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A B C DOMINGO 23 DE JULIO DE i 9 o5. PAG. 7 tamiento por el obrero Dueña, anciano de sesenta y cinco años, oráculo de los de su clase. Al afirmar que el obrero cobra la tercera parte de lo que produce, coincide, quizá sin darse cuenta de ello, con la doctrina del supertrabajo de Marx; al hablar de la usura, de los jornales cortos, de los Bancos agrícolas, lo hace. como quien ha leído modernas doctrinas, y, por fin, en su tono se notan amenazas, aunque veladas, para el porvenir. Son anarquistas ahora; con algo más de lectura podrían convertirse al socialismo. En Lebrija, lo terrible es que quien consume es el obrero; no pudiendo hacerlo, desaparece todo comercio. La miseria de los humildes significa una pérdida y quizá la miseria también, en plazo más ó menos corto, para los acomodados. Existe una contradicción notable: mientras el obrero pide trabajo, el labrador dice que el obrero no quiere trabajar más de cuatro ó cinco horas. En muchos pueblos donde se paraba el tren algunos minutos, los andenes estaban atestados de gente. Esos no trabajarán hoy- -nos decían personas del país; -han sacrificado su jornal del día para ver pasar al ministro. Que hay pereza, no es dudoso; pero si es perezoso el trabajador, ¿no lo es también el propietario que posee largas extensiones de terreno y no las cultiva? Se puede calcular que un tercio del campo cuKivable está inculto. Cuando son buenas las cosechas, en esta tierra feraz, reina la abundancia; pero donde domina la imprevisión, donde no existe el ahorro, se agotan pronto los recursos cuando vienen las vacas flacas de la Biblia. A! tratar de indagar las causas de la crisis, preciso es añadir la ignorancia de todos, altos y bajos, en cuestiones agrícolas. Nadie habla de cultivo intensivo, de abonos, de maquinaria perfeccionada, de ensayos para plantar ó sembrar algo nuevo. La rutina lo domina todo. Así se explica que les pueblos sólo pidan carreteras y condonación de contribuciones, remedios del momento, y no busquen la salvación en algo más direciamente relacionado con la agricultura y su porvenir. SALAMANCA. EL CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO SR. MARTÍNEZ YE 1 RA, AGREDIDO POR EL PUEBLO, QUE TUVO QUE ARROJARSE POR UN BALCÓN LESIONÁNDOSE GRAVEMENTE Fot Martin RUSIA. EL MARINERO MASTUTCHENKO JEFE DE LOS REBELDES DEL ACORAZADO PRÍNCIPE POTENKJNE Fot. Gríbayecloit xilio de cuantos hemos visitado, son Lebrija y Osuna; son también los que revelan mayores síntomas de existir en la masa obrera gérmenes de ¡deas anarquistas. Donde mayor era la muchedumbre, en la estación y por las cal es, donde con más calor era aclamado el conde de Romanones, era también donde siempre resultaba más honda la crisis. Vamos por partes. El cuadro desolador que ante nosotros se ha desarrollado en Lebrija no sé puede pintar, faltarían adjetivos con suficiente fuerza pava ello; viviendas insalubres, seres humanos amontonados en ellas, caras hambrientas, reflejando padecimientos horribles, un miserable mercado donde venden patatas, pimientos y si acaso pedazos de cordero de repugnante y pobre aspecto; eso es lo que vimos. Nos dicen que hay 4.000 obreros sin trabajo; que la decadencia de Jerez ha influido en la decadencia de este pueblo, porque muchos obreros de Lebrija encontraban trabajo en Jerez; que existen muchos pecuareros, es decir, pequeños propietarios que no pueden obtener lo suficiente para su existencia y se alquilan á labradores ricos, aumentando la masa de trabajadores; que muchas tierras son arrendadas para luego ser subarrendadas á precios altos, no pudiendo el que las explota sacar de ellas productos suficientes para pagar al primer arrendatario. Los jornales son cortos: cuatro reales y comida en la era; en época ordinaria ocho reales; este año seis reales. Los labradores dicen que con esos jornales, dada la sobriedad de este pueblo, es posible vivir; el bracero dice que es insuficiente el jornal. En Lebrija, la situación es tirante y de lucha. Lo demuestra el discurso pronunciado en el Ayun- MADRID. EL SARGENTO DE LA GUARDIA CIVIL BENIGNO GONZÁLEZ QUE ACUDIÓ AL LAVADERO DE SANTA ANA MOMENTOS D E S P U É S DE LA C A T Á S T R O F E fot üoiii En Utrera, la situación es semejante á la de Lebrija; pero hay menos miseria, la. crisis es menos agüete: no en balde es Utrera la segunda población de la provincia, y cuenta, por lo tanto, con mayores medios de resistencia. Los propietarios dejaban que los pobres plantaran en sus olivares sandías y habichuelas; viene un año de sequía, se pierde la cosecha y también el dinero empleado en la siembra y en el cultivo. De ahí los atrasos y las deudas contraídas por los trabajadores. También en Lebrija ha sucedido alge de esto. Tampoco en Morón es tan aguda la crisis como en Lebrija y Osuna, sin por eso dejar de ser grave. Es una región olivarera exclusivamente. Nos extrañó ver allí carabineros, y nos explicaron que estaban encargados de evitat el contrabando de tabaco criado en la sierra. El libre cultivo de la plantas ¿no ayudaría á remediar, no diré la crisis presente, pero sí las crisis venideras? En Osuna vuelve á revestir la crisis caracteres graves. Como en Lebrija. el obrero, sea porque está harto de sufrir, sea porque ha dado oídos á predicaciones de elementos venidos de fuera, tiende al anarquismo. La masa obrera es enorme: 4.000 obreros están sin trabajo; lo que fue un emporio de riqueza, la zona quizá más rica por su agricultura en la provincia de Sevilla, es hoy tremendo ejemplo de la inconstancia de la fortuna. Esto es lo que vimos en los pueblos de la provincia de Sevilla, convenciéndonos de que la crisis es gravísima y exige prontos remedios, encaminados, primero, á remediar el mal presente, y luego, á preparar un porvenh mejor. CALZADO