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A B C MARTES i5 DE AGOSTO DE i 9 o5. PAG. 5 tres mil cartas; llenan tres grandes canastos de su cantina. Su lectura hubiese inspirado á Mad. Hofer tristes reflexiones sobre la humanidad, si la cantinera tuviese disposiciones para la filosofía. Felizmente, posee un alma poco complicada. N T E N O R ENA- En la lista de los MORADO artistas que deben Hombres desconocidos p i d e n su mano; cantar en el Teatro Real durante la próxima otros, después de colmarla de elogios, la cuentemporada, figura el nombre de Alessandro tan minuciosamente su historia. Algunas muBonci. Este tenor, que ha cantado hace dos chachas le dicen quie les hace falta algún dinero años Ehxtre d amóte y Dtnoiah, no podra qui- para completar una dote, casaise, ser felices; zás venir esta vez á Madrid; la policía italiana algunos muchachos declaran que desearían co- nle busca activamente. prai una bicicleta para pasar agradablemente el A fueiza de expresar los sentimientos amo- verano, dando largos paseos por esos campos; rosos de Hoel en Dinorah, de Nemorino en muchos desesperados, esos abundan, van á suiTilinte d amóte ó de Evelmo en la Sonámbula, cidarse si nadie viene en su auxilio. También Boncj se ha vuelto romántico Su familia y la los inventores acuden a ella, explican su invento ECOS DEL MUNDO U ANIFESTACIÓN A M O- Lo que se ROSA Á LO YANQUI les ocurre á los yanquis no se le ocurre á nadie. He aquí una aplicación nueva y curiosa de las cartas de amor. Dos jóvenes se casaban días pasados en Lynchburg, ciudad del Estado de Virginia; camino del altar, iban precedidos los novios por un niño y una niña que llevaban cada uno un cojín rellenado con las epístolas amorosas que los futuros esposos se habían dirigido durante el noviazgo. Durante la ceremonia se arrodillaron sobre esos almohadones tan simbólicos como duros, pidieron que los bendijeran, y se los llevaron a su casa. Si imitáramos aquí este ejemplo, novios habría que podrían rellenar varios colchones. M ITALIA. EL REY VÍCTOR MANUEL 11 DIRIGIENDO SU AUTOMÓVIL, ACOMPAÑADO De UN GENERAL AYUDANTE I OL Ciot. tí de los Bertelli, hace mucho tiempo amigas, habían alquilado juntas en Vallombrosa, cerca de Florencia, una casa de campo donde pensaban pasar el verano. Bonci es casado y tiene varios hijos Se enamoro perdidamente de Nelli Bertelli, que es menor de edad, é impulsado por una pasión ciega, huyó con ella días pasados en automóvil. La fuga se efectuó de noche, y la policía está entelada de que los fugitivos pasaron por Livorna, llevando gran velocidad. A estas horas habrán pasado la frontera. ¡No oiremos á Bonci este invierno! NCONVEN 1 ENTES DE GA- Bien haJ NAR E L PREMIO GORDO cen los agraciados con un premio gordo de nuestra lotería en ocultar sus nombres. Mad. Hofer, la poseedora del billete de la lotería de la Prensa francesa, premiado con un millón, sufre ahora las consecuencias de su dicha. Ese es el reverso de la medalla. Diariamente Je trae el cartero un correo abundante; en pocos días ha recibido cerca de y le ofrecen millones si consiente en adelantarles un capital pequeño que necesitan Mad. Hofer no lee todo lo que la envían, no se emociona exageradamente. Si tuviese otro carácter, no sería vida la suya desde que es millonana. OQUETERÍA La afición ai lujo imCONGOLESA pulsa a veces a cometer delitos. Las negras del Congo belga han puesto de moda los vestidos de cuero y han ideado un medio poco honrado, pero ingenioso, pa -a adquirirlos. Sus maridos o sus novios- -el hombre es en todas partes el esclavo de la mujer- -hurtan los sacos de cuero que la Administración de Correos de Bruselas emplea para transportar las cartas dirigidas al Congo. Cortan el fondo de estos sacos, hacen dos aberturas para los brazos, y con una cuerda cíñense á la cintura el elegante traje. Si el saco lleva una etiqueta, la conservan; es un adorno que consideran precioso. Recomendamos este nuevo y original vestido a nuestras elegantes. CRÓNICAS DE ALEMANIA Leipzig, Ti ancfoi 1; Agosto. C A TABERNA DE GOETHE Y D o s LA CASA DE 1 LD COS as que no deja de encontrar el extranjero en todas las ciudades alemanas, son ¡a bodega del Ayuntamiento y el inevitable monumento á Guillermo 1, con las no menos inevitables estatuas de Bismarck y Moltke. Apenas existe ciudad que se estime un poco que no haya erigido el correspondiente monumento á la victoria del Imperio. Las bodegas municipales son clásicas también. Todos los Ayuntamientos, empezando por el de Berlín, destinan los sótanos de los edificios que ocupan á bodega, y ya cuando Ios- planos de la cons- L