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A B C SÁBADO 22 DEJULIO DE iQo 5. PAG. 6 No culpemos á las leyes, ni muchas veces á los gobernantes, de lo que es culpa nuestra y solo nuestra; miremos el mterés ajeno como precedente de! o que pueda ser el nuestro; no seamos tan fácil reata en la determinación injusta del que impera, ante la esperanza de un apoyo que no suele llegar ó que llega por torcido canrno; tengamos un concepto más elevado de estas cosas, y hagamos labor de rehabilitación por nuestra propia cuenta; que aunque parezca que en esto hay mas de máxima cristiana que de regla de gobierno en el manejo y administración de las aguas, solo asi, mirando por los intereses de la comunidad y considerándolos como propios, es como puede hacerse que esos organismos responDejemos de culpar al médico de la agravación del mal en el enfermo cuando éste por sus abandonos fue la causa de que el mal llegara á agravarse. Dejémonos ya de leyendas. Para que las leyes lleguen á ser tales, y para que las aguas se administren bien, es preciso que todos pongamos empeño en que aquéllas se cumplan y éstas se administren de conveniente manera. Por ahí sólo iremos bien y llegaremos a alcanzar el camino derecho. Buenos son los mitins, las comisiones y aun los discursos cuando no son largos; pero en estas cosas de la agricultura, más que en nada, es donde puede decirse que el movimiento se demuestra andando. SIXTO ESPINOSA rrogadora, en la cual podía leerse ckramente: ¿Cuál de estas dos damas estará ¡oca? A los pocos instantes nos habíamos puesto de acuerdo; aunque pudiera calificarse de locura nuestro afán de ver á aquellos desgraciados, no se trataba de que ninguna necesitásemos la as stencia del medico alienista. Empezamos la visita, sin poder desterrar en absoluto cierto temorcillo. ¿Que hace aquel anciano tan venerable, doctor? -Amasar. ¿Dice ustsd? -Amasar. Es una historia triste. Su única hija, mimada y querida, quedó viuda con cinco pequeñuelos y sin rentas PARÍS. EL AEROPLANO DE M. ARCHDEACON HACIENDO MANIOBRAS dan al provechoso fin que se proponen, ya que ese plan de reforma consignado en la ley se ve de ordinario deshecho por I a entrada en el manicomio nos dio egoísmos, intromisiones y abandonos, en frío; no habíamos contado con nueslos que todos, así los de arriba como los tros nervios, cuando manifestamos intede abajo, tomaron parte. rés de ver por dentro una casa de locos. Pósitos pródigamente derrochados; caRealmente, el mundo es un manicomio; seríos rurales que sólo sirven para alige- ¿por qué ha de causarnos temor ver y obrar del pago de los impuestos á unos, en servar de cerca a los únicos dementes perjuicio de otros, en antiguas fincas que inofensivos, por estar vigilados, cuando figuraron siempre dentro del catastro; alternamos diariamente con muchos mas granjas modelos que pocas veces llegan peligrosos por ¡o mismo que no están a ser granjas, y en este sentido, de mode- b; en definidos? lo tienen muy poco; sociedades econóArgumentos y lógicas no nos faltaron micas anodinas, entretenidas en esos mas para justificar nuestra curiosidad. Pero al anodinos juegos florales; cámaras agríco- traspasar la puerta, los nervios, rehuyenlas, más de una vez casas de juego ó cosa do complicidades, nos restaban valor. á merced de la gente política, donde los ¡De cuántos caprichos absurdos abdivotantes, como en las elecciones, vienen caríamos en la vida, si nos diesen tiempo á votar tomando el nombre de los muer- para volvernos atrás! tos; y en fin, sindicato de riegos conPor esta vez ya no era posible: el divertidos en carga y en campo de lucha rector acababa de entrar atento, finísimo, y de ambiciones lugareñas. ceremonioso, con mirada un poco inte- FNTRF ni pensiones. Empezó entonces para la familia una época ¿olorosísima. El padre, viejo y achacoso, no hallaba acogida cuando pretsndia trabajar para mantener a los huérfanos. La viuda solicitó, en vano, alguna colocación con el mismo fin. ¿Dónde iba a encontrar trabajo una mujer que no sabía más que ser excelente ama de casa? ¡Oh, la educación femenina! -Adelante, doctor. -Pues nada; lo de siempre: el coser pera fuera, como única salida honrosa; la inutilidad del esfuerzo por la mezquindad del resultado; la anemia enseñoreada de cinco naturalezas infantiles; la maquina en cruel consorcio con eJ hambre, destruyendo una juventud y matando una lozanía; la muerte, al fin, ahorrando piadosamente el suplicio lento de seis vidas... ¡Es horrible! -Horrible, sí, pero vulgar; ocurre todos los días. El viejo, testigo forzoso de aquellas muertes, resistió milagrosa- X mMm nrcr iinniiraBiinrnnFTiiri fruí