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A B C. LUNES 14 DE AGOSTO DE 190 S. PAG. 5 TEATRO. CAPÍTULO IX. NEGOCIACIONES DIPLOMÁTICAS Firmar un compromiso ante un notario es la cosa más fácil del mundo teniendo cédula; cumplirlo después, sobre todo si trae aparejados trabajos y peligros, es harina de otro costal. Pero los once fundadores de la Sociedad de Tíutores Españoles firmaron y cumplieron, aguantando á veces furiosos temporales. sPor qué? Porque tuvieron fe en la nola nueva organización, que había de servir para aumentar la recaudación de los genios inmortales en un sesenta por ciento. Creamos empleados, ¡es enseñamos á entenderse con los corresponsales, á despachar las cartas, á distribuir los derechos y á hacer la liqu daciói mensual que los editores, aferrados á su trimestre, juzgaban imposible. La brega fue pesada y ruda, y en los dichosos meses de estío sudamos verdaderamente tinta. A Quinito, siquiera, le regaló la Junta Es e elogio indirecto, que D. Miguel trajo en Jos labios y los demás en el pensamiento seguramente, borró de un golpe el recuerdo de todas las fatigas pasadas y me animó á demostrar mas tarde io que es capaz de hacer un aldeano de Castilla, tozudo y machacón, que no se lanza á un empeño sin poner en el sus nervios y su sangre. pormábamos la Junta directiva ¡oh, aquella primera Junta directiva! Aza, Chapí, Ramos Carrión, Arniches, To- 11 I A l i I 1 MAURO. bL Pl; vTOR NORTEAMERICANO MR. CHASE CON LA COLONIA DE ARTISTAS DE LOS ESTADOS UNIDOS QUE HA VENIDO A ESPAÑA Á ESTUDIAR NUESTROS MUSEOS ot. Baijlietto oleza de sus propósitos y entusiasmo por algunos meses más tarde, previo acuerdo la idea redentora que les animaba, y por- solemne, un magnífico canastillo de Naque ninguno estaba contaminado de los vidad con flores, lazos, ricas viandas y miasmas del egoísmo, que vinieron des- vinos generosos. A m ya verán ustepués á emporcarlo todo. des las flores y las frutas que me reservaLos asociados me enviaron pronta- ba el fiero destino. En fin, ello fue que mente la lista de sus obras; yo pasé unas Ramos Carrión, al volver en Octubre de cuantas horas ordenando aquéllo; velaron su excursión á Asturias, me dijo: una noche los cajistas; el día 29 de Junio- -Mire usted, salí de aquí resignado tenían todos los representantes en su po- al sacrificio de mis derechos de seis meder el catálogo y las instrucciones, y los ses, tiempo que yo calculé necesario para autores que habían recobrado su liberrad meter esto en caja; pero cuando recibí pudieron irse á veranear tranquilamente, en Gijón la liquidación de Julio y vi no seguros de que el movimiento de la má- sólo que la recaudación superaba en muquina administrativa no se interrumpiría cho á la de igual mes de otros años, sino ni un instante. que cobraba en pueblos de que no tenía Quiniío Valverde (un currinche) y yo la menor noticia, tuve el triunfo por se (otro) total, dos currinches, echamos so- guro, porque la Providencia estaba de bre nuestros débiles hombros la tarea de nuestra parte. rregrosa, López Silva y este humilde criado de cuantos me leyeren. La flamante Sociedad funcionaba de una manera muy sencilla: Cobraba á los autores el 8 por 100 de su recaudación de provincias, el 2 de la de Madrid y el 20 de la del Extranjero, y pagaba el 5 por 100 á los representantes de provincias, el 15 á los del Extranjero y el 2 del ingreso total á la sociedad del Pequeño derecho, á cambio de la casa, la luz y los sueldos de empleados, que corrían de su cuenta. De este modo ingresos y gastos venían á salir ras con ras, y cada autor obtenía un beneficio positivo, con relación á las casas editoriales, del 7 por 100 en provincias y el 5 en el Extranjero, que no eran granos de anís y que, como primer