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i ¿AÑO TRES. NUMERO 198. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. SE MADRID, 27 DE JULIO DE 1905. NÚMERO SU ELTO, 5 CENTS. que será para él viajar con un Rey mozo, Enrique JV. -Y lo hubiera hecho dos activísimo, incansable, por entre festejos mil, si lo creyese necesario para la paz de todo género, recepciones, banquetes, de mis reinos, para que cada uno de mis I AS COMODIDADES DEL PRESIDENTE paradas militares, visitas á monumentos vasallos echara en su puchero cotidiano Marcharse á Lourizán á pasar allí y todo lo demás inherente á estas movi- una gallina. París bien vale una misa. La cómodamente la dura temporada de la das y asendereadas solemnidades. Sólo paz y la prosperidad del reino, bien puecanícula no habría parecido correcto en el imaginarlo le debe dar sudores de den abrir brechas y portillos en el castiquien lleva sobre sí las pesadas respon- muerte! llo interior de un Rey, como en esta for- sabilidades de la presidencia del Consejo ¡Y no se ve otro remedio! El señor taleza donde me parió mi madre, la señode ministros. Sin embargo, ese aconteci- Sánchez Román se da por muerto antes ra Reina Juana de Albret. miento se anunció como factible; no hubo de salir á la plaza, y lo que se ha indiGastón Tebo. ¿De modo que... respecto de él grandes reparos que opo- cado respecto del general Weyler, no Enrique TV. -De modo que el amor lo ner en este benévolo período de prepa- tiene atadero. Dados los problemas Tn- puede todo. Hermoso es amar, necesario rativos electorales; mas el caso es que ternacionales planteados por la actuali- es amar, político es amar, propio de Reel anuncio no llegó á termines de reali- dad, un viaje del Monarca á capitales yes es amar. Sábelo tú, Gastón Febo, zación. extranjeras, supone á un diplomático de gran cazador. Amor rige los mundos y El Sr. Montero ha encontrado una consejero constante. Y aun cuando no los pueblos. Yo amé mucho y fui muy amasustitución á su sitio de recreo con tanta falta esta condición al general Weyler, do. Y amando y siendo amado fui grande, facilidad y tamaño acierto como la halló su carácter militar imprimiría á su presen- fuerte, fecundo y creé la Francia moderpara el ministerio de Hacienda, luego cia un sello belicoso, desnivelador de las na, como dicen ahora. (Suena otra vez el que éste quedó vacante; y en San Sebas- suspicaces relaciones exteriores, máxime taff, taff, taff. Oídme, seguidme, amatián reposa, relativamente libre de pre- cuando ha de ser visitada la corte más dores, y os engrandeceréis. Repito lo que dije en Ivry: -Si perdéis vuestras tendientes y candidatos, sin distanciarse guerrera de Europa. demasiado de sus deberes ministeriales. Queda, como en reserva, el Sr. Mo- cornetas, vuestros guiones, vuestras ban ¡Es natural que no quiera venir á Madrid ret con la mayor suma de aptitudes para deras, seguid mi penacho blanco, el penani aun para presidir el Consejo! el caso. Pero al Sr. Moret se le ha pa- cho del amor... ENE Es natural también que á la edad en gado su primer rasgo de abnegación- -el que ha llegado al más elevado puesto de de renuncia á la jefatura- -de tal manera, la política, el Sr. Montero Ríos ponga que no se le considera dispuesto á reintoda su habilidad- -que es mucha- -á ser- cidir. C e forma idea cabal de estado de ánimo del vicio de su tranquilidad y de su reposo. De modo que no va á quedar á don Kaiser y del emperador de Rusia a! coLa vejez es fatalmente egoísta. Sin el Eugenio más que una salida. ¡La de ir él menzar y al concluir la entrevista, por lo que caparazón moral que tal condición supo- al viaje! dicen los telegramas. MANUEL TROYANO ne, ¿cómo resistir los desgastes ocasionaEl Zar apartóse de su patria como sí fuese á lejana conquista ó á santa romería á impetrar dos por las luchas de la vida? ¿Cómo reOLOQUIO DE LAS ESTA- de alguna milagrosa imagen la salud para un ponerlos oportuna y cumplidamente para TUAS. EN EL CASTILLO hijo moribundo. Salió de su palacio el autóque no se debilite la energía? ¿Cómo crata ruso acompañado de la Emperatriz, seDE PAU preocuparse y agitarse con las cuestiones guido de los primates de su corte y de un séque importan á los demás cuando hay La estatua de Gastón Tebo, el de la cabe- numeroso, vestido con fausto oriental; quito que mirar ante todo por la propia con- llera blonda. ¿Qué ruido es ese? (Escu- pero el Emperador va desasosegado: agítanse servación? chando el iajftaff de un automóvil) ¿Ruido sus músculos faciales, haciéndole gesticular de un modo extraño; las violentas é inconscientes El jefe del Gabinete ha cuidado siem- de batalla? pre de esto con particular esmero. DígaLa estatua de EnriqueIV, el del pena- vibraciones de sus nervios han hecho estallar lo la temperatura á que sometía á los se- cho blanco. -Te equivocas, conde de los dediles de los guantes imperiales. Ella, la nadores cuando los presidía. Ahora ha Foix. Ruido es de amor, y de eso tú no Emperatriz, procura distraerle, alentarle, infundirle esa las mujeres puesto la juventud y resistencia de su hijo entiendes. Dígalo la tragedia de tu hijo. nen; pero elfe ciega que solotiempo, llevatieZar, hijo de su en político, Sr. García Prieto, como pararra La estatua de Gastón Tebo. ¿Es que el alma el veneno del pesimismo, y no confía, su yos, donde descarguen todas las exigen- amor entre príncipes se puede hacer ya y sigue preocupado, inquieto. Los grandes cias, todas las quejas, todas las importu- sin guerra? ¡Oh bearnés! duques saben la causa de la preocupación del Zar nidades que en épocas cual la presente La estatua de Enrique TV. ¿Es que la y caminan también silenciosos, tristes. Los cortesanos reflejan en sus rostros el disgusto acibaran la existencia ministerial. Ha cu- guerra se ha hecho nunca sin amor? de las Reales personas; no se bierto con los laureles de D. José EcheGastón Tebo, algo amostazado. -Guerrael objeto de la entrevista; perotrasluce todavía el séquito del garay los desgarrones que se producen y con amor, no será guerra, sino caza, Emperador ruso no está alegre. El Emperadoi se han de producir en la Hacienda espa- como la que fue ocupación preferente de ruso no va de diversión. ñola. Y se muestra remolón para presidir mi vida en el siglo xiv. Por cierto que de La voz poderosa de las sirenas rasga el aire, Consejos, donde le esperan mortificantes tal asunto dicté un muy gracioso libro: el el yachí del Soberano ruso se hace á la mar quebraderos de cabeza. Espejo de Tebo ó de la caza de salvaginasLa Emperatriz saluda por última vez á su ré Pero la lógica de la vida es, al cabo, y de aves de presa. gio esposo, agita el pañuelo vivamente, después más fuerte que la habilidad, aunque ésta Enrique IV. -Calla, ignorante conde enjuga una lágrima indiscreta y murmura una sea muy grande y sirva á poderosos instin- de Foix. Sin amor ¿quién hubiera segui- plegaria. Rige el timón del Estrella Polar un sabio pi tos. Y el Sr. Montero Ríos, con todo su do mi penacho blanco? arte de la existencia, está hoy á pique de Gastón Tebo. -Según eso ¿no os temían loto; tres viejos lobos marinos, conocedore del Báltico, le asesoran; el buque anduvo mu llevarla agitadísima por un más ó menos vuestros vasallos? cho; tenía prisa por llegar. El Emperador halargo período. Porque las cosas van encaEnrique IV. -Me temieron hasta que llegar pronto, pronto y al minándose de suerte tal, que forzosamen- les persuadí de que les estaba mejor bía dicho: quiero mano derecha del Zar apredar esta orden, la te, ineludiblemente, el excelentísimo se- amarme. taba la empuñadura de su sable, guarnecida de ñor habrá de ir con D. Alfonso XIII á Gastón Tebo. -Callad, que bien sé que piedras preciosas. Berlín y Viena. ¡Y no hay que decir lo apostatasteis dos veces. Prontol Y el Estrella Potar llegó el primero. Crónica política LA ENTREVISTA C