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A B C SÁBADO 22 DE JULIO DE i9o5. PAG. 5 el sombrero que el que ha de llevarlo, sin tener en cuenta que el sombrero es innecesario si no ha de tener otra aplicación que la de estar sobre una mesa ó servir de nido de ratones. Dos cosas hay que preocupan á los políticos en los pueblos: la posesión de la Alcaldía y el Juzgado municipal, ó la del sindicato de riegos. La posesión de uno de estos dos términos es bastante para que la grey siga unida y sin que haya nada que la detenga. Los sindicatos son tales sindicatos para atender al gobierno y administración de los riegos, llevando los gastos en común, en limpias, obras, reparaciones de cauces, etc. y la representación de la comunidad ó tribunales de Aguas, encargados El cargo de síndico, que corresponde por regla general á un bienio, conviértese por la reelección en vitalicio; la influencia, fácilmente ejercida desde dentro, sirve con poco esfuerzo á ese objeto; la representación de las vegas se adjudica á los síndicos que tienen propiedad en ellas, que en éstos no reza lo de ser contra justicia y fío, figurar como juez y parte en un mismo asunto. De las obras no hablemos, pues decretadas por el Sindicato ó por el Director después de ridículo expediente, no tienen límite, y el propietario queda siempre preso en esta red, que por sí es bastante para que de él quede tan sólo el nombre; las condiciones de elector se limitan de un modo abusivo, y todo está dispuesto de modo que la maso; no sabemos buscar el interés propio por el camino del interés general, ni sabemos apartarnos de ese menguado particularismo que nos domina, para respirar libremente en regiones más altas; dejamos caer todo el edificio ante el deseo de hacer nuestra una de las piedras, y por ahí ciertamente que no se va á ver realizados propósitos de enmienda. Si nuestras leyes pecan de algo, es ciertamente de estar bien inspiradas; aunque exóticas en una gran parte, no previnieron el peligro de verse envueltas en un burocratismo que dificultara toda resolución justa. Los derechos de los regantes debían siempre ser administrados á la luz del día y en la plaza pública, no sirviendo denue- MADRID. EL DEPOSITO- ASI LO DE MENDÍGOS ESTABLECIDO EN LA CALLE DE ATAÚLFO rct de castigar por modo sumarísimo y en I quina funcione en muchos casos en benesentencias ejecutivas las infracciones y ficio de unos y grave detrimento de otros. daños cometidos por los regantes. Algu- Hay que hacer excepción en el Tribunal nos, los de Orihuela, Lorca, Almería, et- de Aguas de Valencia, que tiene funciocétera, se rigen por ordenanzas especia- nes y organización que responden al fin les, y pocos son hoy los puntos que no que se propone, pero no en eso que ha cuentan con uno de estos sindicatos con- dado en llamarse sindicatos, lejos, á muforme el antiguo régimen, que daba el chas leguas de lo que deben ser en la conocimiento de estas cuestiones á los práctica, reduciendo solo su encargo á su Ayuntamientos, ó que vivan por cuenta prolongación de estas malas arles de lo propia, amoldándose en cierto modo á que aquí se llama política, trasunto de las reglas establecidas á este objeto en la aquellas faifas famosas de los últimos tiempos de la dominación árabe. ley de Aguas. Sea lo que fuere y estén estos organisN o estamos faltos de leyes, ni de que mos constituidos de una ú otra suerte, es éstas estén inspiradas en sano propósito; el caso que el resultado suele venir á ser estamos sólo faltos de costumbres; estalo mismo, la tiranía de unos cuantos en mos faltos, en lo que hace relación á la contra de intereses de la colectividad, colectividad, de propósitos desinteresaprecisamente lo contrario de ¡o que pre- dos y sinceros, que nos llevan á tener de tenden representar esas corporaciones. la ley concepto estrecho y poco genero- va carga á intereses de antiguo combatidos; los jueces debían ser elegidos á la suerte en el momento de constituirse el Tribunal ó la Corporación para entendei de otros asuntos, fuera de los que como tal Tribunal correspondan; en ellos debían formar parte los primeros y los últimos regantes del cauce en que se hubiera cometido la infracción ú ocasionado el daño, teniendo en cuenta mucho de lo practicado en Valencia, entendiendo como regantes los que riegan, y no como sucede en algunos casos, los propietarios que tienen cedidas en arrendamiento las tierras, mucho más cuando el conocimiento de estas cuestiones limítase al hecho solamente; y los jueces deben responder por procedimientos también sumarísimos de los perjuicios qve ocasionan por prevaricación ó por ignorancia ó por desidia.