Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
B C. SABIDO is DE AGOSTO DE 1905. PAG. í e EL INCENDIO DE ANOCHE EN LA FABRICA DE TABACOS La explosión de una de las bombas de vapor produjo el susto consiguiente, espantándose ios caballos de las parejas de la Guardia civil más próxima. Como era insuficiente el agua de las bocas de riego, se aprovechó el depósito que para el baño de caballos tiene la Escuela de Veterinaria. Sin conseguirlo, se intentó, como decimos antes, cortar el fuego, procurando que quedase limitado á la nave donde tomó mayor incremento; pero sólo se pudo cortar en la fachada del edificio correspondiente á las calles de Miguel Servet y Embajadores. as autoridades. Por encontrarse enfermo el Sr. Ruiz Jiménez, fue al lugar del siniestro e! secretario del Gobierno Sr. Dieffebruno. que se presentó allí desde los primeros momentos. Acudieron d ¿sp ¡és el ministro y subsecretario de Gobernación, el director general de Comunicaciones, el subsecretario de Instrucción Pública, el alcalde- presidente, el coronel y teniente coronel del 14. tercio de la Guardia civil, el teniente alcalde del distrito, los concejales Sres. Águila y Chavarri y varios capitanes delegados y segundos jefes de les di tritos y el delegado del servicio de incendios, Sr. Cortinas. Las autoridades indagaron cerca del administrador de la Fábrica, D. Antonio Rodríguez, y otros empleados que allí estaban desde ios primeros momentos, cuál podía ser, á su juicio, el origen del fuego, pero ninguno de estos señores se explicaba lo ocurrido, como no fuese, como en otro lugar consignamos, por el desprendimiento de alguna chispa del hogar de la máquina de vapor. j Jabaco ardiendo. Dos carros cargados de tabaco en rama que había en e! patio donde se produjo el incendio ardieron con rapidez extraordinaria, quedando convertidos en cenizas. 1 a Caja. Como el incendio se había extendido á la parte de la Fábrica correspondiente á la fachada principal, corría peligro de perderse la documentación y de destruirse la caja de caudales, que estaban en una dependencia de aquella parte. Bajo la- dirección del administrador se realizaron ios trabajos para salvar una y otra. Los empleados trasladaron los legajos de documentos, en grandes cestos, á la Escuela de Veterinaria, adonde se llevó el dinero. I a vigilancia. Ha llamado la atención que los encargados de vigilar el edificio no se hayan dado cuenta del incendio hasta ser avisados por los policías, aunque explica el que haya sucedido asi el hecho de que la guardia principal se verifica siempre por la parte que corresponde á la calle de Embajadores. Los encargados de este servicio son dos vigilantes y dos serenos. Los vigilantes permanecen en la puerta principal y suelen pasar la noche en las garitas. En el interior del edificio no quedaba persona alguna después de terminados los trabajos. A la hora en que las obreras habían salido, practicábase una requisa y se precintaba las puertas de entrada después de ser éstas cerradas por el administrador. C 1 Juzgado de guardia. El Juzgado de guardia acudió á la una y cuarto al lugar del snuesf. o. Le formaban el juez del distrito de Palacio, Sr. Alo y el actuario, Sr. as primeras noticias. A las doce y cinco minutos de la pasada jioche se recibió en el Gobierno civil aviso teíefónico de la Delegación de vigilancia de la Inclusa dando cuenta de que se había declarado un violento incendio en la Fábrica de Tabacos. Cuando nos dirigimos al lugar del siniestro, vivos resplandores iluminaban la calle de Embajadores, y del centro del mencionado edificio salían enormes llamaradas y penachos de humo. Escasamente en un cuarto de hora el siniestro adquirió grandísimas proporciones, sobre todo en el ángulo norte de la Fábrica. rigen del siniestro. Los primeros en advertir la importancia del incendio fueron 1 segundo jefe, Sr. Martínez Lozano, y el inspector Sr. Ortuño, ambos de la Delegación de la Inclusa, -que, sin pérdida de momento, se dirigieron á la Fábrica de Tabacos. Inmediatamente enviaron la fiíeraa de Orden público á sus órdenes, dando aviso al puesto de bomberos de la calle de Mesón de Paredes. Comprendiendo el peligro que corrían las casas de 1 a calle de Miguel Servet, adosadas al edificio de la fábrica por la parte del primer patio, las disposiciones primeras se encaminaron á cortar el fuego en aquel sitio, pues en dichas casas habita un centenar de familias. Afortunadamente, el fuerte viento dirigía las llamas hacia la Fábrica, alejando por el mojfcento este peligro. Se cree que el fuego tuvo su origen en la máquina locomotriz que transmite movimiento á las demás maquinas. La locomóvil se mueve por vapor y tal vez no dejaron ayer bien apagada la caldera, desprendiéndose alguna chispa que inició el incendio. Prendió la chispa rápidamente en las diferentes materias que se hallaban en el patio acumuladas, y en pocos instantes el incendio adquirió proporciones imponentes. Las chispas, impulsadas por el aire huracanado que durante toda la noche reinó, prendieron en las maderas de las ventanas de! piso principal, propágase el incendio. A las doce y media, el piso principal. Orientado hacia el Norte, había sido totalmente invadido por las llamas, comunicándose, siempre á causa del viento furioso, á los pisos inferior y superior. Las lenguas de fuego prenden también en la fachada de la Fabrica que mira á la calle de Embajadores; comienza á arder la nave del piso tercero, cuyas ventanas dan á la calle de Miguel Servet y Poitillo de Embajadores. Esta nave era de construcción reciente, y no haci un año que se utilizaba. En ella se habían instalado los talleres de marcas pequeñas, la elaboración de cajetillas de 3o céntimos, cigarros puros y el despalillado, materia que fue la que más prontamente facilitó la propagación del incendio. I os bomberos. Después de los bomberos del Bombín situado en la calle de Embajadores, fueron llegando los de los demás distritos, comenzando á funcionar mangas y bomb s de vapor. El buen deseo de los valientes obreros se estrelló ante dificultades invencibles. La altura del edificio exigía lanzar el agua de la manga á gran presión, y éste era el inconveniente más difícil de remediar. Así, pues, ante tamaño obstáculo, los esfuerzos se dirigieron á localizar el incendio, aunque éste tenia tal violencia que bien pronto se propagó francamente por todas las naves, llegando hasta las mismas claraboyas L O En seguida comenzaron la instrucción délas diligencias, tomando declaración al administrador, á los vigilantes y á los inspectores del distrito, que advirtieron el fuego. recauciones. Se tomaron varias, encaminadas á evitar desgracias personales y á impedir que el fuego se corriese á las manzanas de las casas inmediatas. Se refrescó la fachada de la Escuela de Veterinaria para que no prendieran las chispas que en aquella dirección enviaba el aire. También se cortó la cañería del gas, ante el temor de que se produjeran explosiones. Se mandó desalojar las casas contiguas. En la delegación y en otros sitios se colocaron camillas de varias ambulancias de la Cruz Roja, que acudieron con la prontitud de costumbre. También sg formaron cordones de guardias d i Orden público y guardias civiles, para impedir la aglomeración de curiosos. incendios en la Fábrica. En el lugar de! suceso se hacían comentarios sobre la fatalidad que ha perseguido siempre á la Fábrica de Tabacos, y á este punto se lecordaban otros incendios en la- misma, el mis importante ocurrido en el año 1891. I as cigarreras. No se dieron cuenta del siniestro los vecinos del barrio de Embajadores hasta la una de la madrugada, hora en que comenzó á acudir una numerosa muchedumbre que afluía por todas partes y que cada vez era mayor y más imponente. Acudían también muchas cigarreras que, á la vista del incendio, UoraDan ó proferían tan desconsoladoras palabras que impresionaban á las gentes. Seguramente que la mayor parte de las cigarreras habitan en aquel distrito y es natural que se extendiera, con tanta rapidez como el siniestro, la consternación entre las humildes operarías que entre las llamas veían desaparecer lo que constituye todo su capital. En la calle de Mesón de Paredes y á lo lar go de las aceras apiñábanse los vecinos de las casas inmediatas á la Fabrica, y en revueltos montones veíase camas, mesas, ropas y toda clase de objetos. Los guardias de Orden públi co cuidaban de que no se acercaran los curiosos y, aun así. no pudo evitarse que desaparecieran algunos efectos que sus dueños echaron de menos en seguida. P A última hora. A las cuatro de la mañana y después de grandes esfuerzos, se consiguió localizar el incendio que, á la hora en que escribimos, ha destruido dos pisos del cuerpo del edificio que da á la calle de Miguel Servet y una pequeña parte de la fachada de la calle de Embajadores. Los bomberos trabajan sin descanso, y aunque luchando con algunos inconvenientes, como la falta de carbón, que á última hora ha podi do remediarse utilizando el que había almacenado en los patios de la Fabrica, es de suponer que impidan que el incendio siga destruyendo el edificio. No se espera, sin embargo, que el fuego quede extinguido hasta las primeras horas de la mañana, pues la techumbre, el piso y cuantas maderas había en las galerías, forman tremenda hoguera que el aire aviva sin cesar. El Juzgado sigue tomando declaraciones á la hora de cerrar nuestro número. Poco antes de amanecer se retira el alcalde del lugar del siniestro y con aquella autoridad marchan otras cuya presencia allí no es necesaiia. En cambio, el número de curiosos aumenta por momentos, pues la noticia, circulando rápidamente por Madrid, lleva á la Fabrica, á pesar de lo avanzado de la hora, á cuantos trasnochadores se ven en las calles