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A B C. JUEVES 10 DE AGOSTO DE ioo5. PAG. 6 yo le dije: -Só rumboso, si quería usté pasarla haber tomao el elétrico de Chamberí; ¡miá qué gracia! ¡Como que me hago yo el mudo pa que me den perras falsas! Esas, cuando voy de ciego, suele alguno que otro dármelas; pero yo soy muy malito pa las bromiías pesadas, y perra que á mí me den no la cojo sin sonarla. -Pues yo, decididamente, he resuelto mi pograma: si mi mujer no se busca más que yo, contando lástimas y pidiendo pa su pobre marido, que está en la cama con una vinicoíiiis que hace un mes que no trabaja, emigro á la California y, amén, Jesús. -Si te marchas escribe en llegando. ¡Claro! la mejor postal que haiga; eso no te quepa duda ni á ti ni á tu esposa. ¡Gracias! Y ten pacencia, Rufino, que el arte tiene sus rachas. -Yo con la mendicidad tenía mis esperanzas... Lo siento por mis tres chicos, que á mi lao, y no es jatancia, se hubiesen hecho tres hombres y tres méndigos de fama, que hubiesen sido en su día honra de la madre patria. ANTONIO CASERO CUCHICHEOS onoces á la que pasa ahora frente á la caseta azul? -De vista solamente. Es una gran nujer. Gallarda, esbelta, elegante... -Regular. Muy presumida parece. ¿Lo dices porque no acoge concierta benévola coquetería tus miraditas de tenor enamorado? ¿Crees que no te observo? -Estás equivocado; no me interesa nada. -Pero procuras interesarla. Los hombres somos tan vanidosos, que creemos hacer un favor especial cuando distinguimos ó fingimos distinguir á una mujer. Creemos de ella todo lo bueno cuando nos miman y engatusan, sin perjuicio de juzgar ó pensar mal de nuestro ídolo de momento cuando sospechamos ó advertimos que no nos hace caso. Por eso te enamoras insensiblemente, aunque no lo creas. -Te confieso que me gustaría tratarla, estudiarla... Curiosidad psicológica sin mezcla de mal alguno. -Déjate de psicologías. Las mujeres que llegan á impresionarnos nos parecen extrañas ó interesantes, porque nuestro orgullo no nos permite ver lo que tienen de vulgar. Vivimos de apariencias, de ilusiones. Confundimos el amor con el deseo, y ellas, por su parte, cuando lo concretan en una persona determinada creen amarla vivamente, y con la misma rapidez se desilusionan, considerándose siempre como no comprendidas, fingiendo, á pesar de todo, piedad, honor, abnegación, fidelidad hasta la muerte. PRIEGO. EL PRIMER TEN ENTE DE LA GUARDIA CIVIL D GERARDO ALEMÁN HERIDO EN EL ATENTADO DE Q U E F U E O B J E T O EL DÍA 3 I D E L P A S A D O Fot, García Avalos á mí, que en dase de pobre he rayao donde no rayan los más ilustres del gremio; á mí, que tengo tres casas en el Puente de Vallecas, produto de mis ganancias cuando iba yo en un carrito tirado por una galga? ¡Entonces eran limosnas las que uno colecionaba, y no los cuatro mendrugos que ahora coges, y dan ganas de escalabrarle con ellos al interesado! ¡miálas! Se está poniendo el oficio, muchacho, que en cuanti saca; pa comer un mal puchei O con chori de Salamanca y un poquito de jamón pa que le dé algo de gracia. -Y eso tú, que eres insine, que los torpes no lo catan; llevo yo catorce días por ahí, con esta guitarro y este perro que parece una catástrofe, y nada: éste, gime que te gime, y yo, canta auc te canta; éste pidiendo á ladridos la morcilla, y yo, naranjas, rasguea que te rasguea y haciendo mil feligranas en los estilos del cante, pa que luego venga un guardia y diga que se molesta la vecindad con mi lata; y, en resumen, que liquidas cuando llegas á tu casa, y te encuentras con seis riales pa divertirte unas miajas y no poderte siquiera tomar cuatro de Cazalla. -Eso es quejarse de vicio, porque el arte tié sus rachas, ayer iba yo de mudo, que sabes que me da fama, y me largó un caballero un perro gordo, en la Plaza Mayor; al ver que era falso, chico, se me escapó el habla- y le dije: Buen amigo, que esta perrita no ladra. Pues se puso el caballero conmigo, que jumeaba; en fin, de ladrón p abajo, me puso aue daba lástima; nTiwiwin wiri TinrB ni n m iTiimnini Bigiinmrin ín nur ¡mir 111 nnrr roí n u