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ÍANO TRES. NUMERO NICA 202. JWADRIE) 3i DE JULIO DE i 9 o 5 NÚMERO SU EL- CRÓ- UNÍ YER- SAL IL USTIIADA. ra el período de oposición, cultivando sus distritos, levantando vallas, abriendo zanjas y hasta pozos de lobo, se marca hoy un nuevo término de la serie, á creer en lo que, enfurecidos, dicen los candidatos liberales: escasean los alcaldes que se dejan asustar por los conservadores. Por eso las dimisiones de estos indispensables funcionarios escasean también. Jnde irte. TO, de los peregrinos que seguían el canto de Tllireya. Un raudal de luz difusa y rara, algo semejante á la luz de la vía láctea, fue la romería á Compostela. Hubo para los espíritus como para los ojos un camino de Santiago, hecho de poesía trovadoresca francesa, provenza) italiana, quizá. de más lueñes tierras. El Apóstol no solamente mataba moros: también civilizaba y endulzaba los corazones cristianos- En la perpetua fiesta de la peregrinación, el francés cantaba los decires de sus villanos y las milagrerías de sus hagiógrafos, el provenzal rimaba sus melancolías galantes ó disparaba sus envenenados serventesios, el italiano melifluo prodigaba sus dulcedumbres petrarquescas antes de Petrarca, quizá el tudesco repetía las lejanas leyendas borrosas de Parsifal y del caballero del Cisne, tal vez el bretón y el normando recitaban sus cuentos de grutas marinas y de druídicas supersticiones. Era un torrente de poesía que iba luego extendiéndose por España, incorporando al genio realista de nuestros cantores un algo misterioso y ensoñado... Y este enorme y olvidado servicio se lo pagamos al apóstol con un nimbo de cobre para diario... y aún hay quien se lo roba. El doctor iluminado Raimundo Lulio dijo, repitiendo un proverbio oriental: Si no hubiese hierro en el casco del caballo, no habría oro en la cabeza de los monarcas. No hay oro ya ni en la cabeza deí patrón de España. ¿Por qué? No hay hierro en el casco del caballo que tira de la reja, del carro, del trillo, de la rastra. No hay prosperidad de la que va de abajo arriba, de la que convierte en nimbos las herraduras. ENE T 5 EGRESJON Señalábamos ayer, como digno de observación, e! hecho de lo exacerbados que andan los ánimos en el campo ministerial, porque la mano del Gobierno no derriba con presteza los tinglados electorales artísticamente levantados por los conservadores durante la anterior situación política. ¡Esto origina los viajes á San Sebastián, el asedio del Sr. García Prieto, y cuanto por ese lado se ve y se oye! Ya hicimos notar de qué manera el respeto al tinglado ajeno es un progreso relativo de nuestro régimen parlamentario. Poique si bien las elecciones como expresión de la voluntad de la mayoría socia! no son más verdaderas, los Parlamentos con oposiciones numerosas simulan mejor la verdad. Recuérdese la época, no muy lejana, en la cual los despachos que relativos á nuestras Cortes se enviaban al extranjero estaban redactados en los términos siguientes: Después de una empeñada discusión que ha durado catorce sesiones, el Congreso español ha aprobado la conducta del Gobierno por 3i5 votos contra 27, de todas las oposiciones reunidas. El número de sesiones empleadas en el debate y el número de votos de Jas minorías hacían creer á los extranjeros que cada diputado había pronunciado dos ó tres discursos antes de votar. Y tanto ruido para tan pocas nueces, envolvía la cosa en nubes de ridículo. Cuando los Parlamentos conservadores se elegían bajo la suprema dirección y vigilancia del Sr. Romero Robledo, y cuando las Cortes liberales salían de la incubadora de Gobernación, preparada por D. Venancio González, se daban cifras como las citadas arriba. No se respetaban tinglados. La famosa frase deshonradas antes que nacidas se pudo con justicia decir de Cámaras de una y de otra factura. -Al presente no es raro que, en Le Temps ó en algún otro de esos periódicos que publican telegramas de Madrid, se lea alguna noticia de este corte: Se ha aprobado en la Cámara de los diputados el proyecto de presupuestos por i5 s vo (tos r inis eria! es contra 93 de las oposijciones. ¡Esto viste más parlamentariamente y más á la europea! Las cifras representativas de las minorías da idea de fuerza en la opinión, de lucha, de vida púbiiea, de independencia del cuerpo electoral. Pues ¡todo ello se debe ai tinglado! ¡Y se clama porque no se respeta! En esta evolución singular, mediante la que en su período de gobierno los partidos se preparan cuidadosamente pa- La marea de la cólera crece, y el tinglado, el precioso tinglado está en peligro en muchos distritos y circunscripciones. La resistencia heroica del señor García Prieto y la intermitente de su padre político han impedido hasta ahora la regresión a! sistema de Romero y don Venancio. Con lágrimas en los ojos hay quien recuerda aquellos tiempos. ¡Y qué talas de Ayuntamientos habría que hacer ahora! ¡Porque pasan de ochocientos los candidatos adictos! MANUEL TROYANO EL NIMBO DEL APÓSTOL Qegún van poniéndose las cosas, ni siquiera las más venerandas imágenes pueden estar seguras. Había un poco de oro en la cabeza del patrón de España y allá fueron los ojos y las manos de la codicia. Luego- ¡hay quien se alegra, y todos debíamos lamentarnos de ello! -se descubrió que tampoco el nimbo del apóstol era de oro, sino de villano metal de velones y braseros. El sacrilego ladrón chasqueado es, por mucho que sintamos decirlo, un representante, contra su voluntad, de otros dieciocho millones de españoles á quienes se da cobre por oro, no ya solamente en las reliquias de pasadas grandezas, N CESTONA. LAS HORAS sino en los menesteres de nuestras ordiDEL DÍA narias necesidades del hoy y del mañana. Ya no hay oro en España ni aun para- -D Leonardo, ¿qué hay aureolar la cabeza del Santo que, en cier- -Nada, Azorín. to modo, fue genio ó numen de la inde- ¿Nada? pendencia del territorio y de la gestación- -Nada. de la nacionalidad. La leyenda convirtió Y nos separamos tranqui amenté. La vida al apacible predicador, hijo del Zebedeo, en el balneario ha comenzado ya. Son las ocho en sanguinario paladín matamoros. Pero de la mañana; una suave claridad ha hecho no sólo fue Santiago el guerrero maravi- brillar las junturas del balcón y ha puesto unas lloso del blanco bridón y de la espada manchas sanguinolentas en los nudos resinosos de la madera. Y han principiado á oírse, en el invencible, ni el humilde y humano pere- ancho pasillo, sobre el entarimado lustroso, los grino del bordón y la esclavina. Las lu- recios y pertinaces golpeteos con que lo enceces misteriosas del Campus Jlpostoli hicie- ran. Y por si esto no fuera suficiente, suenan ron emerger del suelo las maravillas de la estrepitosos, furiosos, incesantes, timbres y catedral compostelana, y la fuerza incon- timbres. Lector: yo te quiero confesar que los trastable del milagro y de la tradición timbres, en los hoteles, son uno de los fundacrearon poderes políticos y sociales enor- mentos de la vida nacional; los otros son las mesa de los mes en la Edad Media, dieron vida y diligencias, lahuevosredonda, los palillosrevueldientes y los pasados por agua vigor á personajes tan sacudidos y bravos tos en una copa. En Londres, en un hotel, pocomo Gelmírez, y, lot que vale mucho néis el dedo sobre el botón de un timbre, y más, trajeron á España por el camino como sois españoles tenéis apoyada la yema francés Jos ecos de extraños sentires y de sobre el blanco marfil uno, dos, tres minutos; pensares distintos de los nuestros en boca pero el timbre, allá á lo lejos, á pesar de vues- E