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fi n c piso d e á m -h s personas les reiuoud propiamente el chocolate indecente que suelen dar las patronas, y que es raro que no mate por su gusto y su espesor, pues más parece, en rigor, asfalto que chocolate. Allí, pues, padece atascos quien con sus p es propio- y ei la mezc a or ¡s blancu Ml PCQLES? 6 DEJUUO OH sobre la aludida masa de asfalto que, como he dicho, por caliente y por blanducho parece deseo. nunal chocolate... Y menos mal que riegan el piso mucho, pues sab; n (porque lo ven) desde el golfo hasta el magnate qu- n n r a a del chocolate el agua sienta muy bien. JUAN PÉREZ ZUÑ 1 GA domingo ó fiesta de guardar. Mas como siempre fuimos perezosos aun para la salvación del ánima, unos por dormilones y otros, especialmente ellas, por lo complicado del tocador, llegaban á las doce, quedándose sin misa. Dieron, pues, en el clavo los reverendos Padres de la Victoria sacando un privilegio del Papa p r decir la Misa de una. -r VALENCIA. LA CARROZA LAS CIENCIAS QUE HA FIGURADO fcN LA CABALGATA TITULADA GLORIAS DE VALENCIA dejan del bruto los cascos huellas tin bien esculpidas, que, sin que fallen ni dos, hasta se adivinan los de personas conocidas; y van coches a millares dejando también marcadas en el piso las rodadas de sus llantas circulares, que parecen (vistas todas desde los altos balcones) esos confusos patrones de las revistas de modas. Hoy el calor tropical á hacer este efecto llega. ¡No hay que decir que no pega tal piso en la capital! Lo nota asi todo bicho viviente que hoy día casa Y digo que dieron en el clavo sin tocar la herradura, porque la aristocracia, y como hoy diríamos, la adinerada burgueLA VICTORIA sía, lanzóse de lleno á la flamante misa, Era este convento, que ocupó parte de marcándola desde luego por suya. Proporcionaba ésta tiempo para el comla calle de su nombre, pobre y destartalado, viviendo malamente sus frailes, mí- plicadísimo peinado- -pintura de lunares nimos de la Orden franciscana. La esca- y brillantez del rostro de las damas, -sez, que fue siempre la mejor piedra de dándolo también holgado para el atildaafilar el ingenio, inspiró á los reverendos miento y adobo de los lindos, que eran el modo de atraer los devotos y limosna, los elegantes de la época, completándose consiguiéndolo de tal modo, que de gol- tales ventajas con la de poder ostentar pe y porrazo viéronse ricos, llevándose á por el centro de Madrid las mismas riquesu iglesia todo lo más escogido de la zas y preseas que en un día de Corte. De nada sirvió á Felipe IV poner en corte. Sabido es que nuestros abuelos antes vigor la Pragmática de su padre, de 3 de hubieran perdido un ojo que la misa del Enero de 1611, en la que se limitaba el MADRILEC URIOSIDADES DE UNA EN ÑAS. LA MISA