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A B C LUNES 7 DE AGOSTA DE iar g PAG 7 á la fiesta ese baile, y quedará una velada popular, regocijada y animadísima como todas las en que interviene el pueblo, con sus vuelos de campanas, con sus balcones colgados en la carrera por donde pasó la procesión por la tarde, con sus casas iluminadas, con sus músicas y sus pianos callejeros, con sus buñolerías y sus humos de aceite frito, con su muchedumbre voceadora; quedará el bullicio de un barrio cualquiera, rumboso, que festeja á su santo patrón con fastuosas tómbolas, pero no será la verbena de San Cayetano. Dudo yo que haya en la demarcación solar alguno que no se convierta en un salón de baile. Id por aquellas honradas e ingenuas calles una semana antes del santo, en las ardorosas noches caniculares, y oid el tema de que se habla en el revuelto montón de sillas de paja que constituye al borde de la acera la callejera tertulia: del baile de la verbena. Cada cual emite su croquis escenográfico, coincidiendo todos en el mismo detalle: en que haya guirnaldas. La guirnalda es el desiderátum de la ornamentación. Y ahí entra la puja, la rivalidad. Porque en el solar del cinco van á colgar guirnaldas de pimientos morrones, pongo por adorno, que aporta el frutero de enfrente. ¡Mejor! El encargado de la tienda de comestibles de al lado, que fue sargento y encargado del detall por su imaginación propone que en su baile se hagan las guirnaldas con cascaras de huevos vaciados. ¡Y que resultarán preciosas: tan blancas como el ampo déla nieve! Son necesarios accionistas. ¡Sobran! ¡Pa que se quié el dinero sino pa las ocasiones! El día del santo es de brega. Rióme yo de los cuarenta madrileños grados del termómetro. Ultimándolo todo, los dependientes de la taberna y del ultramarino y de cuantos comercios contribuyen, se pasan de la mañana á la tarde en la calle encaramados en las escaleras, colgando las ondulantes guirnaldas de papel de colores, mientras as chicas, la flor de las porterías, las mas garridas chuiapas que pasean sus pejnecillos oor EL ESCORIAL. EL COCH. -cSTUPA QU CONDUCÍA EL DhL INFANTE D. FERNANDO LLEGANDO AL MONASTERIO 1 ot (MUÍ el barro, van y vienen á ver cómo va eso. Y eso va, y llega la noche, y se encienden los farolillos y se riega el piso, y a las diez no se cabe en el solar de parejas que, al son del piano de manubrio, con su acompañamiento de campanillas, se mueven en el mas íntimo de los bailes, con todas las manos en alto, según es de r tual, y un oscilar de caderas en las muchachas que quita el sentío, como dice el público sentado en los bancos que flanquean el salón. El calor es horrible con el hacinamiento de personas en el reducido lugar; la presión pasional altísima con la voluptuosa danza, pero de cuando en cuando circulan los frescos vasos de sangría y vengan después sudor y taconeo y abrazos filarmónicos. Y así en este solar, y en aquél, y en el de mas ¡Schoris flamencos de la veibena de San Cayetano! Afortunadamente para el que adora la persistencia de las costumbres del pueblo, todavía seguís atando los corazones del barrio. ALFONSO P É R E Z NIEVA ECOS DEL I A FUERZA D E LA Un limpiabotas de VOCACIÓN San Francisco de California acaba de llegar a Londres. La noticia, dada así en esta forma tan escueta, no tiene nada de particular. ¡Cuántas gacetillas publican á diario los periódicos para darnos cuenta de lo que hacen personas mas ignoradas que el humilde embeíunadoi. Pero en esto estriba precisamente lo cuiioso del caso: en que no existe tal humildad en el referido sujeto, y aunque sus miras no deben pasai de ¡os zapatos de sus clientes, sus aspiraciones son altas, mayestáhcas en la ocasión presente, pues pretende nada menos que limpiar las botas de la graciosa Majestad de Eduardo V i l Esta predilección por lustrar el calzado a los grandes de la tierra, no es nueva en Frederic Racifc (que así se llama el limpiabotas) pues ha recorrido á pie parte de América para limpiar los zapatos al presidente Roosevelt. El buen Frederic debe haberse hecho mo nárquico, por lo visto, y desde Inglaterra piensa dirigirse a Rusia para embetunar las augustas botas del Zar. ¡Para betunes debe encontrarse Alejandro á estas horas! Y no tendría nada de extraño que en vez de ofrecerle los zapatos, le reciba de mala manera, con la punta de los mismos! MUSA D E LA LA ALIMENTACIÓN E to de la alim e n t a c i ó n se L ESCUKIAL. PRESIDENCIA DEL rUELO EN EL ENTIERRO DEL INTANT 1 T 0 Fot Goñl complica. El día 12 de este mes la Musa de ia Alimentación de París se dirigirá a Bruselas, con motivo de las fiestas que habrán de celebrarse en dicha capital, para festejar á su congenere la Musa de la Alimentación recientemente elegida por los belgas. Hasta ahora tenían fama de no andar muy bien alimentados los que se dedicaban al culti-