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BEAÑO TRES. NUMERO 204. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. 1 E MADRID, 2 DE AGOSTO DE j 9o5. NUMERO SUELTO, 5 CENTS. limosneros, y también nuestro genio realista, sólo apto para conmoverse ante el espectáculo de la desgracia palpitante y sangrante. Lo difícil, lo que yo considero casi imposible, por muy enérgica y tenaz voluntad que posea el Sr. Vincenti, es lograr que todos esos arranques pasionales intermitentes, alternativos y caprichosos se truequen de un modo útil en corriente continua, de caridad ética, cual la practican otros pueblos más cultos... ó más calmosos. No es fácil convertir de pronto á un pueblo de impulsivos en un pueblo de reflexivos, ni quizá sería conveniente, en lo político y en lo moral, encauzar y domeñar la pasión, geMANHL TROYANO nerosa al cabo, para meterla en las hormas de la costumbre ó de la ley Llevamos muchos siglos de pensar con el coraPT 1 CA Y PATÉTICA zón para que súbitamente comencemos á PAT A 1 ST DE MAD RJD sentir con los sesos. ENB En ocasión inolvidable para mí hablé ante el señor alcalde (que entonces no lo era) de este asunto. Hace ya siete años. ¿Se acuerda mi buen amigo el Sr. Vin- NEUTRALIZACIÓN centi? DEL BÁLTICO Los resortes ó muelles- real es del dra- p ¡1 Kaiser muestra actividad extraordinaria; ma- -decía yo en el tono pedantesco pro- desgobernó primero la inteligencia anpio de todo opositor- -son la ética y la glo- franco- hispánica, luego hizo cuanto pudo patética, el elos y el patos. Los dramas por amargar las relaciones cordiales entre Frandel sistema antiguo, del sistema meridio- cia é Inglaterra; después celebró na entrevisnal, los que gustan y son más aplaudidos ta con el Zar, y cada día se trasluce algo de lo en España son los dramas patéticos, los que en ella trató con el autócrata ruso. Mucho dramas de pasiones violentas, brutales, se mueve el Kaiser, pero no puede negarse que arrebatadas. En cambio, la tendencia do- su movilidad no se parece á la de la ardilla de minante en los dramaturgos del Norte, la fábula. El Kaiser se mueve con el propósito de esos á quienes no entiende ni aplaude de impacientar á Inglaterra. Y puede ser que consiga pronto su propósinuestro público, es una tendencia ética: to; porque pensar que el Reino Unido haya de entiéndase bien, no etickta, no moraliza- consentir sin protesta ó sin ventaja positiva y dora, sino independiente, reflejo de las tangible que se convenga n su contra la neucostumbres y de las leyes, de todo esto tralización del Báltico, es como pedir que Indiario, continuo, inflexible y concatena- glaterra renuncie á sus viejos y acreditados do que nos rodea, que nos ahoga y que procedimientos, á su historia y á su hegemonía engendra los dramas sin pasión y sin vio- naval. La Prensa europea se ocupa hace dos días de lencia, unas veces patentes y claros, las más veces larvados y ocultos. Tenemos esta cuestión. Los telegramas dieron cuenta de nosotros un teatro de acción dominadora, ella, y también de la hostilidad que la opinión terrible, sangrienta, y cuando un verda- inglesa muestra á que la neutralización del Báldero filósofo, un teólogo, como D. Pe- tico llegue á ser un hecho. dro Calderón, osa iniciar el drama ético no Realmente lo que el Kaiser parece que desea es sino el dominio del eterno del vivir, creando á Segismundo, Bálticola neutralización, que en él tienen interepor las naciones que á veces parece el primogénito y á ses, por las que dicho mar baña con sus aguas. veces el hermano menor de Hamlet, ha Inglaterra no puede transigir, no puede pasar menester encubrir y defender su audacia por lo primero; Inglaterra se opondrá airada á rebozándola en acciones aparatosas y en que lo segundo se lleve á feliz término. rimbombancias de estilo. Los ingleses conocen mejor que nadie el BálAsí continúa ocurríéndonos en los pasos ordinarios del vivir, puesto que, gracias á Dios y á nuestro analfabetismo, no hemos cultivado nuestra espontaneidad solariega. Vivían en Madrid algunos millares de pobres, vagabundos y golfos, á costa de la caridad patética, pasional, inopinada. Todos conocemos y hemos sentido esos repentinos arranques de generosidad que engendraba nuestra buena índole, por un lado, y por otro nuestro orgullo de hidalgos y de santos ó frailes tico, como conocen todos los mares. Los ingleses no ignoran que en el caso más favorable, en el de neutralización verdadera, hacer la guerra en aquel mar sería imposible para toda nación que en él no tuviera bahías, puertos, bases de operaciones. Los ingleses saben que una neutralización del Báltico concertada en condiciones semejantes á la convenida entre Francia é Inglaterra para el Canal de Suez, significaría tanto como renunciar en caso de guerra á la lucha en aquel mar, que no tiene playas inglesas y donde las escuadras de Inglaterra no podrían sostenerse, porque sin otros enemigos que la naturaleza y la falta de base de opera- Crónica política A RROBAS Y ADARMES Los males entran por arrobas y salen por adarmes Esto se ha dicho de aquellos que atacan la salud; pero se puede decir, con tanta y aun más propiedad, de aquellos otros que acometen el bolsillo del contribuyente español. Da testimonio de esta verdad el decreto sobre alcoholes. Alivia un tanto á los productores, sobre todo de ciertas variedades del género; evita molestias; da facilidades á la exportación; pero, relativamente á las arrobas de perjuicios que la ley ocasiona en ese importantísimo ramo de la producción nacional, los 22 artículos del decreto son otros tantos adarmes de beneficio. El ministro de Hacienda, sin la ayuda de i as Coates, no puede emplear para el remidió otro sistema que no sea el de la dosimetría, Pero las Cortes han de tardar mucho en estar en condiciones de auxiliar la acción deJ ministro, y los productores de alcohol sienten de día en día agotadas sus fuerzas. Por esta causa no hemos de extrañar que los clamores sigan y las quejas se repitan. Aún tendrá el señor Echegaray que acudir otras veces con sus dosi métricos medicamentos. Quedará en la Historia la vigente ley de Alcoholes como el acabado modelo de la forma y manera de legislar en este período de la vida de nuestra nación. ¡La avidez del fisco por hallar materia tributaria aparece de manifiesto en esa disposición legislativa como en ninguna otra. Pasa el impuesto sobre el alcohol por ser de los más elásticos que un hacendista puede establecer. En tal concepto rige en los pueblos más cultos y más ricos de Europa, y las estadísticas que el interés oficial ha reunido respecto de la marcha progresiva y ascendente de los rendimientos de ese tributo son elocuentísimas. Mas esto depende de la fuerza de resistencia mostrada por el capital empleado en esta clase de industria; de la índole de dicho capital, de la capacidad consumidora del país y del desarrollo de la riqueza general. Aquí no se ha querido tornaran cuenta nada de eso, ni se ha querido estudiar en vivo las condiciones especiales de nuestra nación para el caso. Con el examen superficial de la historia de ese impuesto en otros pueblos, con la imitaeión más ó menos inferior del modo de hacerlo efectivo, con la copia de los detalles y procedimientos que allí han servido de garantía contra la defraudación, se consideró que estaba todo hecho, y no había más sino imponer y cobrar. Ni la masa enorme de capital, á quien el alcohol vínico le planteaba la cuestión de Ja vida ó de la muerte; ni la fuerza de presión que el alcohol industrial podía ejercer con su influjo; ni lo molesta que es para todo español la fiscalización inmediata y continua del Estado; ni todo lo que los hábitos de nuestro pueblo hacía presumir de asperezas y rozamientos se quiso tener presente. Y esa ley de alcoholes será, hasta su reforma, el suplicio de los ministros de Hacienda. El Sr. Echegaray lo afronta con vigor y resolución magnánima; pero dificultamos que le permitan detenerse en el punto á que ha llegado. Por algo y para algo ha hablado él de la fatalidad de la dictadura económica, j Pronto lo veremos!