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TRES. NUMERO 2 4 CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. ABC ha parecido absurda, puesto que e! principal instrumento de las huelgas lo constituyen los periódicos. El fusil del huelguista, de cualquier clase que sea, es el tipo; su cañón es la máquina rotativa; como quiera que el estado social creado por una huelga no alcanzaría ni la mitad de su eficacia si la publicidad no ayudase. Hay en esto de las huelgas, como en todo fenómeno político- social, mucho de facticio, de creado por el comentarista... Pero, absurda ó no, la hueiga tipográfica de Vigo ha debido de ser una revelación para los compañeros tipógrafos madrileños, á quienes los huelguistas vigueses han prohibido trabajar y, no contentos con ello, los han insultado, los han apedreado, han herido á uno... ¿Qué habrán sentido y qué habrán pensado esos compañeros tipógrafos que fueron á Vigo en busca de trabajo y á quienes sus hermanos han recibido á pedrada limpia? Si alguno de los agredidos pertenece á las Sociedades de resistencia y es de la casta de los oradores, ¿qué palabras, qué elocuentes párrafos no tendrá ya en los labios para hablar de los compañeros de Vigo? Al interesado y á todos cuantos se llaman compañeros suyos, el gacetillero se va á permitir dirigirles una sencilla pregunta: ¿Qué diferencia hay entre las pedradas de Vigo y los balazos de Maüsser? En lo esencial, unos y otros proyectiles son lo mismo. Dad fusiles Maüsser á esos huelguistas y no habrá gendarmería más cruel que ellos. Se trata pura y simplemente de una sustitución de tiranías. ENE f ¿MADRID, 12 PH AGOSTO DE i 9 o5. NUMERO SUELTO, 5 CENTS. eDISOLUClON EN PERSPECTIVA? í l u e s t r a crónica de ayer refiriendo el! caso de los electores de lllescas ha teerecido el honor de ser comentada por Varias personas que nos han escrito y hafclado de asuntos semejantes á éste. í. Si hemos de creer lo que se nos ha dicho, el caso de lllescas no es un caso aisJado. Padece que en varios distritos de España, quizá en muchos, ocurre lo mismo: que el Gobierno proteje de un modo manifiesto ó, hablando en plata, encasiJa á los candidatos conservadores y deja á esos lugares desamparados de toda representación libera! Si hemos de conceder asenso á. lo que se nos ha indicado, esta política (si política puede llamarse tal proceder) es consecuencia del criterio de sinceridad adoptado por los gobernantes; el cual criterio consiste en respetar los organismos provinciales y municipales de significación conservadora, para obtener un resultado electoral útil mediante un pacto que tiaiga á las Cortes una mayoría de carácter puramente personal é íntimo, y no una representación nutrida y amplia de las tendencias y aspiraciones liberales deJ país. A esto queda reducida, según nuestros comunicantes, la sinceridad. Sí hemos de aceptar como bueno lo que se nos insinúa, al antiguo sistema de procedimientos electorales francos, ha sustituido una especie de vigilancia de los distritos por Jos caciques conservadores contra todo candidato no afecto á la persona y familia del señor presidente del Consejo. Trátase, en resumen, de imitar eJ sistema de Maura, aprovechando para ello los elementos por él dejados en los Municipios y Corporaciones provinciales. Pero, no. Nosotros no podemos creer que los gobernantes procedan como nos dicen quienes nos hablan de casos análogos al de lllescas. El señorptesidentedel Consejo no pretende, seguramente, que toda España sea monterista. No se le oculta al Sr. Montero Ríos que á él le conviene, ante todo, contar con una liberal amplia, dúctil, donde se reflejen y tengan cabida los distintos matices y tendencias del partido. No desconoce que pactar con los conservadores sería constituirse en rehenes de ellos, hipotecarles el porvenir. Tampoco puede dejar de comprender que el sistema de las mayorías personales engendra Ja disolución de los partidos, como acaba de ocurrir a) conservador. Por eso no podemos creer lo que se nos dice. LA VIDA ES MAESTRA fE servicio se hace con gran retraso por el mal estado del cable ¿COMPAÑEROS O TIRANOS? I I nos compañeros tipógrafos han organtzado ia huelga en Vigo. La huelga de tipógrafos siempre me I a escena en Portsmouth (Estados Unidos) en la habitación que en el hotel Wentworth ocupa el plenipotenciario japonés Ko nura; éste pasea hace algún tiempo á grandes zancadas y con evidente mal humor, como si Je doliesen mucho las muelas; su paisano Takahira está sentado en un diván, tiene las rodillas junto á la boca y las manos cruzadas sobre las espinillas; su cara, ancha ¿inteligente, no expresa el estado en que se halla su espíritu en el momento actual. Sus grandes orejas, como dos aletas, están de escucha, porque Komura es el que habla. KOMUÜA. -Me preocupa todo; comprendo que tú, Takahira, eres más equilibrado; que á ese lagartón de Witte le hará efecto peor tu calma que mi ardor. TAK HIKA. -Todo hace falta; tu entusiasmo nos es muy necesario y nunca puede considerarse como perjudicial. La diplomacia no consiste en la seriedad estólida ni en la fría tiesura, sino en la máxima y discreta prudencia; es fácil siempre á los hombres fuertes y buenos imponer su idea, porque 1 a voluntad se aplica á remover un solo obstáculo, mientras que los simplemente habilidosos y solapados no unifican el esfuerzo de su voluntad, y por sacar avante muchas gollerías, suelen no conseguir ninguna. KOMURA. -Yo veo también, Takahira, que no basta el esfuerzo realizado por el Japón. Los triunfos obtenidos por nuestras armas en la tierra y en el mar, no abruman á esos bellacos de europeos. Nos conceden grandísima mentalidad, intrepidez, riquezas, fe religiosa y la moral que de ella se deriva, esa moral que hace castos a los hombres y fecundas y próvidas á las mujeres. Nos conceden también la inventiva, la prudencia; pero dicen que somos un ejemplo de precocidad, algo así coma los niños que tocan el piano á los cinco años ó hacen coplas á los doce; nos llaman improvisados, como si toda nuestra labor nacional de treinta años, de cuarenta años, no fuese un triunfo augusto de nuestra voluntad colectiva que ha querido ser grande y lo ha sido. La improvisación es obra circunstancial y pasajera, no reflexiva, acabada, cabal y perenne. T KAHJRA. -Yo he visto mucho, Komura, y te diré lo que pienso. Hay algo, amigo mió, que no puede hacer la voluntad más asidua, la más tenaz y avasalladora. Ese algo nos falta á nosotros. Para ser maestros de la vida, hay que vivir y el Japón no ha vivido. ¿Ves tú esta gran nación en que nos encontramos? Ella tiene poderosos navios, grandes industrias, que son las ideas fecundas de utilidad, las ideas que producen cosas útiles; también tiene anchas praderas, ciudades magnificas, puentes soberbios, caminos cuidados, comercio activo y próspero; vívese aquí la vida prosaica como en ninguna otra parte, pero no se vive, amigo mío, la vida elevada y altísima, ¡a vida que se lava lo humano como si fuese roña y aspira á transcender á regiones más serenas. No tiene ideales esta gran República: su sociedad se sostiene en cuanto es conveniente á la mayoría de los ciudadanos; no están arraigados al terreno, ni se aman los unos á los otros. Acuérdate de aquellos varones de ta antigua Roma, que decían: Nos solum patrem hube mus. Se referían á los padres conocidos, al abolengo, á que eran ramas de un mismo tronco, hojas de un mismo árbol; el espíritu de solidaridad es el único capaz de engendrar una patria; la voluntad sólo engendra sociedades, en la patria hay vínculos de unión moral, lazos bien apretados, que no se rompen; en las sociedades es todo contractual, las voluntades contratantes abandonan el negocio cuando no les conviene continuarlo. KOMURA. ¿Y tú crees que el Japón ha logrado formar una patria, ó sólo una Sociedad civil, ó mercantil? TAKAHIHA. -Sin duda es una patria lo que hemos formado; pero apenas si acabamos de nacer, mientras que esas viejísimas patrias europeas son maestras del vivir. Ya lo ves: sí el Japón estuviese en la situación en que se encuentra Rusia, nuestro aniquilamiento era seguro; la paz se impondría; el imperio moscovita, sin embargo, bracea y encuentra quien le ayude. ¡Oh, quién tuviese una historia de muchas páginas, de muchas, aunque todas no fuesen gloriosas! La vida es maestra. V. C. ECOS DE LISBOA 9 Agosto 1905. I a corte portuguesa que descansa en este hermoso y pintoresco monte de Belem, del cual dijo tantas maravillas iord Byron que