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AÑO TRES. NUMERO 216. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. S ¿MADRID, 14 DE AGOSTO DE i 9 o5. NÚMERO TO, á buscar á España William, M Chase y lidad y por ella descendientes de Don sus discípulos. Quijote, acometieron á los pacíficos reTambién nosotros los españoles, si al- baños, mataron una oveja por cada dos gún día pereciésemos como nación, somos asaltantes, y quizá creyeron que con haacreedores á que los hombres que vivan cerlo así habían dado un golpe de muertengan por suya nuestra obra, nos respe- te á Alifanfarón de Trapobana ó al ga ten como á civilizadores, y al igual que ramauta Pentapolín. nosotros consideramos sagrados los ríos Vuestra merced, señor bachiller, me y las montañas helénicas y creemos que lo tenía dicho hace algunos días, por debe aquel territorio estar abierto al cierto en presencia del señor ministro de amor y al respeto universal, será nuestra Agricultura. Esa novísima batalla de las tierra considerada como una gran madre ovejas, tan disparatada cual la que narró de las ideas humanas. Cervantes, ya estaba prevista. Solamente Vencidos en Rocroi por los franceses, podían no temerla aquellos políticos chirel mismo vencedor rendíanos tributo de les que consideran el hambre como debiadmiración; vencidos en la lucha del di- lidad y no como energía, ó que ignoran nero y del poder momentáneo por los cómo la hartura es floja y el hambre Estados Unidos de América, sus hijos fuerte... Pero de esto ya se ha predicamás nobles, sus artistas, vienen á ofre- do bastante en desierto. cernos la ofrenda más codiciada y más Lo que á vuestra merced y á mí, como espontánea: la ofrenda de amor al genio espectadores condolidos, nos conviene de España. apuntar, es el carácter pura y netamente En otro lugar de este número publica- quijotesco de la batalla de Osuna. Es evimos una fotografía del maestro americano dente que esos dos hombres que se reChase y de los jóvenes que le acompa- parre. rí una oveja no piensan comerse cada ñan. Sirve de fondo á la fotografía el uno una arroba ó arroba y media de car Cuadro de las lanzas De nuestras glo- ne, aun cuando estén muy atrasados. Lo rias militares sólo queda el recuerdo. De que á ellos les interesa primordialmente nuestro espíritu quedan dramas y libros, no es matar la oveja y ganar una tan fácil poesías y. novelas, esculturas y cuadros batalla, sino llevar al extremo el desasoque, como el déla Rendición de Breda siego, la intranquilidad, el espanto, en el valen por muchas batallas y por muchos ánimo de pastores y ganaderos. Matan triunfos. las ovejas y piensan matar á Alifanfarón Bien han hecho los artistas que forman ó á Pentapolín. Queriendo hacer un gran la colonia americana que nos honra con daño, son tan inocentes y sencillos como su visita, en haber venido á buscar á Es- Don Quijote, con cuyas ideas sobre la paña ¡o que España tiene; no van desca- propiedad coinciden ellos en algunos punminados; un instinto artístico los guió sin tos. ¡Pobres desventurados, que no saben duda; aquí encontrarán lo que buscan, y siquiera dónde están el Pentapolín y el ojalá que cuando regresen á su patria lle- Alifanfarón verdaderos! ven esos nobles jóvenes y su ilustre maes ¿Qué remedio propone para tales casos tro en sus almas el germen divino de ia el grandísimo ingenio de mi sabio amigo inmortalidad. el bachiller Francisco de Osuna? Yo no veo otro sino que Alifanfarón y Pentapolín se dejen de estúpidas rencillas, cuiden LA BATALLA de sus campos y de sus ganados y sean DE LAS OVEJAS buenos pastores, porque en los pueblos Para el bachiller Francisco de Osuna. donde hay buenos pastores no suelen ocup n la propia patria de vuestra merced, rrir lances como la batalla de las ovejas. ENE señor bachiller, en la que vuestra merced afirma y probará pronto ser también patria del rey de los garamautas, LA SEMANA Pentapolín el de! Arremangado brazo y quizá quizá de la condesa Trifaldi que FINANCIERA de su propio apellido se llamaba la con- pfl balance del Banco, correspondiente a! desa Lobuna, á causa que se criaban en día 12 del mes actúa! no es malo; si el oro su condado muchos lobos, y que si como no varía, y la plata acusa una disminución eran lobos fueran zorras, la llamaran la de áoo. 000 pesetas, en cambio la circulación condesa Zorruna y si como zorras, osos, fiduciaria presenta mejor aspecto; i o millones la condesa ó duquesa de Osuna, según de billetes menos que hace ocho días. Este repudo y no quiso añadir Cervantes: en sultado no se debe á la suscripción de obligaese vuestro pueblo de Osuna, pues, se ciones del Tesoro; durante la semana, sólo ha más de ha repetido con el triste éxito de siem- pedido el público pocoquedabandos millones y medio. Los francos e! sábado á pre la batalla de las ovejas, contada en el 32,20; las variaciones han sido insignificantes. capítulo XVI parte primera del QuiLo que del cambio decimos, podemos repetirlo de los valores. El Interior, el amortizable, las acciones del Banco de España y las acciones de la Sociedad Arrendataria de Ta- SUEL- LA FUERZA 1 a gran República norteamericana es una nación vigorosa, joven, grande de medios y de influencias, de extensión territorial y de ambiciones; pero ¡cuántos siglos han de pasar y cuántas generaciones de yanquis han de vivir antes de que esa República llegue á tener la verdadera fuerza, la fuerza que tiene España! Wiiliam M. Chase, notabilísimo pintor yanqui, está en Madrid al frente de numerosos discípulos suyos, hijos de las familias más distinguidas y encopetadas de los Estados Unidos, con el propósito de estudiar y copiar los cuadros más famosos de nuestro Museo de Pinturas. Ha venido esa colonia de artistas á España atravesando los mares para buscar una luz de potencia tan grande que allí mismo, en su lejana patria, resplandece; vienen, el ilustre maestro americano y sus hijos mentales, á contemplar horizontes no enturbiados por ninguna impureza utilitaria y fungible, los horizontes artísticos de hermosura serena y eternal, amados por las almas superiores. Ahora pueden comprender y admirar los discípulos de Wilüam M Chase la obra de la Naturaleza y qué misterioso y prolijo trabajo no habrá ésta realizado en España al través de los tiempos, para hacer que se críen en nuestro territorio cerebros tan jugosos, tan nutridos de poder como los de los genios que crearon las obras que tenemos en el Museo. Muchos años antes de que existieran como independientes las naciones americanas, la Naturaleza depuró y seleccionó tanto el espíritu colectivo español, que le hizo capaz de engendrar seres que no se cuidaron de imponer sus egoísmos, pero sí de hacerse entender por los hombres de todas las razas y de todas las edades. Recia voz se necesita para que resuene en el porvenir. Esa es la voz de España, la fuerza de España. La misma voz y el mismo idioma emplearon los españoles que los griegos. Una chispa de la hoguera espiritual que encendieron los filósofos y los poetas y los escultores griegos, prendió en el alma de Byron más de veinte siglos después y le llevó con otros á luchar por la independencia de ¡os campos helénicos. Sin la fuerza mental de sus artistas, el. nombre de Grecia no existiría hoy en el mapa de Europa. Lo que vive de los pueblos no son sus sus fábricas y sus cañones, sus naves y sus minas, sus industrias y sus riquezas, sino su fuerza espiritual, su fuerza genial. Al amor de la lumbre del genio griego jote. está todavía calentándose la humanidad, Unos cuantos centenares de campesiy rescoldo parecido vienen seguramente nos hambrientos, alucinados por la debí-