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A B C. LUNES 24 DEJUUO DE 1905. PAG. 6 á pagar las comedias de superior calidad, en tres ó mas actos, fresquitas y sin máculas, á diez mi! reales una con otra. Porque ¡eso sí! los autores siguieron vendiendo cuanto producían, por no comprender que producían con otro objeto, y asombrándose de que se cotizaszn tan ventajosamente los partos de la fantasía. Verdades que Ma rcela, Los Jlmanles de Teruel y El Trovador, enajenadas á m: l tealitos cada una, habían producido en poco tiempo sesenta mil duros entre las tres; pero, á pesar de eso, á ningún esctitor se le pasaba por las mientes variar de sistema, y todos preferían los cuatro cuartos victos, a los c iies de duros probables. Anfe ejemplo tan claro se convencieron otros cuantos señores, y pronto dejaron también de vender sus obras Ventura de la Vega, Luis Mariano de Larra, Barbierí, Gaztambide, García Gutiérrez y Olona. Con tan lucida hueste, la casa editorial de Gullón adquirió importancia y desarrollo y organizó la adm nistración lo mejor que pudo. áp jncuenta años después, afines del siglo pasado, funcionaban tres casas editotiales en Madrid: la de D Florencio Fiscowich, sucesor de Guüón; ¡a de ios H I JOS de Hidalgo y la de D Luis A uej, que había tenido como base ia a o Jg- Ji de Li ama. Los uvales editores rendían á cada á diez los autores dramáticos libres de deudas, ni á quince los qué al morir tuvieran una almena que pudieran decii que era suya Fíjese el lector en estos detalles, al parecer pesados y nimios, pero que son Ja exposición del drama. De no hacerlo así, corre peligro de no entender el desenlace. La recaudación total que por derechos de representación obtuvieron al año las casas editoriales hasta 1900, llegaba con trabajo á un miilón de pesetas. D 03 años después subía á millón y medio. En 1904 ha alcanzado la aña. de un mil! on seiscientas mil pesetas. ¿Por que? ¡Por el estreno de Doloreles. Ya eran ustedes cómo. fc i i SAM SEBASTIAN. FIESTA A BOííDO DEL CRUCERO INGLES DORYS A LA QUF ASISTIERON LAS SEÑORAS DE LA COLONIA VERANIEGA ot Uuno CL Ji i H o r fin hubo un espíritu valiente. DQTJ Francisco Camprodón, resistiendo todas las tentaciones imaginables, conservó para sí la propiedad de Tlor de un día y encargó al editor don Alonso Gullón que se la administrase. Durante tres años él v EgJÍlaz, que entusiasmado con aquel arranque de independencia le siguió poco después con us ¡Verdades, amargas, aguantaron impávidos las burlas y cuchufletas de sus compañeros, que les tenían po vanidosos ridículos, locos de atar ó dejados de la mano de Dios. Pero en los tres años de prueba, Tlor de un oía produjo 3.000 duros y Veidades amaigas 15o.000 reales. La segunda acabó pronto. La primera creció de tal modo, que lo que había de venderse en 2.5oo pesetas ha producido á estas fechas algunos millones. ¡Como que se representa toda ía autor cuentas trimestrales de los derechos recaudados por la representación de sus obra y anuales de los ejemplares vendidos. De ahí viene aquello de Fulano ha tenido buen trimestre; y lo de zs una obra escrita con vistas al trimestre que se igue diciendo todavía. Del producto total se descontaban: el 5 pv. r 00 de lo recaudado en provincias el 25 de lo del Extranjero y el 2 ó el 5 de lo de Madrid. A pesar de estos descuentos no estaba e! negocio en la administración, en la cual venía á salir lo comido por lo servido, sino en los préstamos á los autores con un interés anual variable entre el 9 y el 12 por 100, y en la compra de obras, que seguían vendiendo los más con verdadera delectación, como si Camprodón no hubiera hecho nada. La facilidad con que se hacían ambas operaciones era causa de que no llegaran T e donde se deduce que Camprodón (cuyo mérito artístico dejo aparte; si la Sociedad de Autores llega á cuajar, debe tener una estatua. La que pensaban erigirme á mí, antes de cortarme la cabeza, pertenece de derecho á Camprodón, que fue el que trajo tas gallinas. Confiésolo humildemente y sigo. Pero no hoy, porque el estreno de la zarzuela de Árniches va para largo, y cuando el camino es árido y fastidioso hay que dividirlo en etapas. Si- vtsio D E L G A D O Las mujeres C L E R 1 D A EN Este es el sueño áz 1 AUTOMÓVIL cualquier muchacho, el callado poema lindo de cualquier corazón en flor. De noche, en el frescor de la Floiid- 1,