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A B C LUNES 3i DE JULIO DE i 9 o5. PAG- 8 juzgarse de la animación y del interés con que fue acogido aquel festejo. ADAME JULIA La gran actriz de BARTET la Comedia francesa Julia Bartet, cuyo verdadero nombre es Juana Julia Regnault, ha sido agraciada por el Gobierno de la República francesa con la Cruz de Caballero de la Legión de Honor. Julia Bartet nació en París el 28 de Octubre de 1854; entró en el Conservatorio en 1871 en la clase de Regnier, y á los dos años salió con el segundo accésit de Comedia. Debutó en el Teatro del Vaudeville con el papel de Vivette en La Jlrlesiana. En la Comedia francesa se estrenó con la obra Dantel Tfychai, y ha obtenido sus mejores triunfos, hasta llegar á ser considerada, como Sarah Bernhardt, una de las más notables actrices contemporáneas. Según se dice, la Cancillería había puesto ciertas dificultades á la concesión, para no sentar precedente; pero ha vencido, además de la consideración de su gran talento, la de su carácter de decana de la Comedia francesa y su constante fidelid. id á la Casa de Moliere. AN SEBASTIÁN. LA EX- C o m o POSICIÓN ARTÍSTICA oportunamente se anunció en la crónica diaria de San Sebastián, en la tarde del 28 se inauguró solemnemente la Exposición artística, reducida en cuanto al número de firmas, pero de verdadera importancia por el mérito de los trabajos presentados. S. M el Rey, á pesar del estado de salud en que se hallaba en dicho día el infante D Fernando, asistió al acto de la inauguración, única salida que hizo S. M del palacio de Miramar, al que regresó inmediatamente después de la ceremonia. Le acompañaron el duque de Sotomayor, el general Pacheco y dos ayudantes, y fue recibido por el presidente del Consejo, el ministro de Instrucción pública, el capitán general de la región y otras autoridades. que se quiera, da cierto brillo a la persona, y su sombrero Panamá, que es el más indicado para la información. El canotier viste; el Panamá enfoca ha dicho un pensador del ramo de sombrerería. ¡Poco contento que salió Mostacilla de casa para tomar en la calle de Leganitos el tranvía de la Bombilla! El tranvía iba lleno de plataforma en plataforma, y para colmo de duelo, un guardia municipal iba en el estribo y no permitía que subiera nadie más. ¡Qué contrariedad! Y el reloj marchando y la hora del expreso echándose encima. Mostacilla se dirigió anhelante á la plaza de Santo Domingo para tomar una mañuela. ¿Qué pasaba en Madrid? ¿Qué entierro ó qué corrida de toros monopolizaban los coches de punto en aquel momento histórico? ¡No había ninguno en la parada! ¡Catorce minutos! Catorce tan sólo faltaban para la salida del tren! ¡Y había que bajar á la estación y recorrer el andén y tomar notas! Mostacilla echó á correr con tal velocidad que los perros de la calle de Leganitos le ladraban á su paso. Mostacilla llegó á amostazarse de veras. En esto sonó el silbato, bufó la locomotora, se cerraron de golpe las portezuelas y el expreso se puso en marcha. Volvió Mostacilla la cabeza, y vio á un lado á las de Barbiquí agitando el pañuelo en señal de despedida. ¡Las de Berbiquí no van á Bilbao! ¡Estaban en el coche haciendo bulto! ¡Estaban en la nota y no iban á ninguna parte! Si el tren no estuviera ya tan lejos, Mostacilla se hubiera arrojado delante de la máquina. Su desesperación llegaba al límite. ¿Adonde iría? ¿A la redacción á confesar su fracaso? ¿Al viaducto á poner fin á su desdicha? En esto le ocurrió una ¡dea salvadora. ¡Su periódico era de la mañana! ¡Podría CO M piar lista de viajeros de un periódico de la noche! Mostacilla tiene recursos para todo. CARLOS LUIS DE CUENCA S La semana financiera 1 a suscripción de obligaciones del Tesoro está abierta hace tres meses, y sólo alcanzaba el sábado i 35.290.000 pesetas; faltan por suscribir cerca de 65 millones. No se nota en los balances del Banco la influencia que debieran ejercer esos millones al entrar en sus cajas; siguen funcionando las cuentas corrientes, y ni aumenta el metálico ni disminuye la circulación fiduciaria en la proporción debida. Sigue nuestro Banco con una cantidad en oro que sólo garantiza el 58 por 100 de los billetes emitidos, mientras en Inglaterra y en Rusia es mayor la cantidad de oro que la de billetes, y en Austria alcanza el 91 por 100. Las cotizaciones en Madrid no han oscilado; dejamos el Interior á 78,30 y á 78,30 lo volvemos á encontrar ocho días después. Únicamente las acciones del Banco de España han tenido mivimiento: estaban el martes á 413, valían 434 el viernes, y quedaban el sábado á 420. Siguen dando juego los proyectos que gratuitamente se atribuyen al Sr. Echegaray. En París, á pesar de continuar la guerra y de estar convencido el mercado de que Rusia no desea por ahora la paz, los valores del Estado se mantienen firmes. En otra época, la prolongación de la guerra y la entrevista del Zar con el Kaiser, animando éste á aquél para que prosiga la lucha, hubiesen producido baja. Hoy día lo domina todo la abundancia de di ñero. Esta firmeza de los valores de Estado que van acercándose poco á poco á la par, faltando ya margen suficiente para que la especulación se arriesgue á comprar, hace presagiar una próxima campaña en otra clase de valores. Que esa campaña se avecina lo demuestran las emisiones de Bancos nuevos ó antiguos, pronto cubiertas, y el alza de los valores industriales, del Ríotinto, por ejemplo, que valía el sába do 1.668. La nueva organización de los mercados, la transformación de la vida financiera, hacen que los Bancos sean los llamados á llevarse todos los negocios grandes, las emisiones importantes. El banquero á la antigua, con su clientela personal, tiende á desaparecer; toman su lugar los grandes establecimientos de crédito, como han tomado el lugar del comerciante aislado los grandes almacenes. Llegó á la plaza de San Marcial y tuvo que sortear los chorros confluentes de dos mangueros que competían con las fuentes de La Granja, ¡Si encontrara al paso el coche de alguna persona conocida! ¡Buenas y gordas! Los coches eran ya raros por lo avanzado de la hora. ¡Ah, un coche de ministro! Mostacilla no conocía al ministro; pero como estos coches son del servicio de la nación, Mostacilla se creyó con derecho á utilizarle. Claro es que dentro no podía ser; pero se subió á la trasera y as! llegó á la estación. ¡Qué verdad es que para llegar á alguna parte no hay como ir á la zaga de un hombre público! Mostacilla es previsor, y al acercarse á la verja de la estación pensó que los guardias llevarían á mal su instalación á posteriori en el coche de S. E. y se tiró al suelo antes de llegar. Resultó ileso, pero el Panamá voló de sus L ESTRENO DE UN REPÓR- sienes y fue á parar á un charco de la recién regada carretera. TER. FANTASÍA No se sabe qué fue antes, si caer el Panamá Día solemne y emocionante para Mostacilla, ó pasarle por encima una bicicleta, que le dejó periodista espontáneo y repórter á prueba, fue convertido en Frégoli. Mostacilla, acongojado, le recogió, y tuvo el de su primera salida por los campos de la que hacer su entrada triunfal en el andén sominformación. El asunto encomendado á su perspicacia era brero en mano. ¡Qué trajín! ¡Qué confusión! grave y trascendental: averiguar qué gente salía ¡Las de Berbiquí en un coche, y encima de Madrid y para dónde salía. Mostacilla tenía para este empeño una gran pone Bilbao! ¡Así da gusto, ¡En seguida se ventaja: conocía mucha gente; mas para que no sabe dónde va la gente 1 ¿haya dicha completa en este mundo, tenía, al lado de la ventaja, un inconveniente gravísimo: conocía muchísima gente, pero... ¡no la trataba! La hora del expreso se acercaba, y Mostacilla se vistió, se miró al espejo y se encontró presentable. E Llevaba su rico pantalón caki, que da cierta frescura; su americana de alpaca que. dígase lo Todo el mundo está en los coches, y los que van á despedirlos no le dejan á uno acercarse. ¿Me permiten ustedes un momento? Pues señor, no conozco á nadie en este departamento. ¡Caramba, en éste tampoco hay caras conocidas! ¿Pero qué gente sale hoy de Madrid que no la conoce nadie? No tengo más notas que las de Berbiquí. imín i m i un n I