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A B C SÁBADO 29 DE JULIO DE i 9 o5. PAG. mentó de la cabecera de la cama del enfermito. Anoche celebraron nueva consulta los señores Grinda, Ledesma y Alabern. También ha sido llamado para ver al paciente el doctor Medinabeitia. El parte facultativo se telegrafió á Madrid para su inserción en la Gaceta. El parte dice que el infante D Fernando sufre un catarro intestinal con fiebre muy alta, y que se acentúa el estado de gravedad. -Cruz. EL DJA DE HOY CULTOS. Santos de hoy: Santa Marta, virgen; San Félix, Papa y mártir; San Félix, confesor; Santos Simplicio y Faustino, mártires, y Santa Flora, virgen y mártir. EL TJEMPO. Máxima de ayer á la sombra, 33,7 grados á las tres de la tarde. Mínima, 18,1 á las seis de Ja mañana. Temperatura en provincias. Máxima, 42 grados á la sombra, en Badajoz; mínima, 12 grados á la sombra en Cuenca. El día dura catorce horas y veinticuatro minutos. Luna. Cuarto menguante. Nueva el i. de Agosto. ¡Josús, qué barbaridaz! Es una bellísima y picaresca composición á todo color en que el popular artista Huertas prueba una vez más su maestría. En el número próximo de Blancoy Negro, donde se publica esta página, hay otros preciosos originales literarios de Selles, Manuel Bueno, Rafael T o rromé, Arturo Reyes, X Y Z, etc. y dibujos de Regidor, Méndez Brínga, Rojas, Xaudaró, Atiza, etc. con numerosas y curiosísimas fotografías. A L CERRAR LA 3. a DE LA CORTE SAN SEBASTIÁN, 2 9 2 T. a enfermedad del Infantito. La enfermedad que aqueja á S. A. el infante D Fernando sigue su curso dentro de la gravedad que reviste. Por consejo y ruegos de los médicos, y en MADRID. Cierre oficial. Interior fin de mes, 78,30. Amortízabie, 99,05. Banco de España, 424. vista de sus afirmaciones de que no había peliTabacos, 3o.5,5o. Azucareras ordinarias, 00. Fran- gro, la Real familia se ha retirado á descansar cos, 32,20. Libras, 33,23. en las primeras horas de la madrugada, desde PARÍS. Cierre de las tres. Exterior español, anteanoche que no lo había efectuado. 90,97. Renta francesa, 99,30. Ruso, 4 por 100, A las tres de ¡a madrugada salían aún ca 88,o5. Turco, 89,95. Nortes, ¡56, Zaragozas, 282. rruajes conduciendo altos personajes palatinos Ríotinío, 1660. Goldfield, 160. El Ríorinto y las minas de oro se mantienen que habían estado en Miramar durante ¡a vefirmes. El resto del mercado en baja; existen ma- lada ó á informarse del curso de Ja dolencia. las impresiones referentes á las negociaciones de Oaseo de S. M paz; créese que Rusia se negará á pagar la indem S. M e! Rey ha salido esta mañana nización de 5.ooo millones exigida por el Japón. También impresiona maí el anuncio de un nuevo con su ayudante Sr. Boado á dar un corto empréstito ruso antes de que se firme la paz. paseo á pie por la Concha y ha regresado a! poco tiempo á Miramz Nuestro Exterior p erde 3o céntimos. L 1 os ministros en Palacio. Han subido á Miramar el presidente del Consejo y el ministro de ¡ornada; han llevado decretos para que los firme S. M pero hasta la hora en que telefoneo no los han facilitado 1 os cruceros españoles. A las siete de la mañana han zarpado los cruceros españoles. Van á Santander y Gijón, y después al Ferrol. Oanquete político. Al banquete con que el alcalde obsequiará mañana al S r Montero Ríos en el restaurant del Monte Ulía, asistirán el Sr. Calbeión y otras psrsonalidades, hasta el número de veinte ó veintidós. Se atribuye importancia política á este acto, en el cual se reunirán los adictos á la política del Sr. Montero Ríos. p l Sr. Canalejas. é El Sr. Canalejas regresará á Madrid en el primer expreso con los individuos de la federación agrícola de Levante. -Cruz. DE POLÍTICA y C analeshanpantanos. el ministro de AgriculSe dado por tura las instrucciones convenientes para que el proyecto del pantano del Guadalcacín quede terminado en el plazo improrrogable de dos meses. También ha ordenado el ministro que se proceda inmediatamente á realizar los estudios del canal del Guadalquivir y pantanos de Vi 1 anueva de la Fuente, del Tranco, del Castillo de Montizón, del Salto del Fraile y otros, para regar 5o.ooo hectáreas en términos de Peñafior, Lora del Río, Tocina, Villanueva del Río, Cantillana, Brenes, Sevilla, Alcalá de Guadaira, Dos Hermanas y Utrera. BOLSAS DEL DÍA 28 208 BIBLIOTECA DE A B C CORAZONES HERIDOS 2o5 No tardaron en anunciar la comida, juana, de! brazo de ¡nonsíeur Termelle, pasó al comedor. Ricardo había ofrecido el suyo á Susana. La joven, encantada de cómo había invertido e ¡día, continuaba refiriendo los diversos incidentes que les habían ocurrido durante é! Habían escogido un cuarto preciosG en e) bulevar Malesherbes, decía, y lo hubieran tomado en seguida; pero su padre había discutido el precio. -Sí- -dijo M r Termeüe, -y eso que nadie me hace caso. M r de Beaumartin, con aquella amabilidad propia de los novios con relación á sus padres políticos, aseguraba al padre de S ana que siempre escucharía con gusto sus consejos, y que t dría una gran satisfacción en seguirlos. Sin responder al conde, M r Termelle se había vuelto hacia lana. Hablaba de Rogelio y de María y de su esperanza de er abuelo en breve plazo. La joven le escuchaba con interés. Juana hacía los honores de la mesa con aquella gracia severa, un poco altiva quizá, bajo la cual acuitaba un resto de timidez que la prestaba un carácter completamente personal. La conversación continuaba muy animada entre Susana, su novio y Rene Verneuil. Ricardo, de vez en cuándo, decía sigo, y hacía una objeción á lo que referían los demás; pero especialmente se limitaba á observar á las jóvenes y e: tablecía una comparación entre ellas, no solamente en lo físico, sino en lo moral, y mirándolas creía adivinar sus ideas y sus pensamientos. Susana continuaba hablando de la distribución de las habitaciones Se la casa que había visitado, de los muebles que habían visto en los almacenes de los tapiceros, de su elegancia y de su precio elevadísimo. ¡Ah, eso no! N o se trataba de un simple nido para ocultar su amor, no era un rínconcito reservado á la intimidad y á las dulces expansiones de su corazón lo que la joven trataba de preparar, sino una morada suntuosa, para dar fiestas, para recibir á las relaciones y para rodearse de ese círculo de indiferentes y desocupados que nunca faltan en los salones del gran mundo. Ninguna emoción, ningún sentimiento elevado hacía latir aquel corazón que se ocultaba debajo de aquella cubierta tan ligera y tan superficial. Ricardo experimentaba una sensación análoga á la del hombre XV juana, con e 1 talle ceñido por un vestido muy sencillo de color apagado y con su hermosa cabellera sujeta en lo alto de ¡a cabeza y anudada en una trenza tan espesa qus su flexible cuello parecía ceder bajo tanto peso, estaba sola en el salón esperando la llegada de sus invitados. En el modo con que se mantenía casi derecha en su sillón, negando á su cuerpo fs. tigado el abandono y la postura reposada que seguramente hubiera adquirido, notábanse los esfuerzos de una voluntad enérgica. En sus cejas fruncidas y en sus labios apretados notábase cierto aire de batalla; adivinábase la lucha que se aprestaba á sostener para ocultar á todos una debilidad física que amenazaba hacer traición á los esfuerzos y á las angustias que le hacía experimentar aquel convite. Tenía, que verse obligada nuevamente á p rRMnwv. t on una indiferencia aparente ante la belleza de Susana y ante ¡a admiración mal disimulada que creía notar en su esposo. Ricardo, en su despacho, preparaba e! informe, que iba á pronunciar al día siguiente. El joven abogado, retenido en la Audiencia por asuntos urgentes más tiempo de lo que había creído, acababa de entrar hacía muy pocos instantes. La familia Termelle y Rene iban á llegar; por esta causa aplazó hasta más tarde Ja explicación que quería tener con Juana. Por otra parte, sentía menos precipitación que antes por hacerlo y se asustaba de las consecuencias que pudiera tener aquel paso. Si era mal acogido, sufriría por haberse humillado en vano y Ja situación no tendría nada de tolerable. El dilema era el siguiente: ó la felicidad ó una ruptura definitiva. La voz de Rene en el vestíbulo le hizo estremecer. Le oyó entrar en el salón y su pensamiento le siguió. Hallábase inquieto, nervioso é incapaz completamente de fijarse en los asuntos que tenía delante. Luchó un momento, pero descontento de sí mismo, se levantó y salió al encuentro de su amigo. Ya Juana había repetido á Rene cuánto deploraba su partida, pero el joven marino, resuelto á mantenerse firme, había hecho