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S AÑQ TRES. NUMERO 21 3. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. t ¿MADRID, n DE AGOSTO DE i 9 ¿5. NUMERO SU EL- ron otra labor que la de procurarse unos tana, su rostro fino y agudo, pintado por días más de mando. el gran Theotocópulos, el glorioso arzoLa cuestión tiene dos términos: ó los bispo de Toledo San Ildefonso, prelado. 1 servicios que prestaban los empleados que y poeta, que escribe uno de sus himnos á I a crisis agrícola pesa sobre las provin- van á quedar cesantes no afectan en nada ¡a Virgen, cuyo amor le inflamaba el pecías andaluzas desde hace muchos á la vida nacional y entonces, durante cho. En la pared que forma ángulo recto años; la enfermedad es crónica, no tiene mucho tiempo, hemos pagado servidores con la del altar de San Ildefonso, y que Carácter de plaga, de crisis fugaz, sino que no hacían sino cobrar la nómina y ha sido profanada con odioso revoque de de dolencia endémica, de miseria perdu- nuestras oficinas públicas son asilos de tierra roja, un enorme cuadrángano de tfable. CaJa pocos meses, los Gobiernos, gente baldía, ó esos funcionarios y los Exposición y de primera medalla hace esque se han acostumbrado ya á las que- servicios que desempeñaban eran, y son, tallar sus chafarrinones, que interrumpen jumbres de ia pobre gente andaluza, sien- de absoluta necesidad, en cuyo caso se chillando la paz de la solitaria iglesia... ten removido su paternal corazón, y en- pretende, ó poco menos, que la maqui- Los ciudadanos de Illescas, que tenían un vían buenos consejos unas veces, otras naria administrativa no se mueva por falta cuadro maravilloso del Greco y una paGuardia civil ó soldados, y alguna vez di- de consignación en los presupuestos. red blanca, cual corresponde á un templo nero contante y sonante, pero en cantiDilemas tan absurdos sólo pueden plan- greco- romano, se gastaron tres ó cuatro dad verdaderamente irrisoria. Con todo tearse en un país sin ventura, como el mil duros en pintar esa decoración teatral ello no se logrará nunca remediar la tris- nuestro, aunque merecedor de. alcanzarla. detestable y antiestética. Esos ciudadanos te situación que padecen los andaluces; Ese sí que es un problema de Gobierno; deben de ser los mismos que no enconporque la incurable laceria de los hom- para resolver la crisis burocrática inmi- trando entre ellos, en su propia casa, un fcres ha contaminado á la tierra, como nente, sí que hace falta estudiar la ley, candidato elegible, han venido á pedirle siempre sucede, y ésta, mal mullida para y tan fácil- rey á Don Júpiter, digo, a! Sr. García la sementera y mal abonada, es cada día hallar la fórmula tan buscadacasos que no Prieto. mente encontrada en otros menos fecunda La de Andalucía, pues, tuvieron más gravedad que la de herir el Los dos hechos, el del cuadro y el del tío es una crisis, es algo mucho peor. amor propio ó la suspicacia irritable de diputado, revelan una situación de ánimo La crisis verdadera, la crisis que se algunos hombres. deprimente y desconsoladora, pero no cura con unos cuantos millones es la que Y luego vendrá el conflicto y comenza- privativa de illescas, sino propia de casi amenaza ya, la que se cierne sobre mu- rán los duelos públicos. todos los distritos españoles. Grande es el chas familias que vana quedarse, sin culpa número de los electores, pequeñísimo el y sin remedio, en una situación prep N S l E M P L O DE LAS RANAS de los que saben á quién pueden y deben caria. elegir. Los nobles ciudadanos de Illescas El ministro de Instrucción Pública es- PIDIENDO REY son más sinceros, más francos que los depera á que lleguen á San Sebastián las La fábula de Las ranas pidiendo rey, más y vienen, con llaneza y honradez disposiciones de los otros departamentos acaso una de las más viejas ó la más vieja castellana, á pedir que se les dé un libepara presentar á la firma de S. M el concepción de la literatura política, pues ral, sea cualquiera su nombre, para que Rey los decretos de suspensión de servi- del anciano libro del Sendebad pasó á to- los represente. cios, para mantener los cuales no existe dos los fabularios y ejemp arios vulgares ¿Habrá en el mundo muchos países consignación en el presupuesto. en la Edad Media, y de ellos la tomó parlamentarios donde ocurra caso pareEstas palabras casi técnicas, traducidas nuestro inmortal Arcipreste de Hita, á cido? del lenguaje oficinesco al corriente, quie- quien tantos copiaron después, acaba de Apuntado el hecho, sólo nos queda roren decir que el Gobierno se ve en la verificarse una vez más. Sus protagonistas gar á Don Júpiter García Prieto que no triste necesidad de prescindir de muchos han sido unos cuantos ciudadanos pudien- les eche á esos buenos ciudadanos un funcionarios públicos, de decretar cesan- tes y graves del distrito de Illescas, quie- tronco de encina, ni una cigüeña, ni un tías porque no hay dinero con que pagar nes han venido, como decía el Arcipreste, seipentón, como cuenta la fábula. á esos infelices inmolados. á demandar rey á Don Júpiter, es decir, á ENE ¿Pero no habrá tampoco medio de que solicitar que el ministro de la Gobernacontinúen prestando servicios los presun- ción adjudique á aquel distrito un canditos cesantes? No. Eso sería tanto como dato liberal, sea quien fuere, porque ellos proceder de una manera razonable, sería no pueden votar en conciencia la candiEN CASA DE PEREDA resolver la crisis burocrática antes de que datura maurista del excelentísimo señor II se presentase, antes de que turben los duque de Alba ni sufrir el caciquismo V ahora, después de haber echado un rápido clamores de los sacrificados la conciencia crónico del Sr Recio de Hipóla. vistazo sobre la vieja casa natal del novenacional. En España podemos convertir Illescas es un noble y melancólico pue- lista, penetremos en su mansión novísima. Ya lo adjetivo en sustantivo, Jo accesorio en blo del siglo xvu Severas procesiones de nuestra mano está apoyada en el aldabón; haprincipal, lo pasajero en perpetuo; po- olivos tristes le cercan. De un barranco cemos girar la gruesa puerta; dirigimos ávidademos trastrocar, exprimir, torcer, re- surge un gollizo, donde el pueblo se alza. mente la mirada á lo hondo, y una sensación Jtorcer y prensar los textos constituciona- Ya he hablado en otro lugar de la torre extraña nos sobrecoge. Jamás nuestros ojos contemplado un fondo de jardín de una les para vivir durante dos ó más años la de illescas, que es una Giralda pequeñita, han plácida, tan intima, tan profunda verdura. tan misma ley económica; lo que nadie hace y que no ríe ni baila, como la Giralda La luz de la campiña se ha mitigado; estamos Jii hará desde el Gobierno es procurarse grande de Sevilla. Ya he contado la pena en un ambiente casi de obscuridad; una alamesoluciones para resoKer los conflictos an- que causa aquella alegre torre mudejar da de viejos olmos se aleja un poco y tuerce tes de que estallen, y sobre todo para no perdida en el agrio terrizo castellano en una curva suave. Y al pie de los árboles, provocar crisis cerno la burocrática que como una mora conversa. Junto á la torre, entre los troncos recios, se levanta un follaje loco de hortensias que bordea la alameda y en nos amenaza. casi al lado, los paredones severísimos de que destacan, casi esfumadas por la penum- Desventura irremediable. Muy pronto la Caridad que fundó Cisneros y el Greco bra, millares de ñores pálidas, blanquecinas, n sin número de funcionarios dejarán de trazó ensombrecen y amohinan el espíritu. azuladas. existir oficialmente y pagarán omisiones En el magnífico templo de la Caridad Pereda, el castizo novelista, se encuentra ende los Gobiernos pasados, que no hicie- asoma por un retablo, como oor una ven- fermo; un grupo de sus deudos cuchichea en LA CRISIS BUROCRÁTICA POLAJNÍCO