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BEAÑO TRES. NUMERO 215. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. 1 ¿MADRID, i3 DE AGOSTO DE i 9 o5 NÚMERO SUELTO, 5 CENTS. y el señorío de los pueblos: buscan el rentes: Reparte y extiende (ó da) tu fruuso, el dominio útil. La invención de las to por el mundo... esferas de influencia, forma novísima de (Eman ta zabalzazu numdúan frulubá) la conquista, está aplicada desde ha tiempo á Portugal por Inglaterra. Posee sus Y preguntémonos resueltamente: ¿Por mercados, sus mares para maniobrar co- qué no existe un árbol de Guernica en mo en aguas propias, sus puertos de Áfri- cada región española? O más claro: ca y de India para embarcar y desembar- ¿Por qué las regiones y comarcas en car sus tropas. ¿Qué más quiere? ¿Qué le que la Naturaleza dividió á la Península importa que encima de todo eso flote la no concretan sus ideales, cual los bascos bandera de ¡as quinas, si sirve para dar lo han hecho, dándoles plasticidad y resombra cómoda al leopardo? Y, además, concentrándolos en forma tan bella como sale más barato á Inglaterra que sus na- la adoración á un árbol sagrado? ciones favorecidas se costeen su naciona ¡Adoratzen zaitugu lidad honoraria, su Administración y su arbola santubá! ejército, que en todo caso puede servirle Y hablando aún más claro y más duro, contra sus enemigos. inquiramos: ¿Existirán acaso en España Y en lugar de esas dominaciones sua- regiones donde no haya ideales? ¿Serán ves, pero prácticas, Portugal, dando per- los bascongados superiores en este conpetuidad á lo pasado, y recordando la do- cepto á los demás españoles, como lo son, minación de los Felipes, ve en España la sin duda, en el arte de aprovechar las riconquista bárbara, con violación de los te- quezas y distribuírselas? ¿Qué hay de imirritorios, de los cuerpos, de las costum- table en este hecho del amor á un árbol bres y las conciencias. Ve aquellos con- -tradicional que significa libertades locaquistadores extraños, mitad guerreros, les, independencia del terreno, diferenmitad apóstoles, que iban golpeando con ciación de criterios en materia legal y ú cuento de la lanza la tierra ajena, y acaso en materia moral también? golpeando con los brazos de la cruz á los No dice la Historia que las provincias dioses indígenas, y metiendo ambas en el bascongadas hayan sido cuna de los gransagrado de los hogares. Todo lo querían; des idealistas españoles, salvo uno que todo lo perdieron, ¡todo! hasta la grati- quiso trocar el más noble ideal humano tud de los pueblos que crearon, hasta el en ejercicio y disciplina militares. No narespeto de los que presenciaron nuestra ció Don Quijote en Basconia. Pero la caída, y hasta la confianza en que nos al- Historia y la observación enseñan que el cemos de la postración. Es simpático, bascongado, hecho á andar con paso firvenerable, el magnate arruinado que apli- me por montañas, teniendo á sus pies las ca sus manos á la labor de rehacerse; no nubes, sabe convertir fácilmente el ideal se otorga la confianza, ni aun la compasión en idea y la idea en propósito y conato al que empeña los restos de su hacienda de la voluntad. De estos dos cambios en para comprar armas viejas para el aumen- la dirección de las energías espirituales to de su armería histórica. pende la felicidad de un pueblo y la de Y desde lejos sólo se ve en España al un individuo. hidalgo incorregible. Por eso los extranPor eso eligieron los bascongados cojeros van á visitar sus antiguallas. mo símbolo y fetiche de sus amores un ¿Habrá quien haga por rejuvenecerla y roble; el árbol tenaz y duro, de erguido enseñar novedades? tronco, desafiante y altanero; no un árbol fantástico, caprichoso, imaginativo, como EUGENIO SELLES el álamo, como la acacia, como la encina, ni un árbol elegiaco, sentimental, como el ciprés. El roble de Guernica es el ár bol de la voluntad. Esto es lo que la región bascongada puede enseñar á las demás. Esto, lo que El Rey estuvo ayer en Guernica. El para nosotros que no somos bascongados, presidente de la Diputación de Vizcaya debe significar el árbol de Guernica. le explicó lo que el árbol significa para Concretemos nuestros ideales, hagálos bascongados. moslos ideas, con las ideas formemos proMucha fe nos inspiran la discreción y pósitos y realicémoslos lo mejor que poel patriotismo del señor presidente de la damos, y entonces la prosperidad, el soDiputación bizcaína; pero como él habló siego secular que el sagrado roble repreen su país y sintiendo llamear en su pe- senta, extenderá sus frutos por el mundo cho el amor á la patria chica, es de creer y todos cantaremos la- andón vieja del que se limitase á ío dicho en el telegra- árbol ú otra semejante; pero lo primero ma, á explicar lo que el árbol significa es que haya árbol, que eche raíces, que para los bascongados. crezca y á su sombra se oirán las cancioIntentemos nosotros aplicar el cuento á nes de la dicha. toda España, fijándonos en la significaENE ción altísima de dos versos al árbol refe- ESPAÑA DESDE LEJOS ontra lo que sucede en! as cosas materiales, la vista distingue más claramente desde lejos que desde cerca las cosas inmateriales. La distancia es justiciera. Lo alejado por ella toma la condición de lo alejado por el tiempo, y así se mira la actualidad como si fuera historia. De lo histórico sobresalen los hechos y se obscurecen los hombres, fuera de las figuras colosales. De lo distante se ven las líneas y los trazos fuertes y desaparecen lo menudo, lo pormenor; el arbusto enano y la planta rastrera, pasto perpetuo de nuestra política usual. Todo ese bulle bulle de personajes y personajillos, todos esos ruidos que ahí nos suenan á tempestad formidable y á huracán aselador, vistos y oídos á través de las fronteras, son no más que figurillas de retablo y rumorcillos de fronda. Europa no ve en España una nación presente y viviente; ve sólo un monumento histórico ó artístico ó natural, una ruta para viajeros por deporte, no para viajantes de comercio. Los extranjeros buscan en ella lo vetusto y lo pintoresco. Van á ver nuestras catedrales, nuestra AJhambra, nuestro Escorial, las ruinas, los museos, los panoramas del Norte, las huertas de Levante, las campiñas andaluzas. Admiran el paisaje, pero no miran á los paisanos, y salen de España sin saber quiénes ni cuál partido nos gobiernan. Jgnoran, por lo general, los nombres de los ministros; les basta con conocer las obras de los ministerios, y las conocen porque las padecen, por señales sensibles en el estado y servicio de las vías de comunicación y de la policía de las ciudades. Este reino de Portugal, con ser tan vecino nuestro que habita en el mismo domicilio peninsular, vive más lejos de España que del centro de Europa. Puede decirse que está pegado á España por la espalda y á Inglaterra por el pecho. ¿Será amor? ¿Será cálculo? Quizá ambas cosas: lo cierto es que tiene puestos en Britania su afición y su interés. Tal vez el agua liga á los pueblos más que la tierra. Y en caso de un trastorno del mapa de las nacionalidades, los portugueses serían antes ingleses que iberos; lo cual les costaría menos trabajo, porque tienen andada parte del camino en los sentimientos, en las ideas, en las costumbres y en los tratados de la diplomacia. Portugal no está conquistado, pero sí poseído por Inglaterra. lina conquista amorosa, sin trotar de caballos ni estampido de cañones. Los conquistadores á la moderna no buscan, como buscaban los antiguos, la propiedad