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A B C MARTES 8 DE AGOSTO DE i 9 o5. PAG. 4 chea y de novelas de Fernando Patxot, se ex- en las obras del Estado, de la Diputación ó del Ayuntamiento. hala de ella... Al pasar por delante de la delegación de vi -Sí, s! -dice suavemente Larrea- -yo me INFORMACIÓN EXTRANJERA sentía mal y era que me estaba asfixiando. gilancia del Congreso, les conminaron á que p l guarda- bosques Roy. Y es- -añade- -que cuando uno ha comido ya se disolvieran; ellos hicieron ver el objeto de su demanda y el orden que observaban al for En Poitiers se ha visto hace dos días la algo, se tiene más calor. causa seguida al guarda- bosques Roy que, quiTodos miramos en silencio, con un vago es- mularía. Alguien les indicó que el conde de Roma- zá recordando el fort- Chabrol, resistió á los tupor, á Larrea. Larrea ha comido ya algo. Larrea, en silencio, ha tragado dos entrecots, nones, -que llegaba á las once y cuarto, podría gendarmes durante muchas horas en su casita un besugo y cuatro croquetas. Comienzo á satisfacerles, y hacia la estación del Mediodía- de lísseau. comprender, á pesar de lo dicho, que Larrea se dirigieron. El suceso, que algunos periódicos franceses tiene un plan en la vida. Cuando traen el pollo Advertido el Sr. Ruiz Jiménez del propósi- calificaban de tragicomedia, más tuvo de triste y la ensalada, Larrea se inclina hacia una cama- to de los manifestantes se dirigió precipitada- que de jocoso, pues en él perdió la vida un inrera y cuchichea en su oído. La camarera apor- mente á su encuentro y logró disuadirles de dividuo y resultaron con heridas de gravedad ta rápida después una cebolla. Larrea la coge y su intento. Les manifestó que, sin necesidad otros cuatro. la va desmenuzando con el cuchillo en la ensa- de recurrir á esa manera de exteriorizar en Trátase, en efecto, de un sujeto, el guardalada. la vía pública su petición, podían haber nom- bosques, que pierde su cargo por virtud de- -Sr. Larrea- -le digo yo solemnemente- -lo brado una comisión que se hubiera dirigido á una denuncia que presenta M r Grandpied, que está usted haciendo merecería los plácemes las autoridades, y éstas les habrían atendido, propietario de Usseau. Al cabo de dos años, porque su propósito es, con ó sin manifesta- Roy espera escondido entre unos matorrales del rey D. Afonso X el Sabio. del camino de Chatelíerault el paso del propieLarrea levanta la cabeza y me mira estupe- ciones, atender á la clase proletaria. facto. Transcurre un breve momento en siLos obreros se encaminaron entonces al tario y le dispara un tiro en la cabeza. lencio. Ayuntamiento, en donde fueron recibidos por M r Grandpied muere y el guarda se refu- -Alfonso X el Sabio- -prosigo yo- -hace en el Sr. Vincenti unos cuantos de ellos. Ante gia en su domicilio. Una hija de la víctima declara, sin embargo, Las Partidas un entusiasta elogio de las cebo- éste repitieron su solicitud, manifestando unos llas. De las tres cosas que recomienda que lle- N á preguntas del alcalde, que en las obras del las sospechas que la misteriosa muerte de su ven los barcos de las escuadras, una es cebollas tercer depósito del Lozoya habían admitido á padre hízola adquirir y se intenta detener al (para que, comiéndolas, el aire del mar no co- cuatro ó seis obreros nada más; que en la de- asesino. Los gendarmes rodean la casa de Roy, rrompa los cuerpos de los marineros) Las molición del cuartel de San Gil sólo trabajan y éste, como decimos, se hace fuerte y dispara otras dos son: jabón, para que los enemigos doce ó catorce, y que aún no han comenzado su carabina contra policías, jueces y gendarresbalen cuando entren en nuestros barcos; y los trabajos para la construcción del Asilo de mes; algunos, como Fuseau y e! sargento Genti, caen heridos de gravedad y otros son lesiocal, para echársela á los ojos de esos mismos la Paloma. tnemigos y que cieguen... En este momento llegó al Ayuntamiento el nados levemente. Decidida, en fin, la explosión Todos sonreímos un poco á la memoria de Sr. Ruiz Jiménez y manifestó también á los como medio de reducir á Roy, vuela la casa y Alfonso X; Larrea sonríe también y comienza obreros que en el Consejo de ministros que el criminal cae ileso en poder de sus perseguise celebraría por la tarde iba á tratarse de re- dores. á devorar un medio pollo. solver con la mayor urgencia posible el asunto Instruido el correspondiente proceso, el N HOMBRE La Bruyére. dame de la Gran Vía, obra en la cual tendrían los acusado ha comparecido en Poitiers ante Ja MISTERIOSO tu pluma. jornaleros trabajo asegurado para muchos Cour d Assises de la Vienne. Los debates, que Un hombre misterioso hay en Zaldívar. Es meses. han durado tres días, terminaron el sábado con inquieto, nervioso, rápido. Ha escrito dos ó El Sr. Vincenti dispuso en el acto enviar la condena de Roy, pues el Jurado, considerántres artículos vagos en uno de esos vagos pedole culpable, ha emitido un veredicto en tai riódicos que se titulan El Estandarte, La Polí- un volante al ingeniero director de Parques y sentido. tica ó El JWundo. Es senador; se sienta en los Arbolados para que les facilite trabajo en las El Tribunal ha impuesto al procesado ia graves escaños con un gesto de frivolidad que obras de construcción del Parque del Oeste parece decir: Yo me marcho en seguida por espacio de quince días, pasados los cuales pena de muerte. habrá más obras preparadas. El guarda- bosque, que es hombre de edad Y sale, en efecto, al instante, ligero y despreLos obreros salieron sonrientes y muy agra- muy avanzada, oyó sin inmutarse la lectura de ocupado. Se le ve en todos los lugares en que decidos á la determinación del alcalde y del la sentencia. no creíamos verle; vamos á doblar una esquina gobernador, y se dirigieron nuevamente al mi- Detalle singular. en un día de lluvia; nuestro paraguas tropieza nisterio de Agricultura. Ya en éste, una comiLos jueces populares han firmado un escrito con otro paraguas. ¡Perdón! exclamamos sión acompañada del S r Ruiz Jiménez visitó pidiendo perdón para el reo. nosotros. ¡Perdón! oímos decir también. al conde de Romanones que acababa de llegar UN PASANTE Y reconocemos su voz. Salimos precipitados de de Sigüenza. casa de un amigo; un coche está en la puerta; Al conocer el ministro el objeto de la visita se abre la portezuela; asoma un señor. Es él. de los obreros manifestó que se propone proDe noche, á las altas horas de la madrugada, caminamos por una calle solitaria; á lo lejos, porcionarles con urgencia todos los medios de mientras ruge el vendaval del invierno, colum- trabajo que estén en su mano. A las cinco de la mañana, hora en que dio Al efecto, prometió activar el expediente de principio la becerrada organizada por bramos una silueta inmóvil, con la cabeza levantada á los balcones; nos acercamos; un mo- construcción de la nueva Casa de Correos á los empleados de tranvías de Madrid, la anifin de que se verifique la subasta cuanto antes mación era extraordinaria. mento dudamos, al fin lo reconocemos. En los tendidos, punto donde afluyó la conSu fisonomía lo expresa todo en breves se- y puedan comenzar las obras. También progundos: el entusiasmo, la afabilidad, el desdén metió ocupar el mayor número posible de bra- currencia, el espectáculo era vistosísimo. ceros en las obras de desescombramiento del El todo Madrid alegre presenció la beceó la ira. Hace mil combinaciones con sus trajes; lleva uno á las ocho, otro á las diez, otro tercer depósito, y hablar del asunto en el Con- rrada. ¡Cuánta alegría, cuánto hacn humor y cuáná las doce, otro á las tres de la tarde, otro á sejo de ministros para que se busque rápidalas nueve de la noche. Corre ensimismado de mente el medio de facilitar trabajo á la ciase to vino se derrochó en la de los trarfviarios! Se lidiaron cuatro becerras incluseros que una parte á otra; cuando camina despacio pa- jornalera. No ocultó, sin embargo, el conde su exSra- resultaron bravitos, dand ocasión á que se rece que salta; cuando corre parece que vuela. Os ve, da de pronto media vuelta y se quita el ñeza al enterarse de la manifestación, porque lucieran los diestros matutinas. Tres socios hicieron la suerte de Don Tansombrero; os dirige á su paso vertiginoso una ignoraba que en la corte faltase tan en absolupalabra amable, y una vez ya alejado, vuelve to el trabajo, pues en sitio muy próximo á credo, con el mismo vaíor que 1 rey del ídem. El Sr. Lucas, el del Pacifica, lució un vistoso rápidamente la cabeza para dirigir otra frase Madrid, dijo, en el término que riega e! Jaracortés á un amigo que os acompaña y que él no ma, hay escasez de obreros, tanto, añadió, que traje de luces apagadas y deíaostró que sabe y había reconocido en su aturdimiento. Todos ni pagándolos á diez reales se pueden en- puede mucho. Su misión se redujo á tirarse de cabeza al callejón y subir gateando por las le quieren; es rico; ama las artes, y por una contrar. Luego les recomendó el ministro que desis- columnas á los palcos. bella mujer haría más locuras de las que hace... ¡Un tipo delicioso! La Bruyére, ¿por qué no me has prestado tieran de manifestaciones como la realizada en el día de hoy, pues las autoridades no necesiBanderilleros y matadores teítsaron con sus tu pluma? taban de tales estímulos para preocuparse de pistonudas faenas á nuestras primeras estrellas AZORÍN la situación del obrero y proporcionarles taurinas. Total: una mañana divertidísima. trabajo. Reciban nuestro aplauso los simpáticos tranLa comisión salió muy satisfecha de la viarios, á la par que las gracias por su aten 1 I n grupo de seiscientos ó setecientos obre- acogida que el conde de Romanones la dis- ción. El subdirector, Sr. Campion, presidió la ros sin trabajo efectuaron ayer mañana pensó. corrida con gran acierto. una manifestación para demandar colocación DON SILVERIO U LA BECERRADA DE AYER UNA MANIFESTACIÓN ir