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ABC MARTES i5 DH AGESTO DE ioo5. PAG. 6 correlativas. Es una habilidad asombrosa la que poseen. El lugar de reunión de los incipientes artistas de Leipzig es la histórica taberna de Auerbach, en la Grimmaischenstrasse. A ella concurría Goethe; allí pasó tus horas mejores, soñó con la fama y la gloria y escribió alguna de sus más célebres obras. La taberna de Auerbach fue el sitio elegido por el poeta para que se desarrollaran las escenas del acto segundo de Tauüo. Allí es donde Mefistófeles hace beber á los estudiantes el vino iniernal. El propietario de la taberna, cuando dice esto sonríe: No, no crea usted por eso que el licor que aquí se vende es de los infiernos. Y continúa su paseo de mesa en mesa, luciendo su amplia levita y el chaleco rameado, saludando á los parroquianos fina y cortésmente, según la vieja costumbre alemana. Los estudiantes que inundan la ciudad alegran la taberna de Auerbach, y en la época de los estudios van allí, terminadas las clases. Sus discusiones, su constante gritería forma un extraño contraste con la quietud musulmana de los fumadores, los artistas del humo, que siguen horas y horas entregados á su silencioso entretenimiento. Pero en Leipzig hay alegría, la ciudad sonríe dichosa, y esto se advierte con mayor intensidad a! llegar á Francfort, la ciudad judía triste y seca. Es la cuna de los Rothschild; todos sus moradores parecen arrancados de uno de los extraños libros de Wells. Diríase que aquélla es la ciudad del azogue. Durante el día, LEIPZIG. LA HISTÓRICA TABERNA DE AUERBACH la agitación es extraordinaria, febril. ELEGIDA POR GOETHE PARA LUGAR DE LA ESCEÑA DEL S. EGUNDO ACTO DE FAUSTO Todo el mundo anda apresuradamente. Nadie se ocupa de otras cosas que de! trucción son trazados, se tiene en cuenta co caprichosas figuras y dibujos. Con una trabajo, del negocio. esta circunstancia. Las caves ó tabernas ligera contracción de los labios, lanzan el Por eso al llegar ia noche la ciudad establecidas en los Ayuntamientos alema- humo en forma de círculos ó trazan la- parece un cementerio; no se ve gente nes, son enormes. vaporosa figura de una mujer desnuda, ó por las calles, no se oye el rumor más El pueblo acude á la taberna munici- se entretienen en contar, dibujando cifras leve. Sus moradores, rendidos, descanpal, pues su propietario está obligado á dar á precios económicos los géneros que expende, pero sólo le favorecen las clases populares, deseosas de gustar dos vasos de cerveza por la misma cantidad que en cualquier lokal ó restauration cuesta uno. L o s Ayuntamientos d e L e i p z i g y Francfort S. M no podían faltar á la tradición, y cuentan con sus respectivas tabernas ó caves, que es lo primero que ofrecen á 1 a curiosidad del visitante. Peto no son las tabernas municipales lugares frecuentados por público selecto, y literatos, pintores y músicos esconden sus tertulias en ignorados rincones, y en el fondo de una taberna disimulada, los jóvenes artistas sueñan despiertos mientras se entretienen horas lanzando bocanadas de humo de su pipa. Estos incorregibles fumadores son verdaderos artistas de la pipa. Existen en Cataluña viejos aldeanos, artistas del porrón, que hacen innumerables habilidades dejando caer el vino sobre la frente y paleándole por la mejilla, hasta llegar á la boca, del bebedor sin que se derrame ni se vierta en el suelo una sola gota. Así también, los artistas de la pipa distraen sus ocios haciendo. con el humo del tabaFRANCFORT. LA KA 1 SER 3 TRAG 3 E. PRINCIPAL VÍA DE LA CIUDAD NUEVA l u í ummnimri itmiHlmniimimuí, Hi- -iiMirciiimiwimMui itiu TITIII iMirraniniiRiinr