hallan poco extendidas en nuestra amada patria, mas por desidia que por ignorancia. La clase médica española se ha ocupado en buscar una solución práctica para resolver tan arduo problema, y una de ellas, la más eficaz sin duda, porque á la poderosa intervención del Estado permite umr las benéficas iniciativas de los buenos ciudadanos, consiste en la promulgación de una ley de Protección á la Infancia. Atendisteis nuestra súplica. El día 12 de Agosto de J 904 promulgasteis esa Ley, votada por los Cuerpos Colegisladores. Permitid qu; os reiteremos pública- Perdonad si evoco dolorosos recuerdos en Vuestro corazón. El mío aún llora, y hoy más que nunca, la muerte de mi santa y buena madre, perdida súbitamente, de igual modo que entregó su alma á Dios Vuestra Augusta Hermana, aquella virtuosa Princesa de imperecedero recuerdo, madre amantísima, cuyo celo por sus hijos tuve ocasión de comprobar admirado. Por su santa memoria, por la de! hermoso Príncipe que acaba de morir, haced, Señor, que los niños y las madres españolas sean protegidos. Ved que en ello estriba la prosperidad de España; pensad que os lo piden en este momento, humildemente, los que gimen, los que sufren, los eternos olvidados por esos insignes y preclaros ingenios que, invocando Vuestro nombre, gobiernan la Nación. Señor: Dios guarde é inspire á Vuestra Majestad. MANUEL DE TOLOSA LATOUR Sanatorio de Santa Clara, j 2 de Agosto de IQO 5