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A. B C. DOMINGO 6 DE AGOSTO DE aoo 5. PAG. tialmén, y desde el i. de Junio los quinientos con esponsales del Pequeño Deiecho, hartos de andar á bofetadas con los dueños de caíés- conciertos para cobrar urJa futesa, y previendo un porvenir de color de rosa, empezaron á atisbar como tigres á las compañías que caían por sus dominios, paia ver si por casualidad representaban una obra mía, que casualidad grmde tenía que ser, entonces y ahora. Hoy todos los aurores dramáticos y compositores de música constituyen una so a agrupación poderosa y libre, administran sus obras, mandan directamente en lo suyo, eligen y tumban Juntas dnectivas, dircursean y gritan á ple n o pulmón, us indo de una soberanía sin trabas como y uando seles antoja... y lo primero que han hecho ha sido olvidarse de aquello de la iniciativa gallarda porque ven, á través del tiempo, la sencillez candorosa del Sencillo fue, en efecto... pero allí se raba, durmiendo durante tres años en es a lo: estatutos, la dichosa base 5. adicional, sin que se atreviera á aprovecharlaningún alma nacida. urante un mes estuve solo. Mi recaudación en Madrid, provincias y extranjero ascendió á 39 peseta: según comprobante Pero ¿qué se le iba á hacer? Estoy seguro de que no die 1011 más de sí mis obras. Yo esperaba que, andando el tiempo, a gunos atrevidos vendrían á colocarse á rrn lado, y con esta esperanza aguanté espó camente burlas donosas y cuchufletas en cafés, escenarios y sa onfo. 7 ciHos. ¡Todos mis conocidos, chicos y grandes, se creían obligados á tomar mi determinación a chacota! Y hete que un hecho casual vino á precipitar los acontecimientos. Un autor distinguido á quien había negado una Casa editorial un pequeño anticipo a cuenta del trimestre, se presentó una tarde, cariacontecido y apurado, en las modestísimas oficinas del Pequeño Derecho (Florín, 8, bajo) donde solían acudir algunos amigos. Su queja produjo al principio sosegados comentarios, que fueron convirtiéndose en protestas airad ÍS; subió el tono de las voces y la sangre á las cabezas, y enardeciéndose los ánimos más de la marca, acabaron por acordar los allí reunidos que aquello no se podía tolerar (aunque antes había ocurrido un millón de veces) y que era preciso castigar á aquel editor que negaba la sal y el agua a una pobre víctima. ¿Cómo? Dándose todos de baja simultáneamente, y encargando á otra Casa editorial la administración de sus obras. Y calándose los sombreros, se lanzaron rápidamente hacia la puerta. Ya estaban en la calle cuando Chapí, que iba á la cabeza del grupo, tuvo una ráfaga de inspiración benéfica, y olfateando una lucha próxima, titánica y noble, alzó el brazo para contener la marcha de los demás, y dijo: ¡Esperad! ¿Qué se adelanta con salir de un editor para entrar en otro? ¿Por qué no nos quedamos aquí con Sinesio? Cayeron las palabras sobre las frentes ardorosas como lluvia de Mayo, y convi- nieron todos allí mismo en constituir una Sociedad nueva qu ¿había de ser administrada por la del Pequeño Derecho. De prisa y corriendo se redactaron los Estatutos, se bu có dinero debajo de la tierra ó se inventaron combinaciones para salvar a aquellos de los presentes que debían algo a las Casas editoriales, se habló a cuantos podían aceptar las bases acordadas, y el día 16 de Junio de 1899 los señores D. Vital Aza, D Miguel Ramos Carr ón, D Ruperto Chapí, don José Francos Rodríguez, D. Tomás López Torregrosa, D. Carlos Armches, don Joaquín Valverde y Sanjuán, D. José López Silva, D Eugenio Selles, D. Eusebio Sierra y el que esto escribe, reunidos ante el notario D. Antonio Turón, constituyeron y fundaron la Sociedad de Autores Españoles, llamada á los más altos destinos, en sustitución de la Asociación Lírico- Dramática, que no era mas que una amenísima conversación de Puerta de tierra. Uniéronse pronto á los fundadores Luceño, Bretón, los Quintero, Chueca y unos pocos más, y tomadas ¡as posiciones, cargados los fusile y desplegadas las guerrillas, empezó con ímpetu la terrible guerra de emboscadas, en que cien veces estuvo á punto de quedar deshecho aquel puñado de hombres de corazón que, para recabar la independencia de sus compañeros, se lanzó á una lucha desigual... contra los compañeros mismos. Y punto y aparte, que ahora viene lo bueno. SIISESIO D E L G A D O icynpi Ka i í ííEv- l í 1 -v i ZARAGOZA. EL REGIMIENTO LANCEROS DEL REY ATRAVESANDO EL HUERVA SOBRE UN PUENTE CONSTRUÍDO EN S o MINUTOS Fot