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Plaza de! Ángel, 8 C 0 HSTB 0.00 EXPRESAMENTE 1 e ef. 1976 á los legres de nuestro tolli para encuadernan la nóvala CORAZONES HERIDOS, publicada por i ABC. VALVERDE, 2 2 (toda! a casa) -MADRID de C a s n i i a s íSisias, I n d u s t r i a l e s y A r q n i t e e t a r a Intcroio ine li iuteru 9 y exitüouts. Preparación por secciones para ingresar en cada íiscuela internado para 25 alumnos en condiciones excepcionales con U garantía de la vigilancia permanente del mismo director En la preparación de Caminos, umea en la que se dan t ola ha obtenido esta Academia los tres únicos s o b r e d a! Jei 3 te S que ha habid Los Ves Ffre Roda y P n t v h i han sido ios qua han obtenido tan honro a calificación. et r ¡re oíaíleH í i a l i s a w i o r DE Üá butrfi 4 S y garitas de mimbre, ine a velddoies s lias de mao- lieslones sillerías dejun o y mvnbre cestas de viaje y canijo 40 por 100 de rebaja, U ii uiilia de ios An ¿elcs, i h at ni A. Airriac en de cestas. Oiíuros elJeP atut d t e S Milán fosior 0 Far erno y jarfin VALE NÚM. 55 n? ¿U O ptab necesito, devolveC rp ai medio ano 2 500 Escribir Lis Co- reos. cédula 18 850. DE LOS ÚNICO DEPÓSITO EN MADRID LHARDY, Carrera de San ÚNICOS DEPOSITARIOS EN BUENOS AIRES Sres. García Hermanos y Carballo, Almacén EL iMPMRCIML, Victoria, 1,0 CORAZONES HI. RJDOS ¡95 ¿Almorzara uszed con nosotros? bien ai fijarse en la belleza varonil de su amigo en el encarto de su sonrisa y en lo dulce de su voz cuando se dirigía a Juana. Su delicadeza hubiera protestado seguramente con colera contra aquella observación, si se hubiese dado dará cuenta de elía, sin embargo, la idea del viaje de su amigo se presentaba a u espíritu como un consuelo. Avergonzado de la sensación que! c haría enrojecer si la dejaba adivinar, insistió con Rene para que aceptase la invitación de Juana. -Razón de mas- -le dno- -puesto aue te marchas, es IUSIO que pases! a velada con nosotros. También tenemos invitada á b familia Termelle y asi te podras despedir de ellos. Rene acepto por fin, contento en su interior de gozar todavía durante algjnas horas mas de una compañía que le era tan agradable. Ai bajar ¡a esca era y al seguir despacio por la calle de L: e, como si s ntiera i. enerse que alejar e! ¡oven medico pensaba en e 1 vacio que su amistad tan sincera y tan leal iba a dejar en la existencia de juana, y se inquietaba oor el alcance que pudiera tomar su determinación. ¿Quien cuidaría de la salud de la joven n- jor que el mismo lo hubiera hecho? Otro rred co cualquiera cuidaría del cuerpo, á pesar de que era e alma la que se hallaba enferma ¡Quien sabe si algún día te íendria que rrepentir por habiri Í. ¡ado abandonada! -Pero, no- -di o, -he compudo con n. i deber, y estoy scpi o que Ricardo si se lo propoie lograra hacerla dichosa. Y 1 esto es asi y me debe algo de u felicidad, ¿no tendré motivo para encontraime alguna vez s itisf ei ho? Cci elfinde apartar de su iraagn ac on las ideas que! e preoe oaban pensó en su próxima partida y se dirigió al ministerio de Marina Tema ya impaciencia por embarcarse y por dirii ise le os, muy lejos Cuando Rene se maicho, Ricardo volvió á entrar en su dcsp cno. s n lugar de sentarse delante de su mesa, se paso á dar pa jeos por la habitación, según tema costumbre de hacerlo cuan do se hallaba gravemente preocupado, como si por medio del j rocío pudiese alejar de si sus preocupaciones interiores. Cuantas veces después de la muerte de su padre había pasa t! i horas enteras dándose paseos y mas paseos, con el corazón t asjasado por! a angustia por todo lo que le sucedía, sin que pud era desterrarlo jamas! Pero lo que le agitaba en la hora presente, era un sentimiento de índole muy dive r sa. Muchas veces, y en medio de sus pieocupaciones, se hacia esta pregunta: ¿Le amaría juana? Y esta duda le atormentaba mucho mas de lo que e! mismo creía. Después tecordo a conversación que a ababa de sostener coft su amigo Rene, y se sintió muy inquieto.