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A B C VIERNES 28 DE JULIO DE i 9 o5. PAG. 5 LAS MUJERES EN LA MEDICINA TH 1 ejercicio de la Medicina para las raujeres no es una conquista moderna. La antigüedad más remota conoció Jas doctoras, y! a Edad Media las ha honrado; la mitología y la leyenda nos hablan de mujeres sabias en el arte de curar cuando se confundía la Medicina con la magia. Las cradic ones germánicas, las Sagas escandinavas y los cantos de los Hadas nos transmiten noticias de as primeras médicab. En las Galias, cuando las mujejeres re -íbían dignidades sacerdotales, las druidesas c- raban a o ¿enfermos y asistían a los hei dos. medio más eficaz contra la piedra, con la composición de aguas como las de Vichy yMarmolejo, y lady Montagne intiodujo en 1722 la vacuna en Europa. Pero la cuestión de las mujeres médicas ofrece, independientemente de su interés histórico, un interés actual, pues son factoies importantes para la cultura y civilización. Algunas grandes naciones como Inglaterra y Austria, han creado situaciones oficiales muy honrosas para las médicas; en el dominio colonial de Francia prestan grandes servicios, y en el Oriente ejercen una verdadera influencia útil y humanitaria. Se ha dado ya el caso de ir mujeres indias á estudiar la Medicina á los Estados Unidos, como zar este título fue Doña Manuela Solís de Roque Rey, mujer inteligente y bondadosa, de extraordinario talento y simpatía, cuya ciencia es buscada con inteiés por cuantos la conocen. Hija de una respetable familia de Falencia es ¡a joven doctora Doña Trinidad Arroyo de Márquez, esposa del sabio oftalmologista D. Manuel Márquez, la cual, después de unos brillantes estudios, alcanzó en la Faculrad de Medicina de Madrid la calificación de sobresalteníe por el modo magistral de desarrollar la hermosa tesis de su doctorado Los músculos internos del ojo en su estado normal y patológico Dedicada sólo á oculista, Doña Trini- -HP 4- V STfi GENERAL DE PAU, CUYO HISTÓRICO CASTILLO ACABA DE YiSITAR S. M. EL REY Fra cia y Alemania cristianas conservaron sus tradiciones durante siglos, y es fácil encontrarlas en 3 as obras de su literatura popular y en la figura de Santa Hildegarda, que alcanzó gran veneración con sus estudsos médicos, en los que describe con gran acierto, dado el atraso de su época, los fenómenos de la circulación de la sangre y las funciones del cerebio; se puede afirmar que contienen sus libros el germen de los descubrimientos de la ciencia moderna. No hay ninguna nación de Europa donde no se pueda citar el nombre de alguna mujer renombrada en su tiempo por su ciencia médica ó su habilidad de cirujana; la Terapéutica moderna debe descubrimientos útiles á las mujeres: la condesa Chinchón, esposa del virrey del Perú, conoce en i638 la influencia de la quinina sobre la fiebre; Juana Steohen descubrió en 1733 el re- lo hizo en i883 Anandiboi Joshee. Pocas son las doctoras españolas, pero verdaderamente notables. Muy conocidos de todos los nombres de las siempre citadas de la antigüedad por sobresalir en estas materias, me ocuparé sólo de Jas actuales. Desde que la señorita Castell ejerció con tanto acierto la Medicina, las mujeres ganan en respeto y se dedican en mayor número al d fícil arte de curar. La falta y dificultad de hallar datos estadísticos entorpece un detenido estudio que sobre esta importante cuestión me propongo hacer de modo más extenso. Tengo noticias de muchas jóvenes que estudian y de dos medicas notables en Barcelona, Doña Dolores Alar de Cuyas y Doña Milagros D Andreu Boignes. En Madrid conozco también tres célebres médicas. De las primeras en alcan- dad Arroyo de Márquez extiende su acción bienhechora en el Consultorio de Nmos de Pecho, el Instituto Rubio y el Asilo de Santa Lucía, de cuya clínica ha sido nombrada jefe, además de tener numerosa clientela que solicita sus cuidados, apreciando la verdad de sus diagnósticos y su habilidad para las operaciones. ¿Quién no conoce á la popular doctora Concepción Aleixandre? Su nombre se cita siempre cuando queremos enorgullecemos de contar en nuestro sexo una mujer de talento, de fuerza de voluntad y de delicadeza y ternura femenina. Valenciana de nacimiento, hizo sus estudios en aquella histórica Universidad, de donde han salido tantos sabios, después de haber cursado antes en la Escuela Normal la carrera de Maestra Superior. En 1831 fue nombrada médica del