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A B C LUNES 7 DE AGOSTO DE i 9 o5. PAG. 4 que ha escrito sin querer dos o tres artículos que él se ha esforzado en hacernos olvidar luego- -Esteban- Collantes, -ó un madrileño de pura casta, amable, agudo, epicúreo- -Canduela, -ó tal vez- -y esto es corriente aquí- -uno, dos ó tres señores meditativos, callados, que pasean entre los árboles, que no sabéis quién son y que no os dicen nada... Pero ya estamos en el hotel instalados y haciendo la vida de todos los bañistas. La mañana se desliza ocupados con el trajín de las aguas ardientes. El alma del viejo balneario resurge en estas horas. Después, el zaguán cobra animación un momento; crujen los sillones de mimbres; pasa de mano en mano algún periódico. Y de pronto todos comenzamos á desfilar hacia el comedor: no ha tocado ninguna estrepitosa campana; no han resonado palmadas del maestresala. ¿No dije que Zaldívar era un balneario discreto é íntimo? Todos sabemos perfectamente qué hora es la marcada para el yantar, y todos nos encaminamos al refectorio. El comedor abre sus ventanas y puertas hacia el jardín; una sabia y grata penumbra ha sido hecha en la sala. Sobre el mantel, sobre paredes, caen tenues reflejos verdes de la hojarasca. Y comemos. No he querido decir yo nada de los condumios y manjares de los otros balnearios; mas en esta ocasión- -perdonadme- -quiero elogiar el arte sólido, limpio, un poco casero, un poco familiar, pero por esto grato, de este Montiño. Todos yantamos apacibles y lentos, No nos sucede nada; no discutimos; un plácido optimismo nos predispone á la indulgencia... músculos de la cara imperial, sus párpados se abren y se cierran con inusitada frecuencia. La voz solemne del lector se escucha distinta y aquí se copiarían fácilmente sus palabras. Le Malin ha servido á sus lectores el plato que saborea el Kaiser en un artículo de autor hasta ahora anónimo publicado en el JVew York Sum; en su escrito el periodista yanki tacha de pueril un trabajo de Deschanel que apareció en el Daily Maií de Londres, y en el cual se preconizaba una alianza entre Francia, Inglaterra y Rusia, y luego de rechazar la posibilidad y eficacia para los intereses humanos de esa inteligencia, propone otra alianza de su cosecha, la de Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. Como hijo de su siglo y de su patria, el publicista americano defiende su opinión con mucha copia de argumentos de todos los órdenes, especialmente del financiero, y sin alzar mucho la voz, sin echar á vuelo las campanas líricas, vaticina lo que sucedería de realizarse la alianza entre Francia, Inglaterra y los Estados Unidos. Los resultados no serían, según él, nada favorables á Alemania, que, sin eomercio, sin amigos y sin imperio colonial, quedaría reducida al aniquilamiento. Por una ley tan incontrastable como la de la atracción, Rusia haría también causa común con Francia, y el Japón con Inglaterra. El segundo, Jlvanto, tomó seis varas, como su hermano, creciéndose al castigo y mató dos caballos. Btanquito y Calderón pusieron cuatro buenos pares de banderillas. Montes, después de una breve faena, muy valiente, largó una buena estocada, sin hacerse con el toro, teniendo que repetir con otra media estocada, también buena, (Palmas. Tercero: J ocelejo, negro. Minuto lo toreó dando pases sentado en el estribo y rodilla en tierra. Una estocada atravesada, un metisaca y otra media estocada necesitó para dar fin de su enemigo. Cuarto: Sufrido. Montes hizo un trasteo confiado, para una buena y un descabello. (Ovación. Quinto: Pom- pom. Banderillean los espadas, siendo aplaudidos. Minuto toreó valiente, para dar dos pinchazos y una estocada. Sexto: Miracielos, negro. Montes toreó ayudado de los peones y terminó con un metisaca. -Corresponsal. C n Coruña. Coruña. 6, 9 m. Los toros de Ibarra han sido regulares. El tercero mató tres caballos; el quinto, dos; los restantes eran de poco poder. Bombitase lució con la muleta y con el capote, pero estuvo desgraciado al herir. Lagartijo hizo faenas pesadas. n Ambos tenían deseos de agradar. La entrada un lleno. 5 La lluvia ha deslucido la fiesta. Mañana se lidian reses de Miura, C n Cartagena. Cartagena, 6, 8 n. Se lidiaron seis toros del ganadero Sr. Campos, resultando bravos los lidiados en segundo y sexto lugar, y mansos los restantes. Entre todos tomaron veintiséis varas por ocho caballos. Fuentes hizo en el primero una buena faena de muleta para una estocada en lo alto. (Palmas. En el cuarto toreó con desconfianza y necesitó pinchar cuatro veces para acertar con un descabello al quinto intento. (Pitos. Brindó la muerte del quinto toro á los tendidos de sol. La faena de muleta fue sosa y la estocada de las de acá En banderillas, superior. Machaquito. Al primero de los suyos le toreó cerca y valiente para una buena estocada. Con su segundo hizo una buena faena para dar un pinchazo en lo alto y una estocada en las agujas. (Ovación. A! sexto le tumbó de una algo ladeada, siendo aplaudido. Muy bueno en banderillas. Mañana segunda corrida con los mismos toreros. -Montserrat. ogida de Platerito. Sevilla, 6, 8 n. En la novillada celebrada esta tarde, el banderillero apodado Pía terito fue cogido por el quinto novillo, infi riéndole una herida de pronóstico reservado en el axilar derecho. -Mir. ¿Oogida del Algabeño. Vitoria, 6, y n. Se celebró la primera corrida de feria, lidiándose seis toros de Veragua, que resultaron mansos perdidos. Quinito tuvo que matar cinco toros, haciéndose aplaudir en la muerte de uno de ellos y toreando. Algabeño no pudo matar más que un toro, quedando mal en él. Al torear de muleta el segundo suyo fue herido en el brazo izquierdo, retirándose á la enfermería. Recibió un puntazo que, afortunadamente, carece de gravedad. Mañana Quinito y Cocherito éste sustituyen De repente el Kaiser se levanta de su imperial asiento, frunce el ceño olímpico, retuércese el mostachito aristocrático, arrebata Le Malin de las manos al secretario, pronuncia con lengua tartamuda tres ó cuatro palabras Y tras el yantar, un momento reposamos enérgicas, duras, que suenan como trallazos y bajo los inmediatos árboles del parque. ¿Por rompe el periódico, en pedazos lo desgarra, qué no me permitiréis que os diga que yo, en este minuto, contemplo con los ojos entorna- lo destruye. Pasa un instante de ansiedad; dos, sumido en un vago estupor, la linda figu- el secretario, prudentemente, se ha retirado á honesta distancia de la mesa... El Kaiser, como rita, nerviosa, rápida, de Manolita Esteban anonadado, murmura: Collantes, que se recorta con su corpino rojo y su falda azul sobre el verde suave del césped? ¡Oh, la imprenta, arma terrible que se Yo amo estas fusiones de las bellas y espiritua- ceba con ideas! Lo ha entendido, lo entendió les mujeres con los bosques ó con el mar; ese trasto de periodista y ya lo echó á volar. amadlas también vosotros. Y si estáis aquí en ¡Quién atuviese fuerza suficiente para estraneste balneario, coged, cuando vuestro estupor guiar la garganta de las rotativas, para extinpase, un libro sin notas y sin citas, y leed un guir su voz... buen rato. La tarde así se irá deslizando insenHizo Guillermo de Alemania un gesto- de siblemente. Un paseo por el valle completa impotencia, sentóse y mandó que se retirase el luego la jornada; ya la noche ha llegado. Suesecretario. nan las flautas polífonas de los ocultos sapos; las estrellas parpadean en la altura. Amenas y discretas pláticas nos entretienen, tras la cena, f ovillos en Madrid. un instantante. Se apagan las luces; duerme la Ayer tarde torearon en la Píaza de Macasa entre los viejos árboles... drid seis reses de desecho, de los herederos Zaldívar es un balneario aristocrático. Ni de Pérez de la Concha, los diestros 1 egaierín, aun le falta lo que Leopardi reputaba por mar- Plaierito y Félix Asiego. ca de distinción suprema: la amara nota. El día fue inmejorable, claro como de Agosto, pero no tan caluroso, ni mucho menos, AZORÍN como acostumbran á serlo en este mes. Los toros no fueron cosa del otro jueves. Hubo de todo, aunque, como es natural, menos bueno que peor. Regaterín tuvo una mala tarde. Platerito, I F n secretario entra en el despacho imperial, también dejó bastante que desear, y Asiego, se inclina y deja sobre Ja mesa un paque- que debutaba, es un ignorante que, por lo visto te de periódicos. El Kaiser trabaja; el secreta- ayer tarde, dará poco que hacer á las empresas. rio permanece de pie. frío, inmóvil. Pasan diez DON SILVER 1O minutos. EN PROVINCIAS Guillermo levanta la noble testa y con la mirada interroga á su servidor. Se abren los laC n San Sebastián. bios del subdito y sueltan unas cuantas pala San Sebastián, 6, j t. Con una tarde esbras duras, ásperas que, traducidas al castella- plendida y buena entrada en la plaza, dio cono, son como siguen: Señor, la Prensa de mienzo la corrida. París Los toros eran de la ganadería de Muruve. ¿La Prensa de París? -pregunta distraído El primero, negro y de mucho poder, aco Guillermo, y de pronto, dejando de pensar en metió con codicia á los piqueros, tomó seis algo que ocupaba tu pensamiento, dice: varas, proporcionó cuatro caídas y mató tres- -jAh, sí, la Prensa francesa! Puedes leer. jacos. El secretario se sienta y traduce al alemán Los de los palillos le colocaron tres pares un telegrama de Le Matin. El Emperador es- buenos. cucha el nombre de Deschanel y se sonríe; Minuto muleteó con elegancia y se deshizo pero cuanto más avanza el secretario en la lecdel bicho de una estocada tendida, un poco tura, más el Kaiser se interesa. Muévense los atravesada. TOROS GESTO ULTIMO DEL KAISER do á Jllgabeño. -Horras. I I liniunniiaiEiBimiilrom 1 iimrniiniirmiinrKTi rr nt n