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A BC. DOMINGO 3o E E JULIO DE i 9 o5. PAG. 5 fomentará la ganadería, los pastos, los bosques, el riego; tratará de explotar los yacimientos de fosfato de cal existentes en España, y en nada inferiores, según personas competentes, á los de Argelia; creará fábricas de abonos nitrogenados, tan fáciles de conseguir de los detritos azoados producidos por las deyecciones de los hombres y de los animales; estudiará el medio de emprender cultivos nuevos y de desarrollar cultivos antiguos, y centralizará los trabajos estadísticos, organizando además constantes visitas de inspección. Los directores de las zonas cíe cultivo y sus subordinados analizarán ¡as tierras, indicarán los cultivos adecuados, los abonos más indicados, los procedimientos más eficaces; los agricultores podrán ó no seguir sus consejos, pero de ningún modo oponerse á que se hagan en sus tierras los estudios necesarios; tendrán quien les guíe y aconseje, contarán con un apoyo que hoy les falta, y si prescinden de él sufrirán las consecuencias de su obstinación. Este apoyo se extenderá á otro? fines; el director de la zona podrá hacer adelantos en dinero, en simientes, en maquinaria, en abonos. Otra de sus misiones consistirá en adquirir en su región semillas diversas y remitirlas á la capital de la provincia; allí, los Centros agrícolas compararán cuanto reciban de las zonas, escogerán lo mejor y destruirán lo demás; en Madrid habrá también selección de simientes para que las buenas puedan llegar á regiones que no las produzcan. El jefe de Ja zona formará además una estadística detallada de los terrenos improductivos de su distrito; para cada terreno hará un análisis químico y levantará un plano; indicará las causas d; e la esterilidad, los cultivos más propios; marcará los desmontes, repoblaciones de montes, saneamientos y riegos necesarios; dividirá los terrenos por categorías, según las dificultades y gastos indispen- -i i T Jt r i y y? MADRID. SAINT CYR Fot. Rivera CABALLO REGALADO Á S. M EL REY POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FRANCESA FOMENTO DE LA AGRIE LCULTURA. SI HUBIERA DINERO... Esto que voy á exponer es un sueño; muchos dirán que es una utopia. Pero ¡cuántas utopias se han convertido en realidades en el transcurso de los siglos! Para salvar á Andalucía de una muerte próxima, propone mi amigo Dionisio Pérez dos remedios heroicos: cien millones de pesetas y un dictador. Pero ¿debe el Estado intervenir de ese modo in la producción? ¿Es esa su misión? Con la influencia que va ejerciendo el socialismo científico en las orientaciones modernas, se nota cada día menos oposición á que cumpla fines que la sociedad, por sí sola, no logra realizar. Lo que hemos observado en Andalucía sucede, con mayor ó menor intensidad, en toda la Península. Los técnicos aseguran que el cultivó intensivo en grandes extensiones de terreno es, hoy día, el único cultivo racional; añaden que el empleo de abonos y de simientes escogidos es indispensable, y claman contra la ignorancia del labrador, que no tiene, ni recursos pecuniarios, ni conocimientos suficientes para utilizar los adelantos científicos. ¿Cómo puede el Estado realizar esa obra, al mismo tiempo educadora y económica? Aquí viene la utopia. Es preciso crear una organización fuerte, muy independiente, sin relaciones de ningún género, por indirectas que sean con la política; un organismo central poderoso, con ramificaciones en provincias. Para que el Estado pueda entregar á precios bajos al labrador abonos de excelente calidad, semillas escogidas y utensilios perfeccionados, se dividirá el suelo de España en distritos agrícolas ó zonas de cultivo, creando en cada una de ellas una granja modelo, establecida en sitio que reúna las condiciones medias de la región, así en Jo referente á la calidad de las tierras como en lo relativo á las condiciones meteorológicas. Estarán los je- fes de estas zonas en directo contacto con un centro creado en cada capital de provincia, donde habrá almacenes de maquinaria y depósitos de abonos y de semillas. Para evitar que se conviertan en armas del caciquismo, nada tendrán que ver estos centros con los Gobiernos civiles; en constante contacto con el organismo central, creado en Madrid, sea en el M i nisterio, sea fuera de él, centralizarán y ordenarán los trabajos de las diversas zonas de la provincia, enviando á Madrid datos estadísticos que se utilizarán para calcular las necesidades de cada región. El organismo central, establecido en Madrid, organizará asociaciones agrícolas, facilitando medios pecuniarios y reservándose el Estado una parte en las utilidades; estudiará nuevos procedimientos de cultivo, la aplicación de nuevos inventos; MADRID. CABALLO IRLANDÉS ADQUIRIDO POR S. M EN INGLATERRA Fot. riivero