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A B C. DOMINGO 3 n DE JULIO DE i 9 o5. PAG. 6 sables para hacerles fructificar, y remitirá sus informes á Madrid. Leroy- Beaulieu ha demostrado, en L Economisie Trangais, que con la maquinaria moderna y el cultivo intensivo, basta, para alimentar mil hombres, el trabajo de siete obreros que cultiven el trigo, lo trillen, lo muelan, amasen la harina y cuezan el pan. Esto indica lo que se podría conseguir con la creación de Asociaciones agrícolas. Pero además de la organización de Asociaciones de esta índole, se podrían crear lotes de cultivo en propiedades del Estado ó de los Municipios, previo acuerdo con éstos, y s concederían á la- CUCHICHEOS Q ué atrocidad! Mira. La papeleta de defunción del amigo Pepe. ¡Pobrel ¿De qué habrá muerto? -Mejor sería que averiguásemos cómo había vivido. -Pues muy bien. Rico, joven, fuerte. Gozó cuanto pudo, fue cuanto quiso. Gran escéptico, gran carácter. Su salud parecía excelente. Todos le envidiábamos. -Yo, no. -No lo entiendo. -Porque la felicidad ajena, q u nos parece más positiva, no es la verdadera. v i gestionan, y si el buen senr do no tira del brazo para advertirnos de un error remediable, le solemos dar de codo y corremos hacia la muerte, que nos espera con los brazos abiertos! EL DOCTOR FAUSTO El telégrafo sin hilos portentoso meQ uién es el inventor del larga distancia, dio de comunicarse á recogiendo la electricidad que fluye de la naturaleza y la encauza como por artes mágicas sin necesidad del hilo de cobre? Es Marconi, dicen unos. Es el doctor Branly, dicen o+ ros que -i. i. v V 1 s- ji J- ÍÍV. I C 4 í i t 1 S V J jv n V i I l Mi Vi i V r I 4- -l I- fe r VALENCIA. LA REINA DE LA FIESTA, SRTA AMELIA ENRIQUEZ DE NAVARRA, EN LOS JUEGOS FLORALES DEL RAT PENAT Fot. Bnrberá Masip bradores de probada competencia, pudiendo el Estado cobrar un tanto por ciento de los beneficios ó un canon fijo. Es innegable la superioridad de semejante organización sobre la anarquía actual, en que cada labrador, entregado á sus propios medios pecuniarios é intelectuales, privado de datos, trabaja sin método é impulsado por una ciega rutina. Lo malo es que para realizar lo expuesto, aunque sólo sea en zona limitada y como prueba, se necesitarían millones y un personal competente y numeroso. N o sería tan difícil quizá encontrar recursos; hablar de ello sería dar á este artículo proporciones excesivas. Además, para qué seguir; quienes hayan tenido la paciencia de leerlo hasta el finaJ, tildarán de utópicas las ideas que contiene. A. C. Yo adiviné las hondas tristezas de nuestro malogrado amigo, sus anhelos constantes, sus desfallecimientos íntimos. Fue un soberano artista. Amó alegremente, sin creer ni gozar del amor verdadero; cultivó todos los deportes gallardamente, disimulando una fatiga ansiosa que le aniquilaba. Su caudal le parecía mezquino, su naturaleza se avejentaba por momentos. Los médicos se darán de calabazadas buscando el mecanismo de su muerte, porque desconocían el funcionar de aquella vida inquieta y descompuesta. ¡Quién lo había de pensar! -Las muertes repentinas son como las grandes catástrofes: á todos sorprenden y conmueven; se atribuyen á la fatalidad, cuando las fueron preparando nuestras torpezas y descuidos. ¡Las apariencias! De ellas vivimos, ellas nos su- han oído al ilustre francés, que han leído sus trabajos en La Lumiére electrique, y que conocen las comunicaciones dirigidas á! a Academia de Ciencias de París y á la Sociedad Internacional de Electricistas en 1890 y 1891 sobre las propiedades que posee el tubo de limaduras, y su influencia al ser interpuesto en un circuito eléctrico. El doctor Branly realizó tres experiencias en el Trocadero para demostrar su teoría. Dedicó muchas horas al estudio de tan hermoso descubrimiento; logró establecei la transmisión de la eléctrica ola misteriosa entre dos estaciones, á 20 metros una de otra, sin servirse de antenas; dejó todo el problema resuelto, y Marconi recogió á su vez cuanto de los estudios de Branly flotaba, lo fundió con sus exoerimentos y nitirfnirnr